Carlos Espí, el gigante desconocido que le dio el triunfo al Real Madrid y salvó a José Mourinho en el debut contra Espanyol

Carlos Espí, el gigante desconocido que le dio el triunfo al Real Madrid y salvó a José Mourinho en el debut contra Espanyol

“Quiero a Carlos Espí”. Esa fue una de las primeras cosas que dijo José Mourinho al juntarse con la dirigencia de Real Madrid, que aceptó abonar 25 millones de euros a Levante por el gigante de 194 centímetros y 21 años. “Necesito una alternativa en el ataque”, amplió el portugués. Y Espí empezó a pagar con goles esa confianza: anotó en el minuto final para darle la victoria 2-1 a Real Madrid contra Espanyol en el debut liguero.

Sorpresas que regala la vida, podrán decir los hinchas del Merengue. Porque del último refuerzo del que esperaban una mano fue de Espí, posiblemente la incorporación que menos ilusión generó. De los nuevos, Bernardo Silva, Ibrahima Konaté y Denzel Dumfries fueron titulares, mientras que ingresaron Marc Cucurella y el extremo marfileño Yan Diomandé, por quien se pagaron casi 140 millones de euros. Y de todos, el último en entrar fue Espí, que saltó a la cancha a falta de 10 minutos y se clavó entre los centrales rivales para liberar un poco a Kylian Mbappé. ¿El gol? Encontró una pelota perdida adentro del área chica, gambeteó al arquero con un toque y definió al arco vacío para la sufrida victoria merengue.

Algo más de 13 años habían pasado desde la última vez que el portugués Mourinho dirigió a Real Madrid. En el lapso entre su partida en 2013 y esta llegada, Mou cosechó seis títulos, el más destacado, la Premier League con Chelsea en 2015. Así, el conjunto español no fue a buscar a un técnico con rabiosa actualidad, sino a un experimentado capaz de manejar los egos de un vestuario repleto de figuras. Algo así como un nuevo Carlo Ancelotti, aunque con un perfil 100 veces más alto.

Mou nunca se destacó por ser un entrenador ofensivo ni un defensor apasionado de la belleza del juego. Tampoco, hay que decirlo, fue un técnico defensivo al extremo. El portugués lo ha repetido hasta el cansancio: “Lo único que me importa es ganar”. Y para quedarse con la victoria en su debut por liga apeló a un elenco con demasiadas individualidades y poco equilibrio. Jugó sin un volante central Mou y lo pagó caro en el gol del empate de los locales. La mitad de la cancha se la repartieron Bernardo Silva (un futbolista con el sello de Pep Guardiola) y Federico Valverde. Ambos son inteligentes para ocupar los espacios, claro está, aunque ninguno tiene alma de tapón. Un simple centro atrás desde la izquierda encontró en soledad, en el punto de penal, a Cala, que de zurda la clavó arriba. La sensación es que un Casemiro hubiese reventado la pelota a la segunda bandeja para despejarla. Valverde, en el tanto, se quedó mirando al lateral Carreras.

De mitad para arriba, Real Madrid puede ser matador. Y no sufrirá en la mayoría de los partidos del campeonato local porque la diferencia con el resto, menos con Barcelona, es abismal. De los cracks, el mejor fue Jude Bellingham, que también tuvo una destacada actuación en el Mundial. El inglés se movió detrás de Mbappé y anotó de cabeza después de un tiro libre del turco Guler. Vinicius, recostado sobre la izquierda, se dedicó más a pelear que a jugar y a Mbappé se lo percibió un poquito falto de ritmo. En la etapa inicial tuvo dos claras y las falló.

En el complemento, Valverde la estrelló contra el palo y Mbappé erró de cabeza al arco vacío. Parecía que era empate. Pero Mourinho mandó a todos los refuerzos a la cancha, incluido el gigante Espí, del que poco se sabía. Ahora se conoce que descolló en Levante (20 goles en 66 partidos) y que estudia Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYD) en la Universidad Católica de Torrent. Y que anotó el gol salvador para Mourinho en su nuevo inicio en Real Madrid.

“Espí es un chico muy divertido. Vivimos juntos en Valdebebas, desayunamos, comemos y cenamos, yo, mi staff, él, y Cucurella. Mañana va a ser su presentación con el presidente. Imagina: vive un sueño”, confesó Mourinho. Y defendió a Vinicius: “No es un santo, pero le hacen demasiado. Sufre bullyng del adversario y del público. Es duro”.



Source link