el reclamo de puntos por mala inclusión, un ejercicio tan viejo como el fútbol

el reclamo de puntos por mala inclusión, un ejercicio tan viejo como el fútbol


En el fútbol, la protesta de partidos es tan antigua como la pólvora. En general, como el caso de Vélez ahora contra Boca por la Copa Argentina (seis extranjeros en la planilla COMET cuando la reglamentación permite solo cinco), por alguna infracción reglamentaria: mala inclusión de un jugador suspendido, cupo de extranjeros (como ahora), medidas reglamentarias de la cancha o fallos arbitrales. De alguna manera, desde siempre hubo clubes que buscaron en el reglamento los puntos que perdieron en la cancha. Una situación que siempre generó controversia entre los protagonistas y los aficionados. Y la grieta entre hinchas y periodistas se profundiza de acuerdo al lugar en el que se encuentra el equipo atado a los afectos. Unos acusan de “llorones” y defienden que los partidos se ganan en la cancha; otros levantan la bandera del reglamentarismo y fair play contra los “ventajeros”.

Osvaldo Gorgazzi, socio del Centro para la Investigación de la Historia del Fútbol (CIHF), le cuenta a Clarín el primer caso que se conoce de protesta de puntos por mala inclusión de un jugador. “El 28 de junio de 1903, Herbert Reeves jugó para Belgrano, que le ganó 5-0 al CASI en Segunda Liga. La divisional decidió que estaba bien incluido, pero el Comité Superior indicó que no. El problema estaba en la traducción del reglamento al castellano, que usaba el Comité de la Segunda Liga, y el original en inglés, que usaba el Consejo Superior. Entonces primó el fallo de este último y el partido se lo dieron por ganado al CASI, que había perdido 5 a 0”.

También hubo una primera vez en un partido de Copa de Honor, el 13 de mayo de 1906. Barracas Athletic reclamó que Junius Rugeroni pertenecía a Belgrano Extra, en la lista de buena fe, y jugó para Belgrano. El tribunal le dio la razón a Barracas, que pasó de ronda. Y en Primera División, casi dos meses después, a Barracas Athletic, que perdió un partido 4-2 contra San Isidro, además le descontaron dos puntos porque el jugador José De Luca había sido mal incluido.

River y Racing disputaron la final del ascenso a Primera en diciembre de 1908. River iba ganando 2-1 en el tiempo suplementario cuando el juez tuvo que suspender el partido por invasión del público. La dirigencia de Racing protestó y la Liga decidió anular el encuentro y hacerlo disputar nuevamente. River goleó 7-0, fue campeón y ascendió a Primera.

Es muy de lamentarse que la mayoría de los clubes afiliados a la Argentine Football Association en vez de aceptar sus derrotas como sportsmen, buscan siempre cualquier pretexto para interponer una protesta o reclamación con la esperanza de conseguir de alguna manera, puntos que han perdido en buena ley”. Estas líneas no las escribió algún colega por estos días. Se lee en la edición del 14 de diciembre de 1910 en la revista La vida moderna, publicación que le daba mucha difusión al fútbol.

Y agrega: “En vez de felicitar a sus contrarios por su victoria y esperar mejor suerte en otra oportunidad, como sería de desear, el team vencido se ocupa de medir canchas y revisar cuidadosamente los reglamentos para ver si no encuentran algún punto técnico en el cual puedan basarse para pedir los dos puntos del partido”.

La revista cita en esa edición dos casos emblemáticos en la Segunda Liga, es decir, los equipos que luchaban por ascender a Primera. Uno era Boca, que el 18 de septiembre perdía 2-1 con Junín Athletic y el partido se suspendió por los reclamos airados de los locales contra el árbitro Juan Antonio Farenga (sí, uno de los fundadores de Boca). La Liga resolvió que debían disputarse los 20 minutos restantes, el 27 de noviembre. Boca primero se negó para no trasladarse hasta Junín (290 kilómetros) para jugar tan poco tiempo, pero según el sitio www.historiadeboca.com.ar “el tribunal de la Argentine Football Association obligó a Boca a presentarse so pena de perder la afiliación”. Los 20 minutos se jugaron y no se modificó el resultado, algo que perjudicaba a Boca, cuyos jugadores fueron denunciados porque se pusieron a medir la cancha para luego protestar el partido porque no tenía las medidas reglamentarias pertinentes.

