Les dio una Manolo a todos los de abajo. El gol de Ezequiel Montagna se gritó en Caballito por todos los allegados de Deportivo Madryn presentes, sí, pero también se festejó en Morón y en Mendoza. El tanto fue del Aurinegro, pero el Gallito y el Tomba lo sintieron como propio. Y ni hablar del de Peinipil, para sellar las cosas. El equipo de Luis García dio el gran golpe de la fecha y le dio esperanza a todos los perseguidores de Ferro que esperaban un traspié para mantener viva la ilusión de volver a Primera.
Madryn le cortó el envión al Verdolaga, que llevaba ocho sin perder. Y fue un golpazo, porque Oeste había hecho méritos para, por lo menos, rescatar un puntito y llevarse algo de un partido chivo. Pero el fútbol son momentos y el conjunto de Juan Manuel Sara no los aprovechó. Ojo, igual la diferencia sigue siendo grande y el sueño sigue intacto, pero la hinchada del Verde no se va a ir a dormir tan tranquila como le venía pasando hace varios partidos…
La roja que cambió todo
En los primeros 45′ se prestaron la pelota. Ninguno fue tan incisivo como la importancia del duelo requería y por eso se fueron en tablas al descanso. Es que los dos tenían buenas ideas, pero se olvidaron de lo más importante: los arcos. Los arqueros de ambos equipos fueron espectadores VIP de lo que por momentos era un toqueteo insulso.
Pero ningún match está exento de polémicas y este no fue la excepción: Lucas Diarte intentó despejar, se pasó y la tocó con la mano. Nahuel Viñas consideró que el defensor había sido empujado por González y cobró falta en ataque… Igualmente, Dening tuvo una clarísima después de una buena jugada colectiva y Bonnín la atajó con el pecho a quemarropa.
Y si en el segundo tiempo Ferro había tomado el protagonismo, el envión se le cortó por un error no forzado: Gustavo Canto, quien venía haciendo un partido intachable pero ya tenía amarilla (cuestionable, cuanto menos) fue a barrer a Machado, el colombiano la punteó y el zaguero vio la tarjeta roja. Paradójicamente, con uno menos y en el momento en que, en teoría, debería ser de mayor fragilidad, Oeste tuvo su mejor chance: Dionisio frenó un remate con la mano y el árbitro cobró penal.
La noche negra de Dening
El que se acercó a la pelota fue Emanuel Dening, el 9, el que nunca erra. Manolo pateó apurado y reventó el travesaño. Y si lo que no te mata, te fortalece, los de Luis García quedaron vivos y se convencieron de que podían dar el golpe. A partir de eso, la visita se animó. Con un hombre de más, dejó de esperar los ataques y tomó la batuta. El Mugre Corvalán tiró un pelotazo, Luis Silba peinó la pelota como durante todo el partido y Ezequiel Montagna le ganó la posición a un débil Ozuna para fusilar a Monetti al primer palo. Golazo y golpazo.
Los de Sara siguieron intentando a los tumbazos, pero no lograron una oportunidad clara. Para peor, en una de las últimas, el autor del primer tanto se escapó por derecha, le tiró la pelota al medio a Peinipil y el ingresado desde el banco selló la historia. Con este resultado, el Aurinegro se subió al podio. Ferro sigue primero, pero Morón y Godoy Cruz se le pueden acercar a tres y cinco puntos respectivamente













