Para quién de los dos es más difícil el hecho de compartir el mundo del fútbol está claro. Porque Hernán se abre a través de sus redes sociales y también del aire que tiene en radio y televisión respecto de lo que lo mueve y le genera el momento de Luca, su hijo menor. Luca, en cambio, ya se mueve, tiene gestos y modos de lo que llegó a ser con tan sólo 18 años: un futbolista profesional. Y como tal, los sentimientos quedan ocultos. Y lo que digan los demás también.
Hernán y Luca (por orden de antigüedad) son los Feler, padre e hijo. Y parte de la familia que en los últimos meses se instala con historia propia en cada partido que juega Vélez y que llegó a ser una delegación de 53 fans exclusivos de Luca en el José Amalfitani, según confesará Hernán en la charla con cita en la redacción de Olé. Ese fue uno de los partidos previos al debut en Primera, que se dio meses antes de que ambos se crucen en una cancha. Porque Hernán es relator, y tuvo que transmitir movimientos de su hijo durante el partido entre el Fortín y Boca del pasado 2 de septiembre.
El padre pudo relatar por primera vez a su hijo, juvenil de Vélez que ingresó ante Boca en la Copa Argentina (Video: TyC Sports).
“Es un hecho sin precedentes en transmisiones por televisión. Hay un caso en Uruguay hace unos años, pero el relato fue por radio. Esto lo esperé y es único. Traté de contenerme, aunque tenía la voz entrecortada”,reafirma el periodista a pocos días del suceso, tal como ya había contado en otros medios.
El entrenador de Vélez valoró el esfuerzo del juvenil en la victoria ante Estudiantes
Ambos llegan juntos a la cita. Hernán conoce a gran parte del staff del diario, producto de los años en el oficio. Luca -se insiste- es un jugador de fútbol metido en el cuerpo de un chico. Y parece incluso tímido, hasta que empieza a contar su historia con las ideas bien claras.
“La verdad que no pensé en el relato. Estuve enfocado en otras cosas del partido. Sí en la previa al partido, en horas anteriores, imaginaba hipotéticos casos, como lo hicimos durante mucho tiempo. Pero en el partido no, la verdad que cuando me llamó el entrenador estaba pensando en jugar, en hacer lo mejor posible, en intentar avanzar de fase“, arranca, marcando nítidamente sus prioridades.
El hijo del reconocido relator que juega en Vélez ingresó desde el banco de suplentes sobre el final del duelo ante Independiente. Por Nico La Rocca
El foco principal sigue estando en la relación entre ambos atravesada por el fútbol. Y por eso la pregunta inevitable es cómo vivió Hernán -con lujos y detalles- todo el camino previo.
-¿Te preparaste o dejaste que te lleve la emoción?
-Lo único que hice fue pedirle a Cata (Barbot, la cronista que hizo campo de juego siguiendo a Vélez en el partido), que me dejara relatar a mí el ingreso de Luca si se daba. Y se dio. Después, supe que lo iba a nombrar como cualquier jugador de fútbol, no me gusta tanto el dulce de leche. O sea, el ingreso, el hecho histórico, sí. Pero después no iba a estar diciendo “si errás el gol no comes hoy a la noche”, “si haces un gol te compro un helado”… porque si no, pierde como un poco el profesionalismo de lo que uno hace.
El momento
“… con el 48, mi hijo, Luca Feler”, relató Hernán a ocho minutos del final de los 90 reglamentarios. Sin saber un par de aspectos en torno a lo que se venía. Primero, que habría un penal en el instante final, y después, que en la serie definitoria su hijo estuvo a un tiro de ser el encargado de resolver el pleito, ya que estaba señalado para patear el sexto tiro cuando Álvaro Montero le atajó el suyo a Thiago Silvero y resolvió el pleito a favor de Boca. “Si llegaba a pasar, me cagaba en la cabina”, confiesa Hernán.
“Por mala suerte terminó antes, tenía muchas ganas de patear. Estaba muy convencido de lo que iba a hacer y creía que iba a dar resultado”, revela Luca. “Le dije en la cabina a Ariel (Senosiaín, el comentarista) que si Luca iba a patear podía pasarme cualquier cosa. Y él me dio la razón, incluso me dijo que también hubiera estado nervioso”, insiste Hernán, sobre el tema que le dio relevancia al momento pero que no es la única particularidad por la que transita la charla.
Jugador de Primera
Es que los tiempos actuales, de hermetismo en los planteles y redes sociales, no permiten que el contacto con los protagonistas sea fluido. Y por eso el lujo de contar con un Luca relajado, dispuesto a contar cosas -sin perder la línea de lo que un jugador debe y no debe decir- y hasta abriéndose a contar sus sueños sin ponerse colorado.
-Luca, ¿ya te acostumbraste a jugar partidos así de pesados, jugar contra la camiseta de Boca (lo enfrentó dos veces en un mes), contra la camiseta de River (también jugó hace un par de semanas). ¿Es un proceso que va cambiando con el tiempo, o es algo que ya desde el principio, desde jugar en inferiores ya lo traes y es cómodo?