El caso Junín-Boca y la advertencia de la revista La Vida Moderna en 1910.

Boca tiene que aprender una lección que ya han aprendido muchos y eso es que, jugando más y protestando menos, el club conseguirá todavía más honores que los que ha adquirido en el pasado”. En tanto, Estudiantes había presentado ante la Liga la anulación de un partido contra Racing A porque “consideraban que un penal acordado por el referee al club Racing por juego brusco de uno de los jugadores de La Plata ha sido mal dado”. En este caso, iban contra una de las reglas del fútbol que le da la autoridad máxima al árbitro.

En el torneo oficial de 1913, Ferrocarril Sud (que jugó con 10 hombres) perdió 5-1 con Olivos, pero protestó la mala inclusión del jugador Fernando Sescosse y la Asociación le dio por ganado el partido. Un año después, el 10 de mayo, por la Copa Competencia, Comercio le ganó 2-1 a Estudiantil Porteño, pero el actual club de Ramos Mejía protestó por inclusión indebida de varios jugadores rivales. La protesta prosperó y Estudiantil Porteño pasó a la ronda siguiente. Y los casos siguen década tras década como si se tratara de otro deporte nacional.

Una mala inclusión por una mala información provocó la segunda escisión del fútbol argentino, la de 1919 que duró hasta 1926. Un primer hecho encendió la mecha. A finales de 1918, Ferro y Columbian (luego Almagro) definían el segundo descenso. Una protesta por la mala inclusión de un jugador de Columbian en varios partidos generó el descuento de 11 puntos. Derecho a Segunda. Pero hubo apelación, resolución favorable (la gente de Almagro, con vínculos con el radicalismo, tenía más peso en la Asociación) y pagó Ferro.

Un delegado del Verdolaga dijo en la asamblea que su equipo fue perjudicado, la Asociación le pidió al club la expulsión del dirigente; no lo hizo y, además, se desafilió de la entidad rectora. Al año siguiente, Del Plata y Vélez disputaban el ascenso a Primera. Juan Fontana, de Vélez, había sido expulsado en un partido. Pero en el informe del árbitro figuraba erróneamente su hermano Miguel, que fue autorizado a jugar por un funcionario de la Liga.

Luego de jugar varios partidos, alguien advirtió de esta situación a los clubes rivales de Vélez, que protestaron puntos. Hubo malestar entre los clubes, que acusaban a Del Plata estar detrás de la maniobra y, además, de tener influencias en el Comité de la Asociación. Tras una investigación y la posibilidad de un fallo en favor de Vélez, los delegados oficialistas no dieron quórum para la Asamblea. La crisis había empezado y un tiempo después, 14 equipos abandonaron la Asociación Argentina de Football y fundaron la Asociación Amateurs de Football.

Un litigio solucionado. El tercer partido se jugará en horas más y la verdadera definición del pleito se dilucidará en el lugar del que no debió salir: el campo de juego. Pero el proceso encerrado en doce días de suspenso dramático no ha dejado ningún saldo halagador, sino que ha llevado la desconfianza general hacia quienes dirigen el fútbol. Muchas cosas no estuvieron del todo claras y han dado motivo a la sospechaa”. Así resumía Clarín el conflicto que sucedió en marzo de 1965 entre Independiente y Boca por la mala inclusión de dos refuerzos rojos, Ricardo Pavoni y Roque Avallay.

Independiente defendía el título de campeón que había conquistado en 1964. Boca iba por la revancha de 1963, subcampeón del Santos. Tras ganar el grupo con facilidad, al club xeneize le tocó enfrentar en una semifinal, mano a mano, al de Avellaneda. En el Monumental, el vigente campeón ganó 2-0 con goles de Mura y Mario Rodríguez. Luego, explotó el escándalo.

