Gimnasia llega al clásico platense en un gran momento. El Lobo derrotó 2-0 a Barracas Central, sumó su tercera victoria consecutiva y se metió en los primeros puestos de la Zona B. Sin embargo, el Pata Pereyra sabe que el próximo desafío será completamente diferente: este sábado, a las 16:45, tendrá enfrente a Estudiante en uno de los partidos más importantes para el Tripero.
El entrenador no esquivó el significado que tiene el encuentro para la ciudad, aunque dejó en claro que no pretende modificar la rutina de trabajo por tratarse de un clásico. “Sabemos que no es una semana normal por el clásico, pero nosotros vamos a trabajar de la misma manera”, aseguró Pereyra en conferencia de prensa después del triunfo ante Barracas.
La intención del técnico es que la expectativa que genera el partido no altere la preparación del plantel. Gimnasia llegará al duelo con confianza, después de encadenar tres triunfos y encontrar una regularidad que le permitió escalar posiciones. Para Pereyra, sin embargo, el objetivo inmediato no pasa por mirar demasiado lejos, sino por preparar de la mejor manera el próximo compromiso.
Se viene el clásico: ¿qué analizó el Pata?
Con el triunfo asegurado, todas las miradas se dirigieron inmediatamente hacia el partido del sábado. El clásico frente a Estudiantes será una prueba importante para Gimnasia y también para el proceso de Pereyra, que buscará mantener el funcionamiento que permitió al equipo conseguir tres victorias consecutivas.
El entrenador explicó que la planificación dependerá tanto del rival como de la actualidad de cada jugador. “El grupo está bien. Nosotros vamos variando los esquemas y planificando los partidos según los rivales y quién está mejor”, señaló.
El entrenador también se refirió al crecimiento de algunos futbolistas y destacó especialmente a Cortazzo, a quien elogió por su perseverancia. “Nunca bajó los brazos, es mérito de él. Nunca se rindió y me pone muy contento lo que da. Se sobrepuso a una situación en la que otro jugador hubiese tirado la toalla, y eso es todo de él”, expresó.
El buen presente también generó una mejora en la posición de Gimnasia dentro de la tabla anual (35 puntos, en zona de Sudamericana). El equipo consiguió sumar puntos importantes y ahora afrontará el clásico con la posibilidad de continuar escalando. Sin embargo, Pereyra evitó que ese escenario se convierta en una distracción. “Sabemos lo de la tabla anual, pero no pensamos en nada más que el próximo rival, que será el clásico. Pensamos en competir, no más que eso”, sostuvo.
Por eso, el Lobo llegará al sábado con confianza, pero también con cautela. Tres triunfos consecutivos, una mejor posición en la Zona B y un funcionamiento que viene creciendo son los argumentos con los que Pereyra afrontará su primer clásico platense al frente del equipo.
Gimnasia llega en alza al clásico
El triunfo ante Barracas tuvo un valor especial porque el rival llegaba con pleno de victorias en sus tres primeras presentaciones y atravesaba un momento de confianza. Gimnasia consiguió frenarlo y terminó imponiéndose 2-0 en un encuentro que tuvo dos caras muy marcadas. Durante el primer tiempo, el partido fue cerrado y disputado.
Barracas intentó llevar el juego al terreno físico, mientras que el Lobo aceptó la pelea y evitó que el visitante pudiera acercarse con claridad al arco defendido por Insfrán. El desarrollo fue trabado y las ocasiones escasearon. Pereyra entendió que debía modificar algunas cuestiones para el complemento. Gimnasia adelantó a Nicolás Barros Schelotto, juntó a Miramón con Nacho Fernández y consiguió darle otra dinámica al ataque. La modificación tuvo un efecto inmediato.
Apenas comenzado el segundo tiempo, Barros Schelotto avanzó con la pelota y abrió el juego para Silva Torrejón, quien envió un centro al área. Colazo apareció para anticiparse y marcar el primer tanto del encuentro.
El gol le permitió al Lobo jugar con mayor tranquilidad y encontrar espacios que no había tenido durante la primera mitad. A partir de allí apareció una de las mejores versiones del equipo en lo que va del semestre. El mediocampo logró controlar el desarrollo y Barros Schelotto comenzó a convertirse en una de las principales armas ofensivas. Cada vez que el futbolista avanzaba con la pelota, Gimnasia conseguía generar peligro . El segundo gol llegó sobre el final, cuando Pereyra movió el banco y encontró una respuesta para cerrar el partido.













