La Selección fue atacada desde todos los flancos posibles a lo largo del Mundial. Algunos hicieron foco en supuestas ayudas arbitrales, otros alardearon sobre un supuesto favoritismo para con Lionel Messi y varios más, los trasnochados que superaron cualquier expectativa, directamente inventaron una campaña para instalar que la Argentina es un país racista. Más aún: el más racista del mundo.
El debate extrapoló lo deportivo y se alzaron voces de las más disímiles. Actores, músicos, políticos y hasta intelectuales -principalmente de Estados Unidos y Europa, claro- desparramaron insólitas explicaciones para justificar la injustificable ola antiargentina.
En ese marco, el descargo de Martín Caparrós -periodista y escritor argentino que supo engalanar las páginas de este diario con sus columnas- le pone los olvidados puntos a las íes y responde, con la agudeza y la ironía que lo caracteriza, a los haters que (no sabemos cómo) supimos conseguir.
La historia no miente
En su cuenta de X, Caparrós elaboró una larga respuesta que atraviesa distintos puntos clave de la historia argentina y vale detenerse en algunos. “En estos días he escuchado y leído varias veces que la Argentina es ‘el país más racista del mundo’. Es cierto que, según dicen esos mismos, queremos ganar todo y no sabemos perder: quizá nos ofrecen este primer lugar para compensar nuestras derrotas futboleras“, arranca el texto.
Y sigue: “En cualquier caso la noción es brutal y me dio ganas de contarles cómo es el racismo en la Argentina para que ustedes juzguen. A veces, muy de tanto en tanto, conocer los hechos puede ser una ayuda”.
En un pasaje, hablando de la colonización española sobre América, esgrime: “El primer racismo rioplatense registrado fue, entonces, el de aquellos soldados que llegaron para tratar de ocupar aquellas pampas –habitadas por seres inferiores a los que había que ordenar, educar, catequizar y explotar todo lo posible para salvar sus almas, pobrecitos”.
Enumera los motivos históricos que llevaron a la desaparición de afrodescendientes en la Argentina y sostiene. “Fue patético cuando una serie de medios ‘serios’ de Estados Unidos denunciaron que la Argentina era tan racista que en su selección de fútbol no había ningún jugador negro –en un país donde no llegan al 0,7 por ciento de la población”.
Más adelante habla de la inmigración europea que le terminó de dar forma al país. Pero no de la forma en que los europeos hubieran querido. “Entre ellos se pelearon poco. Siempre hubo chistes y pequeñas reyertas, por supuesto, de tanos y gallegos y moishes y franchutes pero la mezcla sucedió enseguida: fueron comunes, ya desde el principio, las bodas entre gentes de orígenes distintos. Y la escuela pública, gran logro de esos años, fue el mejor instrumento de amalgama, la fábrica incesante de argentinos.
También pone el foco en las campañas políticas marquetineras que se tejen aquí y allá, con respecto a las migraciones más recientes de los países limítrofes: “Descubrieron que los votantes argentinos no lo agradecerían tanto como los españoles o alemanes o italianos o franceses o ingleses. La xenofobia no es, en Argentina, ese tema central que la ultraderecha y la derecha ha impuesto en nuestros países europeos”.
El cierre es también a lo grande: ” En la Argentina, por suerte, no hay pureza posible. Somos pura mezcla, somos los mismos y distintos: no podemos descalificar a ningún otro –porque nosotros mismos somos otros”.
El descargo completo de Caparrós
El país más racista del mundo
Me tiene impresionado nuestro nuevo racismo. Me dieron ganas de escribir sobre eso pero no de publicarlo en algún medio. Prefiero que quede aquí, al alcance de quien quiera leerlo.
Una conciencia nueva recorre el planeta. No lo sabíamos pero ahora… pic.twitter.com/UEAGwweec3
— Martín Caparrós (@martin_caparros) July 22, 2026










