Todo reencuentro tiene también un momento para la despedida. A poco menos de una semana después de haber regresado al país tras la final del Mundial, Lionel Scaloni puso fin a su estadía en su Pujato natal durante la noche del sábado. Sin destino confirmado, lo más probable es que haya emprendido el viaje de retorno a Mallorca, España, donde retomará la rutina familiar junto a su esposa e hijos hasta septiembre, cuando deba volver a ponerse el buzo de la Selección Argentina.
Fiel a su estilo, la manera que el entrenador eligió para anunciar su partida del pueblo santafesino fue más que sencilla: en la puerta de la casa de sus padres apareció una cartulina escrita a mano con una frase destinada a quienes todavía pensaban acercarse en busca de una foto o un autógrafo. “Leo ya se fue anoche!! Gracias por tanto cariño“, rezaba el mensaje.
Fue el cierre de unos cinco días muy distintos para la tranquilidad habitual de la localidad que cuenta con poco más de tres mil habitantes. Desde su llegada, el entrenador quedó envuelto en una rutina marcada por el afecto permanente de la gente. Cada jornada se repetía una misma escena: vecinos, fanáticos llegados desde distintos puntos del país y familias enteras aguardaban durante horas frente a su casa con la esperanza de llevarse un recuerdo junto al técnico que cambió la historia reciente de la Selección.
Lejos de esconderse, Scaloni respondió una y otra vez. Salió en innumerables ocasiones y durante horas para firmar camisetas, banderas, pelotas, fotografías e incluso objetos muy particulares. Entre ellos apareció una camioneta de juguete convertida en la simbólica Scaloneta y hasta un papel confeccionado por un niño que simulaba la renovación de su contrato con la Selección hasta 2030, documento que el entrenador aceptó firmar entre sonrisas. Lógicamente, tampoco faltaron los regalos y abrazos que transformaron cada salida en un momento especial.
La magnitud de la convocatoria fue tal que, a raíz del constante movimiento de personas, se hizo necesario colocar un vallado preventivo frente a la vivienda, con la presencia incluida de efectivos policiales y agentes de tránsito.
Aun así, cada vez que encontraba un respiro, el DT no dudó en retomar sus hábitos. A la vista quedó cuando se hizo tiempo para recorrer las calles de Pujato y alrededores en bicicleta, dando rienda suelta a su conocida pasión por el ciclismo.
También pudo disfrutar del fútbol como una actividad de ocio. Y es que durante el sábado visitó el club Alumni de Casilda para presenciar un partido de la Liga Casildense ante Sportivo Matienzo, equipo en el que dio sus primeros pasos futbolísticos durante su infancia. Allí volvió a sacarse fotos, firmar autógrafos y recibir reconocimientos. Previamente, había pasado por las instalaciones de Matienzo, donde recibió una plaqueta a modo de reconocimiento.
Ahora, el entrenador iniciará la última parte de su descanso antes de volver a enfocarse en la Albiceleste. La Selección Argentina retomará la competencia entre fines de septiembre y comienzos de octubre, durante la primera ventana FIFA posterior al Mundial 2026.
Posiblemente sean semanas en los que analizará su continuidad más allá de diciembre, mientras en Argentina cruzan los dedos para que las muestras de cariño logren convencerlo de renovar su contrato. Hasta entonces, Pujato volverá lentamente a recuperar su calma habitual, aunque con la certeza de que la próxima visita posiblemente vuelva a convertir al pueblo en el centro de todas las miradas.










