Un triunfo que vale mucho. Muchísimo. Un resultado que le permitió meterse otra vez en la pelea grande de la Zona A de la Primera Nacional. Un objetivo anhelado, pero impensado hasta hace un par de fechas. Y en mano a mano contra un rival directo como Colón, Deportivo Morón dio un golpe de autoridad en el Cementerio de los Elefantes: ganó por 2-1 y quedó a dos puntos de Ferro, el único puntero del grupo.
El Gallito jugó con el resultado puesto de Oeste. Jugó sabiendo que necesitaba la victoria para sacar otra vez provecho de la igualdad ajena, tal como había sucedido la fecha anterior. Lejos de sentir la presión, el equipo se aferró a la fe que lo llevó a este gran presente y se cortó en la lucha de arriba a ocho jornadas para la culminación de la temporada regular.
Conducido por Walter Otta, el mismo que lo trajo a la PN con el ascenso desde la Primera B en 2017, Morón demostró carácter en Santa Fe y también demostró que tiene hambre de gloria. Salió a la cancha con mayor determinación a partir del ingreso de Gonzalo Berterame en lugar de Juani Oliveres y aceleró en los momentos indicados.
En el epílogo del primer tiempo, Mateo Levato sacó provecho del buen centro de Joaquín Livera y rompió el cero. Y poco más tarde, el propio Berterame entró con todo al área, remató y capturó el rebote que dio Matías Budiño para estirar la brecha para desatar la locura del Gallito.
¿El Sabalero? Reaccionó en el complemento. Alan Bonansea descontó a los 7’ y, pese a que contó con varias chances para llegar a la igualdad, Morón apretó los dientes y se aferró a un triunfo que le permitió alejarse de un Colón que cayó por segundo encuentro al hilo y que la lucha por llegar a la final de la categoría le quedó muy lejos.
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