Por qué los hooligans se llaman así, cómo los erradicaron y la verdad sobre el enfrentamiento con barras argentinos en México 86 :: Olé

Por qué los hooligans se llaman así, cómo los erradicaron y la verdad sobre el enfrentamiento con barras argentinos en México 86 :: Olé


El término “hooligan” apareció por primera vez en un informe de la policía metropolitana de Londres en 1898. Fue tras una pelea callejera entre dos bandas rivales. Cuenta la leyenda que de aquel enfrentamiento participaron varios miembros de una familia irlandesa, los Hoolihan (o Hooligan), que eran conocidos por su mala reputación y comportamiento conflictivo. Un año después, un escritor llamado Clarence Rook publicó el libro The Hooligan Nights, que relata la vida de “Alf Hooligan”, un joven criminal de los barrios bajos de Londres, inmortalizando este apellido como sinónimo de delincuencia callejera. En 1912 se dio el primer enfrentamiento entre hinchas del fútbol inglés (en un Liverpool-Manchester), pero fue recién en 1960 cuando los hooligans empezaron a ocupar cada fin de semana la crónica policial de los tabloides británicos para ya, hacia los años 80, dominar casi por completo la escena del fútbol inglés.

Hinchas hooligans en la Eurocopa 1996.

La explosión de estas bandas juveniles que se juntaban a beber cerveza en bares para luego hacer destrozos en los estadios y pelearse con las bandas de otros clubes coincidió con casi toda la administración de Margaret Thatcher (1979-90) y hay quienes afirman que una de las razones del surgimiento e irrupción de los hooligans fue el tendal de desocupados que había en Inglaterra por esos años (el desempleo superó el 13%, número que no se registraba desde la Gran Depresión del 1929). “La violencia, para nosotros, era un estilo de vida. La vida de pandilla se convirtió en la única opción de los jóvenes, porque no había nada más que hacer”, contó Cass Pennant, líder en aquellos años de la barra del West Ham y el primer hooligan en recibir una condena.

El 29 de mayo de 1985, horas antes de que se jugara en Heysel, Bruselas, la final de la Champions (en ese entonces, Copa de Campeones), un ataque de los hooligans del Liverpool provocó una avalancha que causó la muerte de 39 personas (la mayoría hinchas de la Juventus) y más de 600 heridos. Aquella final se jugó igual y la Juve ganó 1-0, con un penal de Michel Platini. La UEFA castigó al Liverpool con diez años de suspensión en los torneos continentales y con cinco a los clubes ingleses. Thatcher declaró que “hay que limpiar el fútbol inglés de los hooligans”. Así, con el mundo temiendo a los hooligans tras ese escalofriante antecedente que pasó a la historia como “La matanza de Heysel”, se llega un año después al Mundial de México. Y se llega a nada menos que uno de los partidos más famosos de la historia del fútbol: el Argentina-Inglaterra, del 22 de junio en el Azteca, con Diego remontando el Barrilete Cósmico, pero también con aquel enfrentamiento que cruzó a los barras argentinos con los hooligans y que forma parte de la mitología del tablón argento. ¿Pero qué pasó ese día en la Ciudad de México?

Corridas, botellazos, piedrazos y banderas robadas. Todo eso incluyó aquel choque, pero no fue en una única batalla. El cruce tuvo al menos tres focos de conflicto.

Photo by Philippe Laurenson REUTERSPhoto by Philippe Laurenson REUTERS

Para ese encuentro de los cuartos de final, que se jugaba sobre todo con el recuerdo fresco de la Guerra de Malvinas, hubo un operativo especial de 2.500 policías, un 25% más que en otros partidos de ese Mundial. De las barras argentinas que estaban en México la más célebre y numerosa era la de Boca, conducida por José Barritta, el Abuelo: 14 integrantes. Además, había algunos de Chaca, Estudiantes Vélez, Racing, Talleres y Nueva Chicago. La primera pelea ocurrió en una de las tribunas del Azteca y está documentada: las fotos muestran a argentinos e ingleses a los golpes.

[AP Photo/Michael Probst][AP Photo/Michael Probst]

En su fantástico libro El Partido, el periodista Andrés Burgo recoge el testimonio de Claudio Varela, integrante de la barra de Boca, que cuenta que todo habría comenzado cuando el peluquero Roberto Giordano, fallecido en 2024, vio a un periodista de la revista Gente y le dijo: “Sacame una foto que le voy a robar una bandera a un inglés”. La reacción de los ingleses derivó rápidamente en empujones y golpes. Uno de los argentinos que aparecen en esas imágenes es Raúl Gámez, quien años después sería presidente de Vélez. Gámez contó que había viajado a México por sus propios medios. “Yo tenía buena relación con Bilardo, con los jugadores. Es cierto que peleé por una bandera, que salté desde el palco, pero no recuerdo mucho más. También puedo decir que la gran pelea sucedió después, ya fuera del Azteca”, le contó Gámez hace años a Clarín.

AFP PHOTO PATRICK VALASSERISAFP PHOTO PATRICK VALASSERIS

“Ese día hubo quilombo todo el tiempo. Entramos dos horas antes al estadio y colgamos nuestras banderas en el tejido. Una de Argentina, otra que decía ‘Cafiero gobernador’ y otra de Chaca. Una hora después vemos que nos faltaba la de Argentina. Se la habían robado los ingleses”, contó uno de los hinchas de Chaca en el libro El Partido. “Bajamos, manoteamos algunas banderas inglesas y volvemos donde estábamos”.

Como contó Gámez el choque más violento sucedió luego del partido, a unos cien metros del Azteca. No hay registros fotográficos, pero según testimonios habrían participado miembros de la barra de Boca y dos de la de Unión de Santa Fe contra un grupo de hooligans. Según contaron tanto Varela, de la hinchada de Boca, como Luis Luchi Flores, de la de Unión, los ingleses pelearon con las manos, “pero nosotros los llevamos a botellazos. Después, más abajo, volvieron a esperarnos, y ahí nos agarraron a piedras. A El Abuelo le pegaron un piedrazo en una pierna. Perdimos un redoblante, pero les robamos dos banderas, del Chelsea y del West Ham. Nosotros ganamos la pelea, ¿quién va a ganar?”.

 [AP Photo/Michael Probst] [AP Photo/Michael Probst]

Tres años después, en la semifinal de la FA Cup entre Liverpool y Nottingham, el fútbol inglés vivió su día más oscuro: 96 espectadores murieron aplastados en lo que se conoció como “La tragedia de Hillsbrough”. El gobierno ordenó una batería de medidas profundas: más poder a la policía, penas más severas y reacondicionamiento de las canchas. Todos sentados, cámaras de seguridad, no más rejas, mejoras en los accesos. El Estado aportó préstamos a los clubes, que aumentaron los precios de las entradas hasta el triple y apareció la cadena satelital Sky que compró los derechos televisivos e inyectó dinero. Los hooligans se fueron diluyendo. Claro, había una diferencia con la violencia en nuestras canchas: los barras no tenían vínculos con el poder.