No serían refuerzos, pero casi. Para Eduardo Coudet, los dos futbolistas que están próximos a volver a trabajar a la par resultarán importantísimos dentro de la estructura deportiva de un equipo que necesita terminar de ensamblarse sin rezagados para poder dejar atrás una acuciante racha adversa. Un “momento crítico” como lo describió el propio Nicolás Otamendi. Y es que en proyección al postergado partido de ida de octavos de final de la Sudamericana, el CT podría contar tanto con Sebastián Driussi como con Marcos Acuña. Dos variantes importantes especialmente a nivel internacional.
Driussi y el valor de tenerlo de nuevo
Un gol en los últimos cinco partidos y una sequía que ya se ha extendido ya en 363 minutos oficiales preocupan a Coudet. Un deté que, no obstante, está próximo a celebrar un alta médica que puede contribuir a que efectivamente quede atrás la tan pesada falta de gol. Y es que Driussi intensificó sus trabajos de rehabilitación después de 32 días de recuperación del desgarro que sufrió en el gemelo izquierdo el 15 de julio, antes del primer partido del semestre frente a Aldosivi por Copa Argentina. Lesión que lo privó de participar tanto de los partidos tanto ante el Tiburón como contra Barracas, Gimnasia, Central y Tigre.
Ahora bien: no sería inverosímil que incluso si el alta es confirmada en estas horas el CT decida pausar la vuelta de Driussi para Bogotá en pos de darle unos días de nivelación y rodaje de entrenamientos antes de que vuelva a saltar a un campo de juego después de tres meses – no lo hace desde el 1-0 ante Rosario Central, en la semifinal del Apertura. Un escenario factible dadas las variantes que Chacho tiene para ocupar esa posición – Rafael Borré, Lucas Beltrán– y que, además, para la CS no podrá contar con el ex Valencia y Fiorentina, quien no entró entre las cinco modificaciones que el club podía realizar en la lista de buena fe para jugar los octavos de final.
Para Driussi tener oportunidades representará no sólo una posibilidad de demostrar su capacidad de cara al arco ( en 2026 jugó 1.132 minutos divididos en 17 partidos y marcó siete goles) sino de enderezar un año en el que debió parar en cuatro oportunidades por distintos inconvenientes físicos. En el inicio del año, todavía con Marcelo Gallardo como entrenador, fue titular en las primeras tres fechas, pero una nueva ruptura fibrilar en el isquiotibial izquierdo lo marginó durante casi tres semanas.
Con la llegada de Coudet tampoco logró torcer la tendencia: sufrió otro desgarro ante Boca, se perdió los últimos dos partidos de la fase inicial del Apertura y apenas disputó 90 minutos en la fase de grupos de la Sudamericana. Aunque reapareció para los Playoffs, en la semifinal frente a Central en el Monumental padeció un esguince grado II del ligamento colateral medial de la rodilla derecha que lo dejó afuera de la final contra Belgrano.
Acuña y la esperanza de cara a Bogotá
Con Francisco Ortega habilitado para jugar el torneo doméstico pero todavía afuera de la nómina de la Sudamericana – no fue inscripto; podría entrar en cuartos si River avanza de ronda- tener a Acuña para cubrir la banda izquierda de la defensa resultará clave. El defensor campeón del mundo en Qatar se lesionó al ir a pelear una pelota con Alexis Steimbach en la caída ante Gimnasia. Y los estudios confirmaron que se trató de un desgarro en el isquiotibial izquierdo.
Aquella ruptura fibrilar no le permitió al Huevo ser parte del equipo ante Rosario Central (lo reemplazó Lautaro Rivero) ni contra Tigre (hizo su estreno Ortega con apenas un puñado de entrenamientos encima) y posiblemente tampoco lo deje estar ante Argentinos: considerando que Pancho sí podrá estar, se lo cuidará para el encuentro del miércoles en Bogotá ante Independiente Santa Fe. Una llave que pasa a ser determinante para las aspiraciones y el espíritu de un equipo golpeado.















