Que la Primera Nacional es una categoría bien pareja, en la que cualquiera le puede ganar a cualquiera, es un hecho. Es por eso, que dentro de esa paridad, los equipos que tienen a algún distinto son los que sacan provecho y se terminan imponiendo. El que se vistió de héroe en el Defensores de Belgrano–Deportivo Madryn fue uno que ya es un emblema en el Bajo Núñez: Ezequiel Aguirre. De la mano del Topo, el Dragón se llevó un triunfo clave que lo airea en la zona roja.
Con el diario del viernes, se sabía que no iba a ser un trámite para ninguno de los dos. Con el del lunes se confirmó el vaticinio. Defe jugó con el cuchillo entre los dientes y Madryn vendió muy cara la derrota. Por las aspiraciones de ambos, ninguno podía regalar ni un centímetro. Y se dieron de lo lindo… No por nada el primer tiempo terminó con cinco amonestados y después, en el segundo, se duplicó ese número. Pero dentro de esa pierna fuerte, hubo un genio que frotó la lámpara.
El Topo como bandera futbolística
En el Ascenso, además de rasparse como si no hubiera un mañana, también se ven destellos de calidad que podrían ser propios de un jugador de la máxima categoría. El Topo Aguirre recibió de espaldas y en vez de controlar como haría cualquier mortal, le metió un pase entre líneas a Enzo González que dejó al delantero mano a mano con Bonnín. El punta no perdonó y adelantó al local.
Cinco minutos más tarde, el pelado volvió a ser protagonista. Una pelota quedó boyando en el área de Deportivo Madryn. El arquero no salió a buscarla y Nicolás Ortiz la esperó de más. Cuando reaccionó, ya era muy tarde: el más chiquitito de todos, el #7, pillo como pocos, le comió la tostada al zaguero que le sacaba más de 30 centímetros de altura, se interpuso y forzó a que le cometieran penal. ¿Quién lo pateó? El 9, para sellar su doblete y ampliar la ventaja.
Un descuento con polémica
La urgencia del Aurinegro para al menos rascar una igualdad no se tradujo en el juego. El conjunto de Luis García cayó en la típica forma de muchos equipos desesperados: los centros a rolete. Gamarra y Jerez Silva se convirtieron en torres infranqueables y sacaron los centros que quedaron cortos, los que iban a la olla y hasta los largos.
La insistencia, al final, a veces tiene premio. Y Marinucci tiró un centro cortito, Machado la peinó y Brian Gómez embistió al volante. Gonzalo Pereira señaló el penal y volvió a cobrar una nueva pena máxima. Los locales estallaron contra el árbitro, agregando una nueva polémica a los registros de la Primera Nacional, algo que ya es moneda corriente fecha a fecha. Nazareno Solís se hizo cargo de la ejecución y el ex Boca descontó.
A pesar de las incesantes aproximaciones -sin peligro- de la visita, Defensores de Belgrano se aferró con uñas y dientes a un resultado que le da una buena bocanada de aire en la lucha por el descenso y lo ubica cerquita del pelotón, a seis del Reducido. Cambió desazón por ilusión y derrotas por triunfos. Madryn, por su parte, sufrió un golpazo que le frena el envión.
Los dos penales

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