resultado, goles y cómo quedó el partido

resultado, goles y cómo quedó el partido


El final deriva en el sonido del escarmiento. Abucheos e insultos, la mayoría destinados a la “Comisión”, aunque ahora personalizados en Diego Milito con la impaciencia a flor de piel en la primera derrota del Torneo Clausura. Racing dio pena en noventa minutos, más allá de la reacción que llegó con el descuento de Duvan Vergara. Se pareció bastante más a aquel equipo sin rumbo de los últimos días de Gustavo Costas que aquel que dio una gran impresión en el inicio del ciclo de Juan Pablo Vojvoda. Y Tigre no le perdonó ningún error. Lo empezó a ganar en el primer tiempo y lo remató en el arranque del segundo con concentración y oportunismo de cazador.

Los silbidos que bajaron en la primera etapa fueron todo un testimonio del partido. Racing se hizo los goles solo, más allá de las virtudes visitantes, y los hinchas dejaron en manifiesto la bronca y el disconformismo. El único alivio llegó cuando el VAR le advirtió a Yael Falcón Pérez que Nacho Russo había marcado lo que hubiera sido el tercer gol con la mano. Fue el único guiño de una noche esquiva en el Cilindro.

Tigre fue un depredador de errores no forzados. Se alineó a bordo de un 4-4-2 en el que se desplegó con Santiago López, Pity Martínez y Nahuel Banegas por la izquierda y sacó ganancia. Fue muy débil la oposición de Gastón Martirena, que nunca pudo contener los desbordes del equipo de Victoria. Matías Zaracho no lo ayudó y Nazareno Colombo la pasó muy mal. Quedó claro en el primer grito.

Llegó un pelotazo de Felipe Zenobio, un anticipo aéreo en la mitad de la cancha y un deficiente control de Colombo, que perdió en el mano a mano con Pity Martínez, quien encaró hacia el área y definió de zurda, arriba, entre el primer palo y el estéril guantazo de Facundo Cambeses.

A esa altura, Tigre ya se había anunciado con un remate cruzado de Russo que pegó en la base del palo y recorrió toda la línea de sentencia en simultáneo con el escalofrío de los hinchas, que ya veían que su equipo era superado en las divididas y en el control del juego.

El “movete, Racing, movete, movete, dejá de joder” empezó a hacerse carne en la garganta de la gente y los nervios empezaron a contagiar a los jugadores. Un rato después, llegó el segundo por otra cadena de fallas individuales. Martirena jugó hacia adentro en salida, presionado por López, cortó Martín Garay y el cordobés de Mina Clavero se animó a disparar desde 30 metros. Cambeses cometió un error de principiante, calculó mal, se tiró antes y el pique lo condenó. Era un tiro sencillo que terminó en gol y más reproches desde la tribuna.

Racing nunca pudo hilvanar jugadas elaboradas. Se regaló atrás, con sus centrales casi estacionados en el círculo central, y aunque buscó profundizar por afuera, pocas veces se soltaron los laterales. En este contexto, Lautaro Díaz tenía que retroceder para conectar y Maravilla estaba aislado. Matko Miljevic daba vueltas, pero no filtraba. La acción más clara fue un centro de Zaracho que Martínez bajó con el pecho y el pibe Alejandro Tello sacudió cruzado provocando una notable atajada de Zenobio.

Ese 4-1-3-2 no funcionó. A tal punto que Vojvoda metió mano en el banco y arrancó con tres cambios el complemento: sacó a Colombo, Martirena y Tello y metió a Marco Di Cesare, Ezequiel Cannavo y Ulises Ortegoza para configurar un 4-3-3 más agresivo.

Sin embargo, bastó que Tigre recuperara una pelota en otra salida deficiente de Racing para clavar el tercero. Entre Banegas y Garay arrinconaron a Cannavo, Pity metió un centro de zurda, envenenado y por detrás de la espalda de Kranevitter y Nacho Rodríguez apareció Russo en la puerta del área chica para definir con el manual del “9”, lejos del alcance de Cambeses.

Los insultos a “la Comisión” no se hicieron esperar. Y si faltaba algo peor, se lesionó Miljevic, que pidió el cambio tras un cruce con Joaquín Laso, impecable en el fondo. Lo reemplazó Duvan Vergara. Y el colombiano encontró el descuento, cuando todo era desazón.

Fue a partir de un centro de Kranevitter desde la derecha y una definición de primera, sin tanta potencia pero con dirección, a colocar. Sorprendió a Zenobio, que se estiró, pero no llegó a intervenir. Fue un golazo porque la jugada arrancó en Cannavo y hubo casi diez toques de primera hasta la resolución de Vergara. Fue un rapto de fútbol, ese que no le sobró a Racing.

Diego Dabove contestó con el ingreso de Elías Cabrera por Pity Martínez. Pierna fresca y 4-1-4-1 a la espera del desgaste y la desesperación celeste y blanca. Hubo más cambios, el ingreso de Elías Torres para buscar algún centro. Nada salió. Tigre terminó defendiendo con garras y colmillos. Racing, aturdido por la recriminación popular.

El minuto a minuto de Racing vs Tigre



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