Gustavo Alfaro hizo lo que las abuelas recomiendan cuando se desata una tormenta eléctrica en el campo: meterse adentro y esperar. Y los rayos no le cayeron a Paraguay en Filadelfia, muy a pesar del andar relampagueante de la Francia de Kylian Mbappé. Pero por una pequeña junta del techo al elenco guaraní se le filtró un poco de agua y fue letal: Diego Gómez le cometió un penal infantil al ingresado Desiré Doué y Mbappé no falló ante Orlando Gill, la figura de la calurosa jornada. Con esa única emoción, Les Bleus superó 1-0 a los sudamericanos y chocará en los cuartos de final ante Marruecos el próximo jueves en Boston.
Terminó bien calentito el choque. Festejaron casi sobrando los franceses y los paraguayos intentaron irse al humo. Los entrenadores Alfaro y Didier Deschamps fueron los que separaron. Mbappé le celebró el triunfo en la cara a Gill, que le extendió la mano para saludarlo. El atacante lo ignoró y el arquero le tiró un pelotazo en la espalda. Por suerte, el francés no reaccionó.
Absurdo y peligroso para futbolistas e hinchas disputar un partido bajo un calor tan extremo. La temperatura superó los 40 grados cuando Francia y Paraguay comenzaron a jugar en el estadio Lincoln Financial Field, que no tiene techo y en el que el sol pegó de lleno sobre tres de las cuatro tribunas. Las postales de los espectadores abanicándose con lo que tuvieran a mano fueron una constante. Muchos también optaron por abandonar las butacas para refugiarse en la sombra de los pasillos internos.
Es posible que ese clima le haya sentado mejor a Paraguay, que hizo exactamente lo que todos imaginaban: meterse atrás a bordo de un 5-4-1 compacto y bien replegado. Ni siquiera apostó a los contragolpes el elenco de Alfaro. La táctica fue aguantar, meter la pierna fuerte para picar el duelo y generar alguna infracción en campo rival.
“Argentina y Brasil no juegan partidos de mucho nivel para llegar a la Copa del Mundo. En Sudamérica el fútbol no está tan avanzado como en Europa. Y es por eso que cuando miras las últimas Copas del Mundo siempre son los europeos los que ganan”, supo declarar Mbappé años atrás. Esa frase la debe haber sacado del archivo Alfaro para inyectarles energía a sus futbolistas. Todos fueron a buscar al goleador del Real Madrid: le metieron la chaucha, como se dice en el campito. Lo empujaron y lo insultaron, además. Y poco a poco el francés fue cayendo en la trampa. En una acción, empujó al argentino nacionalizado Andrés Cubas, el ex Boca que suele agarrársela con Lionel Messi en la MLS. Luego en los cara a cara lo siguieron otros franceses y el encuentro se picó hasta el final.
No se descubre nada al decir que Francia es un equipo que juega mejor al espacio que a la tenencia. Tiene futbolistas diseñados para el uno contra uno y por eso el juego no le fluye cuando debe mover la pelota de lado a lado. No hubo pases entre líneas ni controles efectivos. Tampoco paredes en pocos metros ni gambetas. Por eso, el tiempo en la etapa inicial se consumió casi sin peligro sobre el arco de Orlando Gill, más allá de algún disparo desde afuera. La primera parte terminó con una posesión del 80 por ciento a favor de los europeos, que completaron 276 pases contra apenas 43 de los sudamericanos. ¿Córners? Siete a cero.
La postura de Paraguay para el complemento fue apenas un par de metros más ambiciosa. Tal vez ahí Alfaro soñó con alguna contra. Y justo cuando los franceses comenzaban a ponerse más nerviosos, Gómez metió el pie en el área y tocó a Doué. El VAR llamó, el árbitro Ilgiz Tantashev cobró y Mbappé celebró su séptimo tanto en el torneo para alcanzar a Messi en la cima de la tabla de goleadores.
Con la ventaja aparecieron algunos espacios y si la ventaja no fue más grande fue por las enormes atajadas de Gill, el arquero de San Lorenzo.
¿Fue el duelo ante Paraguay una señal de alerta para Francia, como lo fue Cabo Verde contra Argentina? No tanto. Porque es verdad que los europeos no jugaron bien y que no pudieron estirar la racha de cuatro juegos mundialistas con tres o más goles. Pero también es cierto que resulta casi imposible resistir durante 90 o 120 minutos sin que te marque. Paraguay ejecutó a la perfección el plan de Alfaro, aunque estuvo lejos de transformar la utopía en otro batacazo. Francia, aun en una tarde opaca y sofocante, encontró esa pequeña grieta que necesitaba para seguir soñando con la Copa del Mundo
Paraguay: Orlando Gill (8); Juan José Cáceres (6), Gustavo Velázquez (5), Gustavo Gómez (6), Omar Alderete (6), Junior Alonso (6); Diego Gómez (4), Andrés Cubas (6), Matías Galarza (5), Miguel Almirón (5); Julio Encisco (6). DT: Gustavo Alfaro.
Francia: Mike Maignan (6); Jules Koundé (5), Dayot Upamecano (7), William Saliba (6), Lucas Digne (5); Manu Koné (6), Adrien Rabiot (5); Ousmane Dembelé (5), Michael Olise (6), Bradley Barcola (4); Kylian Mbappé (6). DT: Didier Deschamps.
Estadio: Lincoln Financial Field, Filadelfia. Árbitro: Ilgiz Tantashev (Uzbekistán)
Gol: ST, 25m Kylian Mbappé (de penal).
Cambios: ST, 13m José Canale (5) por Omar Alderete, 16m Gustavo Caballero (5) por Julio Enciso y Desiré Doué (6) por Bradley Barcola, 26m Mauricio Magalhaes (5) por Diego Gómez y Gabriel Ávalos (5) por Miguel Almirón, 39m Rayan Cherki (5) por Ousmane Dembelé.
Amonestados: Bradley Barcola, Manu Koné y Michael Olise.
La figura: Orlando Gill (8).