Lionel Messi empezó y terminó con lágrimas el Mundial 2026. Hoy, con sus palabras a flor de piel, esas imágenes que inundaron las redes sociales, los portales y las páginas de los diarios del mundo toman otra connotación. Agigantan su rendimiento, su amor por el fútbol y por la Selección Argentina. Como un líder nato, el capitán se quedó al frente de la tripulación. En el medio, fue un tobogán de emociones. Algunas se vieron, otras se percibieron, muchas se guardaron.
🐐🥹 ¡LEO, HASTA LAS LÁGRIMAS TRAS SU GOLAZO ANTE ARGELIA EN EL MUNDIAL! pic.twitter.com/77x8aOiT5h
— TyC Sports (@TyCSports) June 17, 2026
La lucha de Jorge se sabía. Que su condición empeoró justo antes de empezar la Copa del Mundo, no. Lo contó el propio Leo al reconocer, quizás como nunca antes, que esas gotas que rodaron por sus mejillas durante varios minutos después de su primer golazo ante Argelia en el 3-0 del debut habían sido por “una cuestión ajena a lo deportivo”. Scaloni lo abrazó emocionado. Sabía lo que estaba pasando. Pero el mensaje que él quería y esperaba no llegaba.
SCALONI NO SOPORTÓ LA EMOCIÓN Y LLORÓ POR MESSI: el DT de la Selección Argentina conmovido en el cambio del 10.
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Lo que siguió fue una cacería por una primicia que no tenía sentido dar. Levantarse con notificaciones de celular con fake news debe haber sido lo peor de esas mañanas mundialistas, con la diferencia horaria “en contra” en Estados Unidos. Cuando en la concentración albiceleste se amanecía, en Argentina ya había dos o tres horas de noticias dando vueltas sin freno. Aquel 18 de junio pasaron muchas más cosas que las palabras de Florencia Peña. Fue, sacando la previa de la final, el entrenamiento que más prensa hubo en la Copa del Mundo. Eso también desgasta la mente. Y agiganta su rendimiento.
Llegó su cumpleaños número 39. Por 17ma vez en una concentración con la Selección. No solo lejos de papá Jorge y mamá Celia, sino también de su esposa Antonela Roccuzzo y sus hijos Thiago, Mateo y Ciro. Lo arroparon sus compañeros, que le regalaron remeras con fotos juntos. Lo hicieron reír.
Cumplió su promesa de jugar los ocho partidos en su último Mundial. Le ganó a siete rivales, pero principalmente al tiempo, ese mismo que no le permitió disfrutar más a papá Jorge.
Por más previsibilidad que exista, nadie está preparado para las despedidas. Por más piernas de hierro que parezca tener, es un ser humano que vive y siente.
Perdoná, Leo. Necesito decirte esto, aunque suene egoísta y que hoy sea difícil de ver. Después de haber levantado la Copa del Mundo en 2022, parecía que ya no te quedaban desafíos. Hiciste ese gesto cruzando tus brazos mirando al palco donde estaba tu familia… y tu papá. Los encontraste y redefiniste el significado de la palabra competir.
Sé que ahora escribiste que no sabés qué hacer sin tu primer hincha. Pero todavía te quedan muchos más. No de los millones que no conocés. Mamá Celia seguro quiere seguir recibiendo camisetas. Antonela mirarte con orgullo en cada logro. Y Thiago, Mateo y Ciro, tus tres soles, verte festejar goles como sus superhéroes favoritos. Porque vos sos su superhéroe favorito.









