Quedan apenas cinco fechas para que caiga el telón de la fase regular y en Pilar los números ya empiezan a dibujar una sonrisa gigante. Real Pilar marcha 7.° en la tabla de la Primera B con 58 puntos y mantiene diez unidades de ventaja sobre el último equipo que hoy quedaría al margen del Reducido. Con ese colchón a favor, el primer gran objetivo del año está prácticamente abrochado.
Sin embargo, en el Monarca nadie se conforma con haber asegurado un lugar en el lote de arriba. El verdadero foco está puesto en lo que viene: pelear con argumentos sólidos por el ascenso a la Primera Nacional. Lo que hasta hace poco parecía una meta lejana hoy se transformó en una posibilidad concreta que ilusiona a todo el pueblo pilarense con dar un salto institucional casi sin precedentes.
El podio de la velocidad en el Siglo XXI
Si concreta la proeza de subir de categoría, el Blanquinegro inscribirá su nombre en una selecta lista. Fundado en 2017, alcanzaría la hazaña en apenas nueve años y monedas de existencia. En lo que va del siglo, solo dos clubes lograron arribar a la B Nacional en un lapso tan reducido: Agropecuario, que se fundó en 2011 y subió en 2017, y Crucero del Norte, creado en 2003 y ascendido en 2012.
El Sojero alcanzó la Primera B Nacional en un lapso de cinco años y nueve meses desde su fundación, logrando ascensos desde el Torneo del Interior hasta el Federal A y finalmente a la segunda categoría. Por su parte, el Colectivero necesitó nueve años exactos desde su creación para ascender a la B Nacional, tras avanzar de la Liga Posadeña y consolidarse mediante promociones en los torneos Argentino B y Argentino A.
El récord metropolitano
Sin embargo, detrás de las estadísticas existe un matiz metodológico determinante. Tanto Agropecuario como Crucero del Norte son clubes indirectamente afiliados a la AFA que compitieron por la vía del Consejo Federal y las ligas regionales. En esa órbita, los formatos históricamente posibilitaron ascensos de categoría a través de torneos cortos o semestrales, lo que permitía acelerar los tiempos.
En contrapartida, el caso de Real Pilar responde a un recorrido con una exigencia distinta. Al convertirse en el primer club directamente afiliado aceptado por la AFA en cuatro décadas, debió atravesar la rigurosa pirámide metropolitana disputando certámenes anuales. El Monarca arrancó desde la Primera D, batalló y dio el salto en la Primera C, y hoy compite de igual a igual en la B Metro.
Por eso, si bien en los papeles generales quedaría ubicado en el tercer escalón de velocidad de este siglo, sería el número uno absoluto en la historia de la Zona Metropolitana bajo el formato actual de torneos anuales. Un verdadero hito deportivo para un club modelo que, a base de orden, seriedad y buen fútbol, está a tiro de inscribir su nombre en las páginas doradas del ascenso argentino.













