El insólito artículo que publicó un medio inglés con “los 31 trucos sucios” que utilizó Argentina :: Olé

El insólito artículo que publicó un medio inglés con “los 31 trucos sucios” que utilizó Argentina :: Olé


Se dice que las derrotas enseñan. Antes que nada, a saber perder. Luego, un montón de otras cosas que te preparan para poder ganar en futuras oportunidades. Pregúntenle sino a Lionel Messi, quien jugará una nueva final del mundo a sus 39 años en búsqueda de ser bicampeón del máximo título que existe en el fútbol. Pero en Inglaterra, lejos parecen estar de eso: un medio de allí sacó un artículo con “los 31 trucos sucios” que ellos consideran que utilizó Argentina para “desestabilizar al conjunto de Thomas Tuchel”.

El mismo está escrito por el periodista Frankie Christou y fue publicado por The Telegraph. En la introducción, el comunicador menciona que eso incluye “desde entradas tardías hasta disputas sin balón e intentos de conseguir la expulsión de Harry Kane” y que Argentina “desplegó todo tipo de artimañas sucias para hacer honor a su reputación como maestros de las artes oscuras”.

Luego, se enumeran y detallan las 31 situaciones en las que consideran que estas “artes oscuras” como le llaman ellos, que para nosotros se definen sencillamente como mañas o guapeza, fueron aplicadas. Pero son verdaderamente insólitas…

Por caso, la segunda situación que describen es la entrada por detrás que Leandro Paredes le hizo a Jude Bellingham apenas comenzó el partido. Impecable el volante argentino echándole toda su experiencia encima al #10 inglés, haciéndole sentir el rigor desde el arranque. Pero para ellos, en realidad, se trató de un empujón “innecesario” que “provoca que el jugador del Real Madrid le responda con provocaciones, causando que jugadores de ambos equipos se interpongan entre ellos”. Demás está decir que cómo elija responder Bellingham a un foul es decisión y responsabilidad de Bellingham…

El artículo de The Telegraph.

Otra situación que mencionan es cuando el Cuti Romero le gritó el gol de Enzo Fernández a “un abatido” Jordan Pickford en la cara. Si eso es un “truco sucio” que te ayuda a ganarle a la segunda selección más cara de este Mundial (entre todo su plantel se estiman unos 1.360 millones de euros de valor de mercado según Transfermarkt), claro está que hay mucho por revisar internamente.

Lo mismo repiten en una jugada sobre el final del partido, donde Gonzalo Montiel lo echa con el cuerpo por la banda a Bellingham y después se lo festeja en la cara.

¿Las últimas? Ya con el partido concluido, las “exuberantes celebraciones de Argentina” que derivaron, por caso, en el palmazo en la cabeza que Bellingham le da por detrás al Colo Barco; y el festejo con el trapo que llevaba escrito “las Malvinas son argentinas”.

Los jugadores y el trapo que menciona que "las Malvinas son argentinas". (Foto: EFE)Los jugadores y el trapo que menciona que “las Malvinas son argentinas”. (Foto: EFE)

Cuando Lionel Scaloni habló en conferencia de prensa de que estos jugadores “son indios” pese a que posteriormente preguntó si estuvo mal en decir eso, se entendió perfectamente: habla del coraje, de la forma de jugar de cada uno de estos futbolistas. Que no es ni más ni menos que cómo se juega en la Argentina.

Basta con ir a ver un partido de cualquier índole en el país para ver que todas estas situaciones que los ingleses denuncian son moneda corriente. Todos crecen jugando así. En la calle por la coca, en el baby o en Inferiores. Ni qué hablar de un partido de la Primera División, donde todas pero todas las pelotas son divididas y donde las mañas están a la orden del día. Nada que sobrepase el reglamento, por eso no existió ninguna tarjeta roja. Es guapeza, sin más.

Lo que quizás habría que analizar con detención, en vez de enumerar estas 31 situaciones, es qué ocurrió para que a Inglaterra, que le había llegado a Argentina con unos pocos pases para ponerse en ventaja a los 54′, le den vuelta el partido con dos goles que tuvieron una distancia entre sí de seis minutos y 33 segundos. Y que al menos uno, después de un palo de Alexis Mac Allister y de varias llegadas en las que Pickford se lució con sus atajadas, se veía venir. ¿Que se replegó temprano el equipo inglés? ¿Que temió apresuradamente lo que Argentina ya le había hecho a Egipto al darle vuelta un encuentro que parecía liquidado? Preguntas que se deberán responder ellos…

Una por una, las 31 “artimañas The Telegraph

La intensidad del partido comienza en el primer minuto, cuando Alexis Mac Allister deja escapar un disparo a Elliot Anderson tras haberlo marcado apenas 19 segundos después del inicio de la semifinal.

Los ánimos se caldean cuando Leandro Parades empuja innecesariamente a Jude Bellingham por la espalda, lo que provoca que el jugador del Real Madrid le responda con provocaciones, causando que jugadores de ambos equipos se interpongan entre ellos.

La táctica de Argentina de no permitir que Inglaterra generara juego queda clara cuando, apenas segundos después de reanudarse el partido, Enzo Fernández llega tarde a Anderson y le propina un codazo en la nuca.