Clarín resumió así el inicio del conflicto: “Poco después de finalizado el partido, adquiere estado público que Boca iba a presentar una protesta por supuesta inclusión indebida de los jugadores Avallay y Pavoni. Pero ya antes… en los entretelones de los protagonistas se estaba moviendo dicha situación, que nace cuando Víctor López, delegado de Primera B ante la AFA, asambleísta de Independiente (en la asamblea del club) y protesorero de la mesa directiva del organismo máximo, comienza a averiguar si Oscar T. López estaba habilitado. Enterados los boquenses de esta investigación, resuelven no incluir en el equipo al citado jugador, en previsión de cualquier reclamo. Esto ococurrió el día lunes. Al siguiente es Boca quien se entera de lo de Avallay y Pavoni”.

Fue tal el impacto que la crónica de Clarín se tituló: “Los 12 días que conmovieron al mundo futbolístico”. El punto en cuestión era cuándo habían sido inscriptos los dos refuerzos rojos. La fecha límite establecida había sido el 15 de febrero y se decía que los contratos habían sido rubricados el 17 (Pavoni) y el 24 (Avallay).

Clarín resumió así, en 1965, el caso Independiente Boca  buenos aires  casos de clasicas protestas futbol Mirar con lupa los reglamentos, un deporte nacional que lleva más de 100 años

Luego de diez días de deliberaciones y un segundo partido (que ganó Boca 1-0, gol de Alfredo Rojas), la Confederación Sudamericana de Fútbol, que era presidida por el argentino Raúl Colombo, tenía como secretario a Daniel Piscicelli (también argentino, radical y representante de Racing) y el tesorero era el peruano Teófilo Salinas, le dio la razón a Independiente (el fallo fue por 2-1 con el voto en contra de Colombo).

Hubo tercer partido, el 5 de abril, empataron 0-0 después de 120 minutos y se clasificó finalista Independiente, que fue bicampeón, por gol average (2 a 1). Piscicelli fue declarado persona no grata por la dirigencia de Boca.

Sin embargo, las sospechas de que algo raro había ocurrido con los contratos de los jugadores continuaron en el ambiente futbolístico por décadas. Con los años surgió una versión, nunca comprobada, de que el dirigente rojo José Epelboim (tesorero bajo la presidencia de Herminio Sande y representante ante la AFA y la Conmebol) logró adulterar los registros en la AFA para evitar, así, la pérdida del partido.

Este antecedente tuvo su versión siglo XXI cuando Racing anunció, en agosto de 2018, que protestaría el partido con River de la Copa Libertadores por mala inclusión de Franco Zuculini. “Racing Club informa que, frente a los hechos de público conocimiento referidos al caso de Bruno Zuculini y en respuesta al comunicado emitido por la Conmebol el 23 de agosto de 2018, el club ha presentado hoy un recurso de reconsideración contra lo resuelto por la Conmebol por considerarlo arbitrario y agraviante para la institución. En este escenario que consideramos injusto, Racing Club se reserva el derecho de recurrir al Tribunal Arbitral del Deporte para proseguir con el reclamo”, decía el comunicado. Hubo un error administrativo de River, es cierto, pero también de Racing, que no reclamó durante las primeras 24 horas; la Unidad Disciplinaria actuó de oficio y dejó el resultado como estaba.

No hubo muchos fallos desde 1960 hasta la actualidad que modificaron el resultado del partido por la mala inclusión del jugador. Del puñado se destaca el de un clásico. Uno de antes, porque uno de los equipos hace 25 años que ya no juega en Primera. En 1976, Ferro le arrebató un 2-2 a Vélez gracias a la mala inclusión de Mario Finarolli, a quien le restaba cumplir cinco fechas de una sanción de quince años arrastrada desde 1975 frente a Atlético Tucumán.

En 1976, Ferro protestó la mala inclusión de Mario Finarolli de Vélez. Aquí el fallo del Tribunal.

En tanto, la última protesta no se resolvió en favor del equipo que la generó. En 2021, Lanús protestó la firma de planilla y el ingreso de Gregorio Tanco durante un clásico que Banfield había ganado por 2-0. La dirigencia, liderada por Nicolás Russo, expuso la anomalía sobre el cierre del encuentro y desató un fuerte revuelo mediático; sin embargo, la conducción de Eduardo Spinosa esgrimió respaldo documental legítimo al constatar que el deportista figuraba habilitado en el sistema Comet. El Tribunal de Disciplina desestimó el reclamo.



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