Igor Matanović fue el protagonista inesperado de la victoria de Portugal ante Croacia para acceder a los octavos de final del Mundial. Más allá del gol de Cristiano Ronaldo y de la despedida mundialista de Luka Modrić, el delantero croata quedó en el centro de la escena por la jugada que derivó en el gol anulado a Joško Gvardiol en el minuto 102, una acción que desató una de las mayores polémicas del torneo por la intervención del microchip incorporado en la pelota.
Durante horas, el debate giró en torno a si realmente había existido un toque previo del atacante antes de la asistencia de Mario Pašalić. Y finalmente fue el propio Matanović quien terminó despejando las dudas al reconocer que sintió ese leve contacto que detectó la tecnología.
“Sinceramente, creo que sentí un ligero contacto con el pelo. Le pregunté al árbitro, no estaba del todo seguro de haber tocado. Me dijo que el balón tenía un toque sutil, que hubo un ligero contacto y que era fuera de juego”, reconoció el atacante del Friburgo.
La secuencia fue dramática. En el duodécimo minuto del tiempo agregado, Croacia había encontrado el empate 2-2 cuando Gvardiol empujó la pelota debajo del arco y desató el delirio balcánico. Sin embargo, desde la cabina del VAR llegó el llamado al notar que, antes de que Pašalić asistiera con un pase al medio, el centro enviado al área había sido peinado -literalmente- por Matanović. Ese mínimo desvío terminó invalidando toda la jugada.
Lo llamativo es que el contacto no fue advertido por las repeticiones televisivas, sino por la tecnología incorporada en el balón oficial. La pelota posee tres sensores internos capaces de registrar cada roce con precisión milimétrica y enviar esa información en tiempo real al VAR. Allí, los árbitros reciben un gráfico similar a un electrocardiograma que señala el instante exacto en que se produce cada toque. Ese registro confirmó que Matanović alcanzó a desviar la pelota y, a partir de esa nueva acción, dejó adelantado a Pašalić. Creer o reventar.
Ante la enorme repercusión que generó la jugada, la propia casa madre del fútbol publicó un comunicado en sus redes sociales para explicar y respaldar la decisión arbitral.
“Según los datos proporcionados por la tecnología Connected Ball alojada dentro de la pelota adidas Trionda, el balón oficial del partido, se demostró que hubo contacto por parte del número 20 de Croacia, Igor Matanović, en la jugada previa al gol contra Portugal, lo que permitió al árbitro determinar correctamente el fuera de juego y anular el gol”, informó el organismo.
According to the data provided by Connected Ball Technology housed within the @adidasfootball Trionda, the official match ball of the @FIFAWorldCup, it was proven that contact was made by Croatia’s #20 Igor Matanović in the build up to the goal against Portugal, allowing the… pic.twitter.com/AyBz11N3wV
— FIFA Media (@fifamedia) July 3, 2026
“Los sensores IMU alojados dentro del balón Trionda son capaces de detectar cualquier contacto leve, mostrado a los espectadores en la transmisión como un ‘gráfico de latido cardíaco’, y permitiendo a los oficiales un nivel sin precedentes de datos para tomar decisiones rápidas y precisas“, agregó la FIFA, intentando apagar el debate sobre el impacto de la tecnología en jugadas imposibles de advertir a simple vista.
Pese a la explicación oficial, en Croacia el enojo no disminuyó. El primero en cuestionar el fallo fue Luka Modrić, quien fue uno de los más críticos con el arbitraje y con el uso actual de las herramientas tecnológicas. “Cuando se introdujo el VAR, dije que no me gustaba y, si bien fue bueno para algunas cosas, actualmente lo usan de una manera que busca selectivamente o que se fija en el tamaño del equipo. En mi opinión, debería activarse si hay un error del 200%, pero no cuando está en la zona gris“, disparó el capitán croata.
Luego apuntó directamente contra la decisión que anuló el empate. “El árbitro dijo que Matanović tocó el balón. Pero nosotros vimos las imágenes y los videos, y no se le ve tocar el balón en ningún momento. Así que, en mi opinión, si no toca el balón, no fue fuera de juego. No se puede juzgar en un partido como este“, afirmó.
En la misma línea se expresó el entrenador Zlatko Dalić. “Destruye lo que era el fútbol. Mata la emoción, mata todo dentro de ti. Mata lo que estás experimentando, te regresa al principio y no es fácil lidiar con todo eso junto”, sentenció sobre el impacto de las implementaciones que fue sufriendo el juego en los últimos años. Un debate que, al menos por un largo tiempo, parece estar destinado a seguir abierto.