Tristán Suárez vive días de pura expectativa e ilusión, y motivos sobran. Afianzado en lo más alto de su zona en una Primera Nacional implacable, el Lechero sostiene el liderazgo a falta de seis fechas para el desenlace y sueña despierto con un ascenso histórico a la máxima categoría del fútbol argentino. Hoy en Ezeiza se respira optimismo y la ilusión de coronar una campaña inolvidable.
El artífice del presente es José María Martínez. Pancho debió reconstruir el plantel casi desde cero a principios de año y terminó dándole una identidad clara a su equipo. En un mano a mano con Olé, el entrenador contó cómo se maneja la ansiedad dentro del vestuario, analizó la seguidilla de partidos tras los últimos empates y dejó un mensaje directo al pueblo lechero antes de visitar a Midland.
Una campaña soñada
-Están punteros de su zona en una de las categorías más duras del fútbol argentino, como es la Primera Nacional. Si a principio de año les planteaban este escenario con Tristán Suárez puntero a falta de seis fechas, ¿te lo creías?
-No, eso es una utopía, como bien dice un viejo entrenador y excompañero mío como Gustavo Alfaro. En lo personal, tras tantos años en el fútbol y viendo lo dinámico que es todo, no me permito mirar mucho hacia el futuro. Vivimos de manera muy intensa el presente; visualizar allá a lo lejos es perder el foco del día a día, donde hay que desarrollar las tareas y generar una estructura.
Toda esa tarea diaria no te hace visualizar este presente. Por forma de vivir y de tomar el fútbol, no miro más allá: hoy tenemos día de descanso, aunque nosotros no descansamos, y ya estamos pensando únicamente en Midland.
-Vienen de tres empates seguidos 0 a 0. ¿Dónde sentís que se trabó el equipo o qué falta ajustar en los últimos metros para reencontrarse con la victoria?
-Cuando analizamos el rendimiento más allá del resultado, ponemos todo en contexto. Tuvimos una racha tremenda en la segunda rueda ganando seis partidos seguidos. Después fuimos a Rafaela, una cancha compleja, y sufrimos una derrota que no fue inesperada porque en esta categoría se puede perder contra cualquiera.
Contra Atlanta nos faltó eficacia y nos anularon un gol que para mí estaba habilitado, pero los rivales también juegan. La eficacia a veces te acompaña y a veces no, pero el equipo no aminoró su juego: mantiene el rendimiento, el funcionamiento y le da pelea a todos.
-¿Sentís que esa virtud colectiva es lo que diferencia a Tristán Suárez del resto para sostenerse arriba?
-Trabajamos mucho y el equipo tiene una enorme disciplina, constancia y perseverancia para sostener el esfuerzo. A eso se suma un muy buen rendimiento individual que supimos aprovechar. Somos conscientes de nuestras fortalezas y, cuando aparece una debilidad, la aceptamos y buscamos minimizarla para no sufrir.
Sabemos que en esta instancia sumar de a tres es fundamental por la presión de los perseguidores, pero debemos mantener la tranquilidad. Quedan muchos puntos y todos tienen partidos difíciles. Hay que seguir con la misma humildad con la que arrancamos el 4 de enero: enfocados en mejorar en el día a día y con la mirada puesta exclusivamente en el próximo rival.
La recta final que se viene
-¿Aparece el temor en esta etapa final? ¿Cómo se maneja internamente el desgaste psicológico en el vestuario?
-Lo charlamos. Cuando surgen temores, dudas o incertidumbre, lo mejor es exponerlas y conversarlas grupalmente. Como cuerpo técnico no tenemos la certeza absoluta de qué es lo mejor para el plantel, pero considero que lo único que podemos resolver es lo que depende de nosotros: la labor individual en cada puesto, el cuidado personal, la atención, el descanso mental y el rendimiento.
Si se puede ganar, bien, y si no, el empate sirve. Jugar pensando en todo lo que hay por delante te desenfoca; lo más sano para el futbolista es vivir el presente para defender lo que hoy tenemos bien ganado.
-La hinchada está ilusionada pero también debe sentir nervios. ¿Qué mensaje le dejás para estas fechas definitorias?
-El hincha ya nos conoce. Llegamos al club el 30 de abril de 2024 y arrancamos una patriada compleja: debutamos a los cinco días visitando a Chacarita estando últimos en la tabla. Desde ese momento la gente vio nuestro compromiso y nuestra entrega. Hoy el presente es distinto: la ansiedad y los nervios previos son por una conquista deportiva.
La gente tiene que estar tranquila y confiar en que vamos a ir por todo. Si no alcanza, será por virtudes del rival y no porque nos hayamos guardado algo o relajado. Faltan 18 puntos y puede pasar cualquier cosa, pero esfuerzo y entrega no van a faltar.
-En lo que va del año ya se fueron más de 40 técnicos en la categoría y sos uno de los pocos que se mantiene en el cargo desde el inicio. ¿Qué valor le das a sostener un proyecto en un torneo tan exigente?
-Los resultados nos sostienen, está claro. Nuestra zona es particular porque los de arriba mantuvimos los procesos: Gimnasia de Jujuy, Temperley, Atlanta, Midland y nosotros. Sabemos que el resultado manda y muchas veces depende de factores que exceden al entrenador, aunque seamos los primeros en dejar el cargo.
El rol de los dirigentes es clave para dar respaldo cuando se transita un mal momento, siempre que haya alineación entre las partes. Para nosotros es muy valioso tener esta continuidad; habla del trabajo de los futbolistas y del respaldo de la dirigencia, al cual respondemos con resultados y dedicación.
-En la otra zona pelean arriba clubes históricos como Ferro y Morón. ¿Se mira de reojo esa tabla o te ilusiona un eventual cruce decisivo?
-Miro todo el fútbol que puedo, pero con ojos de entrenador y no proyectando una final. Sigo cómo van cambiando Ferro y Morón, pero también el gran momento de Godoy Cruz con De Muner, Colón, Deportivo Madryn o Estudiantes de Buenos Aires.
Lo miro por curiosidad. Ponerme a pensar en ese desenlace sería desenfocarme, y no quiero apresurarme a nada. Nuestra atención tiene que estar puesta pura y exclusivamente en los rivales que tenemos que enfrentar para sostener el lugar de privilegio que alcanzamos.













