Tres partidos desde su vuelta, tres partidos ganados. Iván Delfino cambió la realidad que estaba viviendo Colón. Después de un andar irregular que derivó en la finalización del ciclo de Ezequiel Medrán, el equipo aprovechó el envión de la llegada del Viejo y se metió otra vez en la pelea de la Zona A de la Primera Nacional: le ganó 2-1 a San Miguel para sacar nueve de nueve con el DT y ser uno de los escoltas del líder Ferro.
En Los Polvorines, el Sabalero dio una muestra de autoridad. Se plantó, tuvo orden defensivo y contó con la capacidad de aprovechar sus momentos. Agustín Toledo, al igual que la fecha pasada ante Patronato, sacó un tremendo remate desde afuera del área para sacudir la modorra y abrir el marcador de un encuentro bien cerrado y parejo.
Frente a los inconvenientes cada vez más notorios de un Trueno Verde que sigue sin hallar respuestas a pesar del arribo de Matías Módolo (un triunfo, dos pardas y cuatro caídas en su ciclo), Colón fue por más y sacó provecho de una pelota perdida que Federico Lértora empujó para el segundo. ¿Luego? Bruno Nasta apareció para poner el descuento pero no fue suficiente.











