Boca y River, unidos por el espanto en el arranque del Clausura y el objetivo de la Copa Sudamericana

Boca y River, unidos por el espanto en el arranque del Clausura y el objetivo de la Copa Sudamericana

La dimensión de los protagonistas hace que cada tropiezo produzca un estruendo. Si bien queda un larguísimo trecho y mucho en juego hasta el final del año, el inicio del segundo semestre no ha obsequiado brotes verdes a Boca y River, sino un terreno yermo por el que deambulan sin rumbo. Resultados adversos y, sobre todo, prestaciones muy deficientes han sembrado un sinfín de dudas sobre el futuro de los equipos dirigidos por Rodolfo Arruabarrena y Eduardo Coudet, que están encajados en el fondo de la tabla en sus zonas del Torneo Clausura y apuestan fuerte a la Copa Sudamericana, en la que podrían cruzarse dentro de dos meses y medio.

Un disparo de Thiago Vecino que voló sobre el travesaño y otro de Luis Pavez que fue detenido por el colombiano Álvaro Montero permitieron que Boca se impusiera en la tanda de remates desde el punto penal ante O’Higgins y avanzara a los octavos de final de la Sudamericana el jueves. Lo hizo después de jugar mal y perder 1 a 0 en el Estadio El Teniente de Rancagua (había triunfado por el mismo marcador una semana antes en la Bombonera). La clasificación fue el único ítem positivo en una noche que Arruabarrena y sus jugadores procurarán olvidar pronto.

“Estoy contento por pasar, no por la manera en que pasamos, De esta manera nos va a costar mucho ganar partidos”, admitió el entrenador después del duelo en la Quinta Región chilena. “Tengo buenos jugadores, pero hay una cuestión anímica. Tenemos que salir de esta situación, estamos obligados por la camiseta que tenemos. Tenemos que ser autocríticos y saber que así no podemos ganar muchos partidos. Tenemos que mejorar mucho”, añadió.

La pálida actuación en Rancagua se montó sobre la aun más floja labor del equipo el domingo pasado en la derrota 3 a 0 frente a Deportivo Riestra en Villa Soldati que dejó al conjunto de la Ribera en el piso de la zona A, sin puntos y con la misma diferencia de goles que Central Córdoba, aunque el conjunto santiagueño disputó dos encuentros y perdió ambos (frente a Gimnasia de Mendoza y Atlético Tucumán). Las oportunidades de recuperación llegarán casi sin pausa, puesto que el domingo a las 17 visitará a Newell’s y el miércoles a las 19 jugará el partido postergado de la segunda fecha con Estudiantes en la Bombonera.

El panorama no es mucho más alentador en Núñez, sino, más bien, lo contrario. Después de perder la final del Torneo Apertura con Belgrano en Córdoba, River tuvo un flojísimo inicio de semestre: fue vencido por Aldosivi en Salta por los 16avos de final de la Copa Argentina y luego, ya por el Clausura, cayó 1 a 0 ante Barracas Central el domingo en el Monumental y por el mismo marcador contra Gimnasia y Esgrima La Plata el miércoles en el Bosque.

Los resultados adversos no fueron más que la consecuencia del paupérrimo rendimiento de un equipo al que Coudet no logra dar una identidad mientras el plantel convive con un inestabilidad llamativa. Por decisión de la Comisión Directiva que encabeza Stefano Di Carlo, más de una docena de jugadores (por varios de ellos, el club pagó montos elevadísimos) fueron excluidos, seis se sumaron poco antes del inicio del Clausura y otros se incorporarán en los próximos días, según mencionó el entrenador.

“No estamos acostumbrados a esta situación, el momento es muy difícil. Tenemos que mejorar mucho, levantar mucho los niveles. Tenemos mucho la pelota, pero no logramos desequilibrar y lastimar en proporción a la cantidad de tiempo que la tenemos”, analizó Coudet luego de la derrota en La Plata. Y deslizó que el plazo del que dispone para encauzar la nave no será extenso: “Tengo claro el lugar en el que estoy y que River no te da tiempo ni margen. Hay que ganar”. La próxima chance de hacerlo será el domingo a las 19.15 ante Rosario Central en el Monumental.

A los tumbos en el Clausura y eliminado de la Copa Argentina, el Millonario empieza a mirar con afecto la Copa Sudamericana, un torneo que, a principios del año, parecía más un castigo que un aliciente. Tras ganar el grupo H y evitar así los playoffs, se medirá en los octavos de final con Independiente Santa Fe, que eliminó en el repechaje a Caracas. El primer partido se jugará el miércoles 12 de agosto en El Campín de Bogotá y el desquite, una semana más tarde en Buenos Aires.

Superada la valla de O’Higgins, Boca, que también tiene como incentivo la Copa Argentina (su próximo adversario será Vélez), enfrentará en los octavos de final del certamen subcontinental a Recoleta de Paraguay, que avanzó a esa instancia al quedar en la cima del grupo D. El primer partido de esa llave será el martes 11 de agosto en la Bombonera y el desquite, siete días después en el Defensores del Chaco.

La Copa Sudamericana, en la que también sigue en carrera Tigre (se cruzará con Montevideo City Torque en los octavos de final), podría encontrar frente a frente a los dos gigantes del fútbol argentino en las semifinales. Claro que para que ello suceda, ambos deberán cambiar radicalmente su imagen.



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