Una de las grandes revelaciones del último Mundial apareció este jueves en un lugar inesperado. Vozinha, el arquero de Cabo Verde que se convirtió en una de las figuras de la Copa del Mundo y que complicó a la Selección Argentina en los 16avos de final, fue visto caminando por el centro de Mendoza, lejos de los estadios y en medio de una gestión necesaria para comenzar una nueva etapa de su carrera: a los 40 años, acaba de convertirse en refuerzo de Colo-Colo de Chile.
Josimar José Évora Dias, su verdadero nombre, cruzó la Cordillera para realizar trámites administrativos y legales en el Consulado General de Chile en Mendoza. Según informó el diario Los Andes, el arquero necesitaba completar allí la documentación correspondiente a su visa de trabajo para poder incorporarse formalmente al club chileno. Las disposiciones migratorias exigen que un extranjero firme su contrato fuera de Chile y ante un ministro de fe, por lo que Mendoza se convirtió en la escala obligada antes de su regreso a Santiago.
La presencia del caboverdiano llamó rápidamente la atención después de la popularidad que alcanzó durante el Mundial 2026. Vozinha fue uno de los grandes responsables de la histórica campaña de Cabo Verde en su primera participación mundialista y tuvo dos actuaciones que lo instalaron definitivamente en el mapa del fútbol internacional.
Primero fue protagonista del 0-0 frente a España, partido en el que sostuvo a su selección con varias intervenciones decisivas ante el equipo que terminaría consagrándose campeón del mundo. Y después volvió a destacarse frente a la Argentina: en los 16avos de final hizo trabajar más de lo previsto al equipo de Lionel Scaloni, que finalmente consiguió imponerse 3-2 y continuar su camino en el torneo.
El Mundial terminó cambiando el rumbo de una carrera que parecía acercarse a su tramo final. Nacido en Mindelo, en la isla de São Vicente, Vozinha cumplió 40 años durante 2026 y construyó un largo recorrido que incluyó pasos por el fútbol de Cabo Verde, Angola, Moldavia, Portugal, Chipre y Eslovaquia. Tras su actuación mundialista apareció la oportunidad de desembarcar por primera vez en Sudamérica y Colo-Colo decidió incorporarlo.
Su historia, además, tiene una curiosa conexión con el fútbol argentino. Su padre quería llamarlo Valdano, en homenaje a Jorge Valdano, campeón del mundo con la Selección en México 1986, aunque las autoridades del registro civil caboverdiano no permitieron ese nombre. La segunda opción también salió de aquel Mundial: finalmente lo bautizó Josimar, por el lateral brasileño que fue una de las figuras de Brasil en México.
El apodo con el que terminó haciéndose conocido en todo el mundo tiene otro origen familiar. “Vozinha” significa “abuelita” o “abuelita pequeña” en portugués y nació durante su infancia, cuando era criado en buena medida por sus abuelos. Años después decidió adoptarlo definitivamente como nombre futbolístico y llevarlo en la camiseta.
Ahora ese nombre volvió a generar sorpresa, aunque esta vez no hubo guantes, atajadas ni delanteros intentando vencerlo. Vozinha apareció caminando por Mendoza, completó los papeles que necesitaba y quedó listo para iniciar otra aventura, esta vez del otro lado de la Cordillera y con la camiseta de uno de los clubes más populares de Sudamérica.









