Termina la jornada laboral como psicólogo y Nicolás Yannuzzi atiende a Clarín desde su casa en Martínez, en el Norte del Gran Buenos Aires. Está en plena preparación para el Mundial de pickleball Open que se llevará a cabo en Da Nang, Vietnam, del 30 de agosto al 6 de septiembre y que incluye otras categorías de competición: Kids, Junior, Senior y Master. Decidió vender rifas para costear parte del viaje al país asiático. Esta es la realidad de muchos deportistas que, lejos de competir al más alto nivel, buscan la manera de despuntar el vicio.
“Vamos a ir junto a un equipo a representar a la Argentina en el Mundial de pickleball, que acá es un deporte que está creciendo de a poquito, pero que en otros países, principalmente en Estados Unidos, es muy, muy masivo. En algunos países de Asia también pegó muy fuerte. Voy a ver con qué me encuentro, pero dicen que allá también es muy masivo y hay representantes de 80 países que van a participar de la competición”, cuenta Yannuzzi, de 33 años.
En concreto, la Copa del Mundo reunirá a alrededor de 4.000 atletas y se desarrollará en varios complejos de campos de competición, incluido el Palacio de Deportes de Tien Son y la zona de Tuyen Son.
Existe un sistema de rating internacional, tanto para el nivel profesional -que en Argentina no existe- como para los escalones más bajos de la competencia, que se llama DUPR (clasificación universal y dinámica de pickleball, por sus siglas en inglés). A partir del rating de cada jugador, incluido entre ellos Yannuzzi, es que logró la clasificación el equipo argentino, que en cada disciplina competirá en series al mejor de cinco partidos (single masculino, single femenino, dobles masculino, dobles femenino y dobles mixto).
-¿Cómo surgió esta idea?
-Tengo una historia con el deporte. Jugué mucho al tenis, siempre a nivel amateur, y fui entrenador de tenis. Hace tres años que empecé a jugar al pickleball y esta es una posibilidad que apareció, un sueño. Nunca imaginé llegar a competir en un Mundial.
-¿Cómo llegaste al pickleball?
-Vivía en Estados Unidos y trabajaba como psicólogo en un programa de ayuda para niños y adolescentes. Jugaba al tenis en interclubes, yo amo el tenis, pero allá la parte social era bastante aburrida. Estaba acostumbrado a jugar acá en Buenos Aires, que tenés tercer tiempo, un ambiente divertido. Allá jugaba y me volvía a mi casa. Y tenía amigos que me decían: “Che, probá el pickleball, vamos y nos tomamos una cervezas”. Yo veía el deporte y no le daba una chance. Tenía todos los prejuicios.
-Si ya hay prejuicios con el pádel, ni hablar con el pickleball, ¿no?
-Olvidate. Es todavía mayor porque el prejuicio es del tenista y también del que juega al padel. Y bueno, un día acepté, fui y tuve la suerte de jugar con gente que ya jugaba muy bien. Jugamos un par de puntos, me acuerdo que perdí, pero a partir de ahí me picó el bichito competitivo. Dije: “A este tipo le tengo que ganar”. Entré por la parte social y no bien vi todos los torneos que había, me metí a full. Encontré la adrenalina que estaba buscando y también la parte social.
-¿Cómo es la competencia en Argentina?
-Acá no existe el pickleball profesional, es todo amateur. Lo que sí hay es un sistema de rating internacional, el DUPR. En tenis está el UTR, pero sirve para entrar al College o para competir en el alto nivel. Lo bueno del rating en pickleball es que es para todos los niveles, desde el amateur hasta el profesional. Eso te motiva mucho. Te van preguntando cuál es tu rating, vos querés ir escalando, mejorar. Y cada torneo que jugás, que es más o menos serio, entra en ese algoritmo. Está muy bueno. Yo conseguí un buen rating, lo pude mantener y dentro de Argentina me ubico en lo más alto.
-¿La clasificación al Mundial fue a través de ese rating?
-Sí. Lo que hicimos fue clasificar como individuos los mejores de la clasificación. Yo entré por singles y dobles mixto, y los otros chicos que viajan conmigo entraron por dobles masculino. La Asociación hizo un listado de los que les fue mejor en los clasificatorios y esos somos los que vamos. A partir de este año hay una liga, la Liga Argentina de Pickleball, que tiene muy buenos torneos y que es federal porque se juega en todo el país.Y, por otro lado, están los torneos clasificatorios al Mundial, que son más exigentes.
-O sea, ya es confirmado que vas al Mundial: ¿cómo está el tema de las rifas?
-Ir voy a ir sí o sí, me apoya mucho mi familia y amigos, pero estoy buscando ayuda porque es bastante lo que hay que juntar. Para que te des una idea, tengo 1.000 números de rifas y necesitaría vender unas 500. Igual, lo que consiga me va a ayudar. Hasta ahora estamos en 150 vendidas y lo vamos a cerrar el 14 de agosto. También estamos buscando sponsors, tanto yo en lo personal como la Asociación. Estamos tratando de mover las redes, generar contenido y hacer todo lo posible para recaudar y acercarnos a Vietnam.









