Bellingham anotó por duplicado y dejó mudo al Estadio Azteca

México estaba cumpliendo con el plan. Había logrado competir de igual a igual e incomodar a una Inglaterra que no encontraba espacios con claridad durante los primeros 30 minutos del primer tiempo. Pero en el fútbol todo puede cambiar de un momento a otro. Y eso fue exactamente lo que ocurrió entre los 36 y los 37 minutos de la primera parte. Hasta allí, el Tri no había recibido goles en la Copa del Mundo, pero recibió dos en poco más de un minuto, recibió dos.

En poco más de un minuto, Jude Bellingham golpeó dos veces y dejó al Tri contra las cuerdas antes del descanso. El primer gol llegó a los 36. Inglaterra aceleró por la derecha gracias a la velocidad de Bukayo Saka, que hizo todo bien y tiró un centro venenoso al área.

Ese envío encontró a Bellingham. El futbolista del Real Madrid entró desde atrás, libre de marca, y definió de palomita en el segundo palo para desatar la locura de sus compañeros y del público inglés presente en el Estadio Azteca.

México todavía no había terminado de asimilar ese golpe cuando recibió otro aún más duro. Apenas un minuto después, Inglaterra volvió a recuperar la pelota en campo rival, atacó con pocos pases y la jugada terminó nuevamente en los pies de Bellingham. El mediocampista apareció otra vez dentro del área y resolvió con categoría para firmar el 2-0 y silenciar a los hinchas mexicanos.

El desarrollo del partido cambió por completo. Lo que hasta entonces era un duelo parejo pasó a jugarse bajo el dominio inglés, mientras México quedó obligado a salir a buscar el descuento y asumir riesgos en la segunda mitad. El minuto 36 y el 37 del primer tiempo pueden terminar siendo el tramo que defina la historia del partido.

De todas formas, los dirigidos por Javier Aguirre asimilaron los dos mazazos y salieron a buscar el empate. A los 42 minutos, en los pies de Julián Quiñones, el resultado quedó 2 a 1. Y antes de la finalización de la primera etapa pudo haber quedado todo igualado, pero Jordan Pickford, arquero inglés, evitó que le conviertan.





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