¿Qué convierte a un partido en un clásico? No hay una fórmula exacta ni una respuesta definitiva, y cada vez que Instituto y Talleres se enfrentan, ese debate vuelve a aparecer: ¿es o no es un derbi? Más allá de cómo se lo considere, lo que no se puede discutir es que la T y la Gloria construyeron durante más de un siglo una de las rivalidades más importantes del fútbol cordobés, con finales, ascensos, goleadas y capítulos que quedaron marcados en la memoria de toda una provincia.
Este sábado, el “clásico ferroviario”, como alguna vez se lo bautizó por el origen de las dos instituciones, volverá a disputarse en el que marcará el enfrentamiento número 314 entre ambos, con los de Barrio Jardín en ventaja en el historial: se impusieron en 151 cotejos, mientras que los de Alta Córdoba hicieron lo propio en 90 ocasiones. Las 72 restantes, fueron paridades.
Y el contexto de este cruce le da un condimento extra a un partido siempre picante, porque tanto a albiazules como a albirrojos les llega en un momento crucial. La Gloria es líder de la Zona A, con la posibilidad de alejarse aún más de su escolta, Vélez, y de seguir escalando en la tabla anual para mantener viva la ilusión de clasificarse, por primera vez, a una competencia internacional. De la vereda de enfrente, el presente no puede ser más contrastante: el Matador, penúltimo en el grupo A, necesita un triunfo para continuar su recuperación y empezar a dejar atrás un semestre que viene siendo de pesadilla.
El gran presente de la Gloria
Instituto atraviesa un presente inmejorable. El equipo de Diego Flores, que en el Apertura no logró meterse entre los ocho mejores, es ahora el que más ganó en el Clausura, venció en todos los partidos que disputó en el Monumental Presidente Perón, y protagoniza el mejor arranque de su historia en Primera: sumó 19 puntos en nueve fechas, superando los 18 que había conseguido el IACC del Coco Basile en 1979.
El buen andar de la Gloria también se refleja en la tabla anual. Pese a los apenas 21 puntos cosechados en la primera mitad del año, la campaña actual le permitió trepar hasta el noveno puesto, el último que entrega una plaza para la Copa Sudamericana, competencia que el equipo cordobés jamás disputó hasta el momento.
El conjunto del Traductor sostiene este presente en la continuidad de una idea y también de varios nombres. Poco necesita la pelota para para llegar y lastimar, es un equipo que cumple desde lo colectivo y que también encuentra respuestas en sus individualidades, como Alex Luna, uno de los delanteros destacados del torneo. Y atrás aparece Marcos Ledesma, otra de las claves: recibió apenas seis goles y tiene la valla menos vencida del Clausura.
Talleres, en recuperación
Si bien el primer semestre había finalizado con aquella eliminación ante el clásico rival, en lo que refería a puntos sumados, la T mantenía viva la ilusión de clasificarse a copas internacionales, y de esa manera encaró el comienzo de año.
Pero se chocó con una realidad totalmente distinta, la segunda mitad del año de la T empezó con el inicio del ciclo de Jorge Sampaoli, que buscó imponer una forma de juego que iba en contra de la naturaleza de los jugadores del plantel y con un esquema al que no estaban acostumbrados, y si bien buscó imponer su idea hasta el final, nunca consiguió resultados -perdió cuatro partidos, empató dos y ganó solo uno- y llegó el fin de su ciclo.
Ahora, el nuevo entrenador, en sus dos primeros partidos al frente -la derrota ante San Lorenzo y la victoria ante Unión-, buscó volver a las bases, con un 4-2-3-1 y los jugadores nuevamente en sus posiciones naturales, lo que rápidamente impactó en una mejora en el funcionamiento. Si bien es muy pronto para decir que la llegada de Omar De Felippe resultó en una mejoría de Talleres, los partidos que tiene por delante pueden ser una manera de que esto se termine de volver una realidad.
Con esta nueva idea y en busca de seguir su reinvención, la T enfrentará a la Gloria y dará inicio a una seguidilla de encuentros clave, entre ellos el clásico ante Belgrano y cruces ante Independiente y Boca, y si bien se ubica anteúltimo de la zona, está a cinco puntos de los playoffs y se ilusiona con una buena racha en lo que viene para soñar con meterse.
El equipo de Flores, sin bajas
De cara al clásico, el Traductor volverá a contar con sus habituales titulares y recuperará además una pieza importante: Matías Gallardo, ausente en la última fecha ante Estudiantes de Río Cuarto por la suspensión que arrastraba tras ser expulsado frente a Unión, cumplió su fecha y está nuevamente disponible.
Así formaría Instituto: Marcos Ledesma; Jonathan Galván, Leonel Mosevich y Fernando Alarcón; Giuliano Cerato, Gustavo Abregú, Matías Gallardo y Diego Sosa; Alex Luna, Matías Tissera; Jeremías Lázaro o Jhon Córdoba. DT: Diego Flores.
El probable once de la T
Talleres: Ezequiel Unsain; Augusto Schott, Matías Catalán, Román Riquelme, Gabriel Báez; Fattori, Sforza; Rick Lima Morais, Cristaldo, Valentín Depietri; Agustín Álvarez Martínez. DT: Omar De Felippe.
Instituto llega desde arriba, con la ilusión de seguir haciendo historia; Talleres, desde abajo, en busca de recuperar terreno. Dos presentes opuestos, pero con el mismo objetivo: quedarse con un partido que, por historia y por contexto, vuelve a presentarse como un choque con atractivo de sobra.















