La decisión de la FIFA de retirar su proyecto de venta de participaciones en sus torneos a inversores privados a través de la filial FIFA Forward Enterprise (FFE) no aplacó por completo, ni mucho menos, la controversia que había generado. La Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) advirtió este sábado que había perdido la confianza en el presidente de la casa madre, Gianni Infantino, y que no debía descartarse “ninguna opción” a futuro, al tiempo que exigió una revisión completa del abortado plan.
“Debemos identificar a los responsables y exigirles que rindan cuentas”, señaló la UEFA en un comunicado emitido el sábado. “No debería descartarse ninguna opción. La actual dirigencia de la FIFA no solo ha perdido la confianza de la UEFA, sino también la de muchos otros miembros de la familia del fútbol”, añadió el ente, que fue el más férreo opositor al proyecto FFE y había avisado que sus seleccionados no participarían en certámenes organizados por la FIFA si la iniciativa seguía adelante.
“No podemos seguir así, con planes secretos en plazos acelerados, urdidos por individuos sin rostro y de dudoso beneficio para el deporte. Es lógico que, en los próximos días y semanas, la UEFA trabaje con sus federaciones y en estrecha colaboración con otras confederaciones para reflexionar sobre cómo ha ocurrido esto y elaborar un plan para garantizar que no vuelva a suceder”, avisó el ente rector del fútbol europeo, presidido por el esloveno Aleksander Čeferin.
En su texto, la UEFA citó dos afirmaciones que Infantino había realizado al solicitar el voto de las federaciones miembro pata acceder a la presidencia de la FIFA en 2016: “Por supuesto que debemos ser transparentes, así he sido durante los últimos 15 años de mi vida en la UEFA” y “El dinero de la FIFA es su dinero, no es el dinero del presidente de la FIFA; el dinero de la FIFA debe servir para el desarrollo del fútbol y para nada más”.
“En ambas promesas, (Infantino) no ha cumplido. El acuerdo turbio, urdido a puerta cerrada y opaco que ideó e intentó imponer fue todo menos transparente”, sentenció el organismo rector europeo, que cerró su posicionamiento con una advertencia que puede tener impacto en la próxima elección de autoridades de la FIFA, prevista para marzo de 2027: “Esta es una victoria para todo el fútbol. Pero no debe ser el final de la historia. La propuesta ya se ha presentado. La tarea de restablecer la confianza en la FIFA no ha hecho más que empezar”.
El duro comunicado de la UEFA se dio a conocer apenas unas horas después de que la FIFA se viera obligada a abandonar el plan después de la renuncia del asesor principal de Infantino, Carlos Cordeiro, que formaba parte de un comité de la Casa Blanca, y de que la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) se sumaran a Europa en su oposición.
Cordeiro, un exbanquero de Goldman Sachs que representó a la FIFA en el grupo de trabajo de la Casa Blanca para la Copa del Mundo, renunció el viernes e instó a otros altos cargos del organismo a pronunciarse. “No puedo quedarme de brazos cruzados mientras la FIFA considera vender una participación en la Copa del Mundo”, manifestó el asesor en un comunicado después de que la FIFA insistiera en que el proyecto no constituía una venta del fútbol.
Horas después, el director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, señaló en una declaración a la agencia Associated Press que el personal de la FIFA había sido “engañado” por la falta de transparencia de Infantino al planificar la venta durante los últimos meses y agregó que el proyecto no debía seguir adelante.
El plan de Infantino proponía escindir los negocios comerciales vinculados con los torneos organizados por la FIFA (los Mundiales de selecciones de todas las categorías y de las ramas masculina y femenina, el Mundial de Clubes masculino, la Copa de Campeones Femenina) en una filial de 20.000 millones de dólares con un 20% en manos de inversores privados. El “inversor ancla”, según lo describió la FIFA, era una firma de inversión con sede en Nueva York creada por Joshua Kushner, el hermano menor de Jared Kushner, el yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.