El nuevo fichaje del Manchester City, por el que se pagaron 166 millones de libras, vuelve a estar en el centro de la polémica cuando Giuliano Simeone, hijo del entrenador del Atlético de Madrid, Diego, le da una patada en el dorso del pie a Anderson.

Los jugadores ingleses empiezan a reaccionar cuando Fernández no es penalizado por otra falta sobre Anderson y, mientras el juego continúa, ambos forcejean en el suelo mientras intentan levantarse.

Mientras eso sucede, Morgan Rogers intenta retroceder mientras Argentina mueve el balón rápidamente en transición y el centrocampista del Aston Villa es derribado deliberadamente.

Después de que el árbitro asistente señalara fuera de juego a Simeone, Jordan Pickford lo embiste en un intento por quitarle el balón y el centrocampista del Atlético de Madrid le lanza una patada.

Leandro Paredes consigue una gran entrada sobre Bellingham, quien sufre el impacto y permanece en el suelo, recibiendo una buena reprimenda del argentino.

Anthony Gordon se escapa y es derribado inmediatamente por Simeone, quien le da un golpecito condescendiente en la cabeza cuando regresa para defender el tiro libre resultante.

El árbitro Ismail Elfath advierte a Simeone en un saque de esquina que no obstruya a Pickford, pero este lo hace de todos modos. Elfath pita falta justo después del saque de esquina.

Mac Allister cae tarde sobre Reece James, pero no se pita falta. La frustración se ha extendido hasta la banda inglesa, donde Tuchel pierde los estribos.

Fernández se une a la cola de tres hombres para cometer falta sobre Bellingham, que venía a toda velocidad, después de que el centrocampista inglés ya se hubiera zafado de Simeone.

Marc Guéhi se interpone entre Simeone y él, en la disputa por el balón, el extremo lo adelanta con la cabeza mientras intenta hacerle falta.

El lateral derecho argentino Nahuel Molina se suma a la acción embistiendo por la espalda a Bellingham.

Lionel Messi se abre paso entre Kane y Gordon antes de que Anderson choque con él, lo que resulta ser la primera tarjeta amarilla del partido. Messi le da una patada a Djed Spence mientras cae al suelo.

Los jugadores argentinos protestan, lo que provoca una fuerte discusión en el centro del campo. Kane se tapa la boca para hablar con el árbitro mientras Anderson recibe la tarjeta amarilla, lo que lleva a Mac Allister y Paredes a suplicar frenéticamente que lo expulsen. Un jugador no puede ser expulsado por taparse la boca al hablar con el árbitro, solo por dirigirse de forma desafiante a un jugador contrario.

Rogers se escapa al contraataque, pero Lisandro Martínez lo detiene y finalmente Elfath decide amonestar a un jugador argentino.

Mientras James intenta realizar un saque de banda rápido con un balón nuevo, alguien del banquillo argentino devuelve el balón viejo al terreno de juego para ralentizarlo.

Paredes le propina un fuerte golpe con la bota a Anderson justo cuando finaliza la primera parte.

Messi y Fernández rodean al árbitro para protestar cuando este pita el final de la primera parte. Messi continúa protestando mientras ambos se dirigen al túnel de vestuarios.

Bellingham presiona a Messi en la línea de fondo y, mientras ambos salen rodando del terreno de juego, Messi empuja al centrocampista inglés contra la valla publicitaria.

A pesar de no haber participado mucho, el jugador con más probabilidades de recibir una tarjeta amarilla para Argentina la recibe. Cristian Romero es amonestado por derribar a Bellingham al suelo con ambos brazos para detener un contraataque.

Simeone balancea un brazo hacia atrás y este impacta en la cara de Spence. No hay amarillo.

Mientras Pickford intenta hacerse con el balón, Romero se yergue en lugar de agacharse y el portero del Everton cae al suelo encima de él.

El gol de Inglaterra le quita algo de mordisco a Argentina, pero vuelven a encontrar el golpe después de la pausa para hidratación cuando Messi le da un pequeño empujón a Spence durante un saque de banda.

Tras el gol de Fernández, Romero aprovecha la ocasión para celebrar y gritarle en la cara a un abatido Pickford.

Poco después de que consiguieran el empate, John Stones cayó al suelo con una lesión en la cabeza que provocó una interrupción del juego y los jugadores argentinos rodearon al árbitro para protestar.

Bellingham intenta llevar a Inglaterra hacia adelante en el campo y, cuando el balón sale por la línea de banda para un saque de banda, Gonzalo Montiel le dedica un buen sermón al número 10 de Inglaterra.

Con Inglaterra ya perdiendo tras el cabezazo de Lautaro Martínez en el tiempo de descuento, Emiliano Martínez atrapa un balón alto y se deja caer para perder tiempo con una enorme sonrisa en la cara.

Las exuberantes celebraciones de Argentina enfurecieron a algunos jugadores ingleses que lograron mantener la calma durante el partido. Dean Henderson empujó al goleador Martínez, mientras que Rogers se enredó con un grupo de jugadores y Bellingham le dio una palmada en la nuca al suplente Valentín Barco .

Los jugadores argentinos celebran con una pancarta lanzada por los aficionados que proclama: « Las Malvinas son Argentinas ». Al ser una declaración política, podría acarrearles problemas con la FIFA”.