los 49ers viajaron una semana antes y los Rams a horas del partido

los 49ers viajaron una semana antes y los Rams a horas del partido


Comenzó la temporada 2026 de la NFL, y como siempre lo hace contando alguna historia apasionante o insólita. En este caso, se trata de una que excede al deporte más popular de los Estados Unidos porque tiene que ver con un desafío a la naturaleza humana: ganarle al jet lag.

Ya se sabe, la liga sigue extendiendo las ramificaciones de su millonario negocio por el mundo. Desde 2005 son una fija los partidos en México y, especialmente, en Inglaterra, donde ya jugaron más de 50 veces. En los últimos años se sumaron al calendario Brasil (a fin de septiembre habrá uno en el Maracaná), Alemania y España, y este año se anotaron dos debutantes, Francia y Australia, donde se jugará esta noche.

El estreno australiano tendrá una pantalla acorde con su dimensión: el partidazo entre estos dos candidatos como San Francisco 49ers y Los Ángeles Rams se podrá ver en vivo en todo el mundo a través de Netflix, cuya transmisión comenzará dos horas antes del kickoff. Y aquí viene la parte cinematográfica de todo esto porque el duelo lo protagonizarán dos franquicias californianas, con 17 horas de diferencia respecto a la de Melbourne, que planificaron el viaje con dos estrategias completamente opuestas.

Lo de esta noche (mañana de viernes en Australia) es mucho más que un partido. Los más de 100 mil espectadores que se acerquen al Melbourne Cricket Ground serán testigos de un experimento a cielo abierto. Mientras que los 49ers viajaron hace una semana para aclimatar su reloj biológico, descansar y alimentarse, los Rams decidieron cruzar el Pacífico desde L.A. a último momento, sin cambiar sus rutinas, con la orden de volver a casa lo más pronto posible, para reacomodarse rápidamente a la vida cotidiana y al siguiente juego.

San Francisco llegó una semana antes

Los 49ers hicieron la lógica. Llegaron a la tierra de los canguros el 4 de septiembre, una semana antes, en un vuelo directo de Qantas que les demandó entre 15 y 16 horas de avión, pero que para ellos significó perder más de un día completo una vez que tuvieron que adelantar la hora de su reloj.

Una vez arribados, la premisa para los jugadores de la franquicia de la bahía fue no dormir la siesta, por eso les organizaron muchos eventos durante el día para que no tuvieran sueño. “Sixteen hours ahead in Melbourne, I don’t even know what’s goin’ on back home”, posteó la cuenta oficial de los SF en medio de ese caos de bostezos e insomnios.

“Estamos un poco confundidos”, reconoció el entrenador Kyle Shanahan en una conferencia de prensa. “Cuando miro mi reloj y marca la hora, y luego intento ver la hora de mi familia y también marca la hora, pero es de ayer, no entiendo cómo es posible. Siento que estoy en el futuro”.

Hicieron entrenamientos a puertas abiertas, caminaron por las calles de la ciudad, visitaron hospitales, se sacaron mil fotos y se ganaron el corazón del público local. Lo de los Rams fue más bilardista, sólo les interesaba ganar, ganar y ganar.

El plan relámpago de los Rams

A diferencia de los de San Francisco, el conjunto de Los Ángeles quiere llegar, jugar y volverse a casa. Pero el viaje relámpago del equipo azul y amarillo responde a una estrategia mucho más elaborada, que comenzó varios meses atrás.

Cuatro jugadores aprovecharon el tiempo libre entre temporadas para hacerse una escapada a Melbourne y probar las consecuencias del viaje en sus cuerpos. El ala defensivo Tyler Davis contó que su experiencia fue sorprendentemente buena porque pudo dormir entre ocho y diez horas en el avión, y se despertó muy descansado. La conclusión a la que llegó el cuerpo técnico fue que lo ideal sería mantener el reloj corporal lo más cerca posible del horario de California y reducir al mínimo el tiempo de exposición al nuevo huso horario.

Finalmente, el avión de los Rams llegó a las 7 de la mañana del jueves, 27 horas antes del juego, programado para las 10.35 de la mañana del viernes en Australia. Después del mediodía les aguardaba una siesta XL y despertarse lo más tarde posible, en lo posible en la trasnoche, para pasar la madrugada despiertos y llegar fresquitos al momento del kickoff. Un chino, o un australiano en este caso.

El monstruoso viaje de la NFL hasta Australia

Llevar la NFL hasta Melbourne implicó una operación de dimensiones extraordinarias. Los dos equipos cruzaron unos 13.000 kilómetros en un Airbus A380 especialmente preparado para transportar a jugadores, entrenadores y staff, mientras que toneladas de equipamiento viajaron con anticipación por barco.

Qantas, la línea aérea australiana, trabajó junto a los equipos para organizar más de 2.000 comidas durante los vuelos, con asientos convertibles en camas y hasta pijamas personalizados para los pasajeros. La transformación del Melbourne Cricket Ground también demandó semanas de trabajo y unos 280 empleados de la NFL estuvieron involucrados en la organización del evento.

Semejante ajetreo tiene su recompensa económica, por supuesto. Según estimaciones publicadas por medios locales, el gobierno de Victoria, el estado donde se ubica Melbourne, habría desembolsado entre 7 y 11 millones de dólares por cada partido de la NFL. El Gobierno no hizo pública la cifra exacta, pero el acuerdo garantiza al menos dos partidos en Melbourne entre 2026 y 2029, con opción a un tercero. Eso sí, el entrenador de San Francisco ya avisó que sería imposible jugar un partido en mitad de la temporada, porque no habría tiempo de viajar y aclimatarse. El de los Rams, recién aterrizado, todavía no llegó a hablar, y por las dudas debe tener apagado su teléfono.

¿Cuál de las dos estrategias funcionará mejor? ¿La de los 49ers o la de los Rams? La respuesta se conocerá esta noche a las 21.35, hora argentina, cuando el balón vuele en el Melbourne Cricket Ground. Y todo se verá por Neflix, como corresponde.





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