-Son jugadores de mucha experiencia, rivales muy grandes, de a poco uno como que se va acostumbrando, naturalizándolo, sin perder la admiración y el respeto por todos, pero intentando hacer lo mejor para Vélez, para el escudo que tengo puesto. Me tocó jugar en el Monumental, contra Boca, instancias decisivas. Son partidos lindos, pero no mucho más que eso: adentro de la cancha, dar lo mejor y hacerlo de la mejor manera.
-¿Sos sos consciente del técnico que te dirige? ¿De quién fue en el fútbol Guillermo?
-Sé que es un técnico con mucha trayectoria. Lo mismo que Gustavo, el Pocho Insúa, que tuvieron muchos clubes, muchos campeonatos, mucha trayectoria. Tengo mucha admiración también por ellos. Sé que no es poca cosa que ellos te den indicaciones, que te llamen, que te hablen uno a uno. Y obvio que intento algunas cosas copiar, otros consejos tomarlos. Así que sí, es muy lindo que pueda ser mi entrenador.
-¿Y vos con Hernán, cómo te llevás con que a Luca lo haya hecho debutar nada menos que alguien como Guillermo?
-Yo a Guillermo siempre lo admiré como futbolista. Me parecía fenomenal lo que hacía jugando y lo que hacía no jugando. Me encanta también como dirige, desde siempre, hay que ir a los archivos. No es que ahora porque dirija a mi hijo, aunque siempre estaré siempre agradecido de que lo haya elegido y que lo haya visto y que le guste lo que hace. Yo recuerdo que cuando él llegaba a Vélez, Luca estaba en sexta edición. Y pensaba que la proyección era que pasen tres o cuatro años para que pueda ser jugador de Primera. Pero Guillermo lo vio un día y dijo me gusta y lo llevó. Y le gustó otro día y lo llevó otro día, y bueno, tenés que tener justo el tipo que le guste lo que vos hacés. Y fue él.
-¿De quién es la responsabilidad que Luca sea futbolista?
-Mía (asume Luca). Siempre me gustó, desde muy chiquito siempre quería la pelota, jugar. Mi papá me pateaba, mi hermano que también siempre jugaba desde muy chico, mi mamá que me acompañó y me llevaba siempre a entrenar, a jugar, mi hermana que siempre me apoyó en lo que hacía. Pero yo siempre quise dedicarme a esto, siempre fue mi sueño, siempre intenté que pueda prosperar en el tiempo, arranqué desde muy chico. Creo que además de todos los que me acompañaron, la decisión fue mía de que deba hacer esto, que me encanta.
El camino del futbolista
El tema de los inicios es un disparador en sí mismo. Las preguntas y repreguntas aparecen, pero el relato es uno sólo y representa a todas y cada una de las historias que podrían contar los que pasan el filtro y llegan. Por ellos y por los que no pudieron, porque -al fin y al cabo- los sacrificios se hacen sin saber el resultado final. Y ahí el primero que toma la lanza es -protector- papá Hernán.
“Comió mucha mierda Luca en su camino. Su hambre era el de llegar a ser algo que lo apasiona, no era la necesidad de comer porque tenía que llevarle la comida a la casa. Lo vi llorar mucho una vez que creía que lo citaban y se subió al auto y largó todo su llanto porque no lo citaron. Alguien que habitualmente no dice todo, lo dijo llorando y fue todo silencio. Y fue duro, y él no me dijo mañana no voy a entrenar. Siguió, siguió, y así fue siempre. Está su fortaleza mental sobre todas las cosas“.
El futuro
Hernán relata para TyC Sports la Copa Argentina y… la campaña de la Selección Nacional. Y, claro, así como soñó relatarlo y lo documenta con mensajes del pasado, también mirará para adelante, incluso más que su propio hijo.
-¿Te imaginás relatándolo más seguido. Es decir, que pueda jugar en la Selección en no mucho tiempo?
-Mira, siempre dije que el sueño de jugar al fútbol de él, lo cumplió él, a mí no me cumplió el sueño, a mí mis hijos me cumplen los sueños de que ellos se puedan realizar en lo que les guste. Yo también quise ser futbolista, a mí no me dio y por eso relato. Me encantaría relatarlo, pero me gusta mucho más acompañarlo, yo creo que el momento de haberlo relatado ya en ese partido con Boca se cumplió el sueño, después veremos si lo volveré a relatar. Me encantaría que juegue en la Selección Argentina, sí, pero me gustaría mucho más primero que pueda afianzarse.
-Y tus sueños, Luca, ¿cuáles son a partir de ahora?
-Primero afianzarme, sumar minutos, ganarme la titularidad, seguir jugando. Ganar una que otra cosa con Vélez, por ahora eso. Después veremos cómo sigue, obvio que uno quiere jugar en la Selección, salir campeón de todo, pero mientras tanto afianzarse en primera, poder ganarse la titularidad, salir campeón, que es un objetivo muy lindo… y bueno, vamos a intentarlo.
Roles
El final es para las fotos, para las de rigor y también las que atesorarán como parte del camino que los lleva, en paralelo, a tener un lugar cada uno en el fútbol grande. Con Luca y su pose inconfundible que da pistas del volante de buen tranco, algo elegante y firme para plantarse a tan corta edad en medio de nombres pesados, los de alrededor y los de enfrente. Y con Hernán también en lo suyo, pero siempre atento a acompañar los pasos de su hijo. Al fin y al cabo, la historia que más sueña contar desde su rol de narrador.
La charla completa de los Feler en Olé

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