“Nos falta pelota filtrada y pase de gol”. En tiempos donde los clubes usan herramientas de Big Data para recopilar datos, optimizar el rendimiento y definir estrategias, las estadísticas en River reflejan a simple vista lo que Eduardo Coudet resumió con una frase al referirse al principal déficit de su equipo. En sencillas palabras, se cansa de tener la pelota sin lastimar y lo paga caro. Con las cifras sobre la mesa, el desafío del entrenador es encontrar urgente la solución, aunque el contexto no ayuda porque a los malos resultados se le suman las bajas que le complican el armado del 11 y también el banco de suplentes para recibir este domingo a Rosario Central.
Con un 74% de posesión calculando el promedio entre los primeros dos partidos del Clausura y un 85% en efectividad de pases, dentro del top 3 entre los 30 equipos de Primera División en esos rubros, el alto volumen de tenencia choca con el escaso poder de fuego en el último tercio de la cancha a pesar de ser una de las zonas en las que más y mejor se reforzó, con las recientes incorporaciones de Rafa Borré, Lucas Beltrán y Ángel Correa, por estas horas en duda para enfrentar al Canalla por el traumatismo en el muslo derecho que sufrió ante Gimnasia.
Si bien River promedia secuencias de elaboración superiores a los seis pases por posesión en campo rival, al acercarse al arco rival se diluye fácilmente y queda en evidencia lo descompensado que está el plantel, con una preocupante carencia de pases filtrados verticales entre líneas que superen los bloques bajos defensivos y también de gambeta: apenas seis intentos por partido, uno de los promedios más bajos en el arranque del Clausura.
Ante la imposibilidad de romper los cerrojos de los rivales ya sea con pinceladas precisas o con desequilibrio individual, River suele abrir el balón a las bandas tanto con Gonzalo Montiel como con Marcos Acuña, pero, extrañamente, la efectividad en los centros al área es apenas del 20%, lo que termina por dejar desconectados a los delanteros.
Para colmo de males, las ausencias que tendrá Coudet se dan en esas zonas sensibles. Por un lado, Mauro Arambarri, volante mixto en Getafe, quedó descartado por un esguince de tobillo y Fausto Vera se perfila para volver al 11. En tanto, el Huevo deberá afrontar tres semanas de recuperación por un desgarro en el isquiotibial derecho y su reemplazante no será un lateral izquierdo natural: el joven Facundo González, marcador central que puede cumplir esa función, o Lautaro Rivero se perfilan para ocupar ese lugar.
Con esas dos ausencias, sumado a que Aníbal Moreno y Sebastián Driussi aún no se encuentran óptimos más la duda de Angelito, por estas horas el Chacho cuenta con 18 jugadores a disposición, por lo que todo indica que nuevamente no completará los 23 convocados. En este contexto, se espera que, además de la posible citación de Tobías Andrada, el DT pueda sumar a algún jugador de la Reserva -como el caso de Valentín Lucero, lateral izquierdo- para poblar un poco más el banco.









