descanso en su casa oculta, aventuras off road y contactos mientras define su futuro

descanso en su casa oculta, aventuras off road y contactos mientras define su futuro

Además de las que dejó con su camioneta encajada en un camino rural de Sierra de los Padres, en esa anécdota que dejó pasmada a una familia que había salido a recorrer la zona con la esperanza de cruzárselo —y vaya si tuvo suerte—, las huellas del descanso de Emiliano “Dibu” Martínez en Mar del Plata después del Mundial van quedando registradas en las redes sociales a partir de las publicaciones de su esposa, Mandinha, y de algunos vecinos que se lo encontraron de manera casual.

Por lo demás, el campeón del mundo eligió la tranquilidad de su casa de campo para recuperar energías antes de una nueva temporada en la Premier League. ¿Qué se sabe del lugar? Poco, muy poco. Ni siquiera se conoce su ubicación exacta.

Sí se sabe que está en la zona rural de Sierra de los Padres, el coqueto paraje serrano ubicado a unos 25 kilómetros al oeste de Mar del Plata, camino a Balcarce. Y es porque ellos mismos -Dibu y su familia- lo fueron mostrando en las redes sociales. No con una de esas publicaciones que desde la portada anuncian “Así es la casa de…”, sino a través de las imágenes familiares que compartieron con naturalidad.

A partir de esas historias y fotos caseras, la propiedad deja entrever una arquitectura de estilo rústico que combina piedra y madera con grandes ventanales. Hay portales que hablan de una fachada de “sobrias líneas de inspiración inglesa”, aunque lo cierto es que no se han difundido imágenes completas de la vivienda.

Sí se aprecia al verdadero protagonista de las postales que comparte la pareja junto a sus dos hijos: el amplio parque que rodea la casa, donde se destaca un sector de granja en el que pasta un rebaño de ovejas.

Esta vez no hubo un homenaje multitudinario como el que la ciudad preparó para recibirlo después de Qatar, cuando unas 100 mil personas se reunieron en el escenario de playa Las Toscas. Ahora, Dibu eligió el perfil bajo: visitó a sus padres en la casa del barrio privado ubicado al sur de la ciudad -donde también tiene una propiedad-, evitó las entrevistas y se instaló en las sierras. Allí, el arquero y su familia encuentran el espacio ideal para descansar y disfrutar de cada regreso a Mar del Plata.

De todos modos, en las calles la devoción sigue intacta. La ciudad que lo vio nacer no necesita un escenario multitudinario para celebrar a su héroe: le alcanza con seguir buscando su huella en cada rincón y homenajearlo a su manera.

Para Leonardo Albarracín, el hombre que lo ayudó a sacar la camioneta del barro en un camino rural, aquella mano será “un recuerdo familiar para toda la vida”. Él y su familia compartieron casi tres horas con el arquero mientras intentaban desencajar la 4×4. “Un tipo más, la humildad que tiene…”, lo define el hombre que, además de un póster y una camiseta firmados, se llevó de regalo el camperón de la AFA que usaba Dibu. “Todavía no caigo”, admite.

El cariño por Dibu también se refleja en otros gestos. Como el del barbero Matías Albornoz, que pintó un mural en su local del barrio Libertad y sueña con hacerle “un buen corte de barrio”; el de la mosaiquista Silvia Elías, que moldeó un retrato con conchillas de mar y guijarros de playa con la intención de hacérselo llegar; y el del músico Salomar, que compuso y publicó en sus redes una canción inspirada en el arquero.

El fervor también se traslada a la gigantografía instalada frente a Punta Iglesia, en la esquina de Diagonal Alberdi y Corrientes. Allí no solo hubo un banderazo -la semana pasada- para pedir su continuidad en el arco de la Selección Argentina, sino que por estas horas se convirtió en el punto de selfies más elegido de la ciudad.

Una parada obligada donde marplatenses y turistas buscan llevarse una foto ya no con el mar de fondo, sino con la imagen que lo muestra, de buzo verde brillante y el número 23 en el pecho, en la histórica atajada de la final de Qatar 2022. La Dibumanía ya forma parte del ADN de La Feliz.



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