De la mano de su papá y con la camiseta de la Selección, Mateo Manzino, un nene mendocino de 9 años muy fan del automovilismo, relojeaba la réplica del Maserati 250 F en el que Juan Manuel Fangio se enfundó, en 1957, para ganar el Gran Premio de Alemania.
El Museo Fangio de Balcarce prestó la copia para que se luzca en un jardín de Madrid, donde la embajada argentina en España sacó a relucir su pasión tuerca por el Gran Premio de España de Fórmula 1 que volverá a copar la capital española durante este fin de semana.
Unos 5.400 metros con 22 curvas que los huéspedes de la pista recorrerán, superando los 300 kilómetros por hora, en algo más de un minuto y medio: las señas particulares del Madring, el primer circuito urbano que se estrena en una gran capital europea. Porque después de 45 años, la máxima categoría del automovilismo vuelve a Madrid entre el 11 y el 13 de septiembre.
Con el envión del Gran Premio, la embajada argentina reunió el miércoles a autoridades del automovilismo internacional que, junto a pilotos argentinos y españoles, directivos de empresas tecnológicas globales y diplomáticos, reflexionaron sobre el Madring y coquetearon con el anhelo de ver regresar la Fórmula 1 a Argentina.
“Con la esperanza de que muy pronto podamos hacer lo mismo en Buenos Aires”, auguró el embajador argentino en España, Wenceslao Bunge, anfitrión del encuentro “Acelerando el Futuro: Performance, Tecnología y Diplomacia Deportiva”.
Sebastián Laino, ministro consejero de la embajada y el diplomático más fan del automovilismo, señaló al deporte “como vector para comunicar el valor de Argentina”.
Como nunca antes
“La Fórmula 1 representa la máxima expresión del automovilismo y vivimos un momento de popularidad es como nunca”, señaló Valerio Iachizzi, secretario general de Deporte de la Federación Internacional del Automóvil (FIA).
Participaron también representantes del Automóvil Club Argentino (ACA), de la Asociación Argentina de Volantes (AAV) y del Real Automóvil Club de España (RACE).
Juan Carlos Servera, director adjunto del Circuito de Madrid Jarama-RACE, recordó aquella final para el infarto -la última carrera que se corrió en el Jarama en 1981- en la que Carlos Reutemann quedó cuarto, detrás de Gilles Villeneuve, de Jacqes Laffite y de John Watson y delante de Elio de Angelis. En presencia del por entonces rey Juan Carlos de Borbón, los cinco cruzaron la meta con una diferencia de 1,24 segundos.
El corredor argentino de F2, Nico Varrone (izquierda), junto a Mattia Colnaghi (centro), de F3, se retratan y firman autógrafos para Mateo, de 9 años, que empezará a correr karting el año que viene.“Agradecemos a España que nuestros pilotos puedan mostrarse, más allá del resultado”, señaló Daniel Igoillo, presidente de la AAV.
“Ver a chicos argentinos como Franco (Colapinto, representante argentino de la F1), Nicolás (Varrone, de la F2) y Mattia (Colnaghi, F3) nos llena de orgullo”, apuntó Igoillo y destacó, sentado entre el público, a Uriel Cottini, un nene de Junín de 11 años que está corriendo karting en España.
Circuito difícil
Franco Colapinto era el invitado de honor del evento pero no pudo asistir.
A pesar de que ya está en Madrid, tenía compromisos con Alpine, la escudería de Fórmula 1 para la que corre el argentino.
Franco mandó, sin embargo, un video con un saludo para los presentes antes de que en las redes sociales circulara una foto suya en el asiento trasero de un auto que manejaba el ex futbolista y actual técnico de la selección francesa, Zinedine Zidane, con Pierre Gasly -compañero de Colapinto en Alpine- en el asiento del acompañante.
Este viernes, Colapinto definió el nuevo circuito: “Es una pista picante, muy difícil, de las más difíciles de la temporada”, dijo Franco.
“Me cansé de chocar”, ironizó Nico Varrone sobre su experiencia en el simulador del Madring durante el encuentro organizado por la embajada argentina.
“Es un circuito muy difícil y muy exigente -opinó el corredor argentino de F2-. Tiene sectores muy angostos, pianos muy altos. Es uno de los más exigentes para dar una vuelta perfecta.”
“Es un circuito muy diferente a los otros. Me gustó mucho -dijo Mattia Colnaghi-. Con los otros 29 corredores de Fórmula 3 ya lo probé. Hubo muchas banderas rojas.”
Localidades agotadas
“Madring está completamente sold out”, dijo Mariano Otero, el argentino que se desempeña como vicepresidente senior y encargado de estrategia global de Fever, la empresa a través de la que se comercializan las entradas de las carreras.
“Esperamos a unas 350 mil personas entre los tres días”, agregó Otero y apostó por el éxito del Madring en la década de contrato que le queda por delante.









