La silbatina y el “que se vayan todos, que no quede no uno solo” había bajado desde la tribuna hacía unos segundos en el Libertadores de América. Segundos después de que los hinchas de Independiente descargaran su enojo por el empate contra la Lepra mendocina, Iván Marcone dio la cara en el campo de juego.
“Nosotros tenemos que escuchar las críticas, sacar lo bueno. Estamos en deuda con la gente y con nosotros mismos después de lo que nos pasó en la Copa”, expresó el capitán, aún con la herida por la eliminación en los octavos de final de la Copa Argentina tras la caída 4-0 ante Atlético Tucumán. Y agregó el volante central: “ Nos vamos dolidos porque no pudimos darle una alegría a la gente. Hay que tratar de ganar el próximo partido (el próximo domingo, ante Gimnasia de Mendoza)”.
Con Viera recién llegado
Con apenas un puñado de prácticas a las órdenes de Jadson Viera, su nuevo entrenador, Marcone destacó un aspecto. “Nos pone contentos haber intentado plasmar lo que trabajamos en estos pocos días de laburo. Nos enfrentamos contra un rival de jerarquía. Nos costó -admitió-, pero después nos acomodamos y fuimos protagonistas”.
El Rojo tuvo una chances de mucho peligro con ese cabezazo que Bolcato desactivó con una reacción estupenda abajo, sobre su izquierda. El arquero se quedó con la pelota y privó a Independiente de obtener el aire de alivio que espera. “Mucha bronca, necesitábamos ganar y no pudimos convertir. Nos dolió por la gente porque queríamos darle una alegría”, reforzó Marcone, para nada conforme con el empate porque “no nos sirve, como locales tenemos que ganar siempre”.
Un amago de levantada…
El 3-1 sobre Lanús ilusionó al equipo con un despegue que no pudo impulsar. De sus últimos cinco encuentros perdió tres y su gente comenzó a manifestar su malestar incluso antes del juego con repudio a su CD. Al punto lo tomó como una caída, aunque pudo haberlo perdido realmente si la Lepra concretaba lo generado sobre todo en el primer tiempo.














