Justo él. Justo un viejo conocido. Justo un hombre que estuvo hasta hace apenas unos meses en el club. Justo Nacho Rodríguez complicó aún más a Chicago e hizo que el clima volviera a ser hostil en Mataderos (hubo cantos contra los jugadores). El delantero cumplió con la ley del ex para darle una victoria necesaria a Atlanta y dejarle otro dolor de cabeza a un Torito que no levanta.
Chicago se encuentra viviendo su momento más delicado de toda la temporada. Empezó dando pelea, pero entró en un terreno irregular que lo llevó a la llegada de Gastón Lotito, el tercer entrenador del año (Luis García y Germán Lanaro, los anteriores). Venía de perder en el clásico con All Boys, sumó su tercera derrota consecutiva y, para colmo, quedó a apenas cuatro puntos de Patronato, el último en puestos de descenso de la Zona B de la Primera Nacional.
Nacho apareció bien temprano para romper con la paridad. El ex Boca fue profundo por el sector derecho y definió por encima de Facundo Masuero. A partir de ahí, el Toro hizo méritos para llegar a la igualdad, aunque los arqueros del Bohemio estuvieron iluminados. ¿El motivo? Lautaro López Kaleniuk fue clave en el primer tiempo y, luego de salir por una molestia, Francisco Rago se hizo gigante para mantener el 1-0.











