En la antesala de los cuartos de final del Mundial 2026, las llaves quedaron definidas y la Selección Argentina ya conoce el camino que deberá atravesar en busca de una nueva final. El equipo de Lionel Scaloni enfrentará a Suiza y, en caso de avanzar, se medirá en semifinales contra el ganador del duelo entre Noruega e Inglaterra. Allí podría aparecer la figura de Erling Haaland, quien mantiene un vínculo especial con la Argentina que no todos conocen.
El delantero del Manchester City está siendo una de las sensaciones de la actual edición de la Copa del Mundo. Viene de marcar un doblete en la última victoria ante Brasil, el cual le permitió alcanzar los 7 tantos y ubicarse en el segundo puesto de la tabla de goleadores detrás de Lionel Messi y Kylian Mbappé, que suman 8.
La histórica victoria ante la Verdeamarela le permitió al conjunto europeo clasificarse por primera vez a los cuartos de final de una Copa del Mundo. En esa instancia se enfrentará con Inglaterra y, en caso de avanzar, podría convertirse en rival de la Scaloneta en semifinales, siempre y cuando supere su duelo frente a Suiza.
El delantero estrella cuenta con una particular historia vinculada con la Argentina: el goleador es fanático del Club Atlético Boca Juniors.
La historia de Haaland y Boca tiene un actor importante: Leo Balerdi. Es que el zaguero surgido de las inferiores del club que tuvo la desgracia de perderse el Mundial por un desgarro en el sóleo, se transformó en alguien que motorizó un sentimiento que en el noruego ya se había despertado a través de seguir partidos a la distancia y a buscar en YouTube canciones de la hinchada de Boca.
Balerdi y Haaland fueron compañeros de equipo en el club alemán. El defensor más de una vez admitió que el delantero noruego tenía un cariño especial por Boca.
“Cuando yo estaba en el Borussia, desde el primer día él me preguntaba cuál era el mejor equipo, el que tenía más historia en la Argentina. Yo lo volví loco con Boca, le mostraba videos de la hinchada, fotos del estadio y todo relacionado a Boca. Le contaba lo que se sentía jugar en La Bombonera, que era algo único, y le mostraba videos del estadio explotado, cuando la hinchada se caía abajo”, le contó Leo a TyC Sports.
Años más tarde, cuando el noruego fue vendido al Manchester City, le tocó compartir plantel con otro argentino, aunque identificado de la vereda opuesta: Julián Álvarez. La Araña confesó que durante su estadía en el club inglés, le regaló una camiseta de River para hacerlo cambiar de parecer.
“Sabía antes de venir acá que él era de Boca, creo que por Leo Balerdi que estuvo con él en Dortmund, pero yo le regalé una camiseta de River. A él le gustan las camisetas de fútbol, me agradeció y vamos a ver si de apoco lo cambiamos para la banda roja”, confesó entre risas el delantero campeón del mundo, quien durante su etapa en el conjunto de la Premier League llegó a compartir ataque con el noruego.











