Cómo Infantino doma la tormenta y se encamina a la reelección en FIFA :: Olé

Cómo Infantino doma la tormenta y se encamina a la reelección en FIFA :: Olé


El mapa político del fútbol mundial explotó apenas terminado, justamente, el evento top del fútbol, con la caída de Argentina contra España. Fue cuando Gianni Infantino anunció que estaba en negociaciones para vender la comercialización del fútbol en el siguiente Mundial, mediante un proyecto denominado FIFA Forward Enterprise (FFE). Fue la movida que faltaba para que UEFA, enemiga habitual del presidente, explotara y pidiera la cabeza del suizo. También se sumaron a esa reacción tanto Concacaf como Asia, con comunicaciones muy fuertes y pedidos de cambio de rumbo. A fines de julio y principios de agosto, Infantino parecía tambalear, con golpes de todos los colores. Y sobre todo de Europa, que ya lo tenía apuntado luego de la inédita y cuestionada decisión de anular una suspensión, la de Balogun, para que pudiera estar en los 16avos de final en Estados Unidos contra Bélgica. Más allá del discurso de que el Tribunal de Disciplina es un órgano independiente, Donald Trump dijo públicamente que había llamado a Infantino para pedirle el indulto del delantero.

A dos meses de aquel momento áspero, incluso con cuestionamientos internos y un clima de inestabilidad puertas adentro de la FIFA, la realidad es que Infantino supo navegar la tempestad, domó varias fieras y se encamina a la reelección, el 18 de marzo de 2027. Animal político como pocos, primero ordenó internamente a algunos soldados clave, como el secretario general Mattias Grafström. Decidió apartar a aliados que salieron a cuestionarlo, como el francés Kevin Lamour, y encolumnar a África detrás suyo, con Marruecos a la cabeza. Justamente Marruecos, que tiene una oficina de la FIFA en Rabat —donde se realizó una primera reunión clave para salir del momento más delicado—, coorganizará el Mundial 2030 y quiere ser anfitrión de la final.

Se viene la elección para presidente en FIFA.

TambiénConmebol lo apoya fervientemente, con sus diez asociaciones miembro, incluida la AFA, que salió a respaldarlo. Alejandro Domínguez y el secretario adjunto Nery Pumpido saben que Infantino es un socio estratégico clave, sobre todo teniendo en cuenta que Europa, con su poderío económico y los principales clubes y figuras del mundo, pelea por más poder. De hecho, en el Olé Summit, Felipe Melo y Oscar Ruggeri se plantaron explícitamente para destacar las virtudes del actual presidente de la FIFA.

Hay, además, una cuestión económica que ayuda a entender el mapa de apoyos. Para muchas federaciones pequeñas, los fondos de la FIFA son fundamentales para sostener su estructura, financiar selecciones, organizar competencias y desarrollar infraestructura. El programa FIFA Forward tiene aportes importantes, con ayuda adicional para las que tienen menores ingresos. Para algunas federaciones, ese dinero resulta decisivo y su llegada se celebra como una herramienta concreta de desarrollo. En ciertos países, incluso, el respaldo puede tener una dimensión que excede al fútbol y ser presentado por las propias autoridades como una inversión para el país. Para las grandes federaciones europeas, en cambio, esos aportes tienen un peso relativo mucho menor frente a los ingresos que generan sus ligas, sus contratos comerciales y los derechos audiovisuales. Esa diferencia también explica por qué el apoyo a Infantino no se mide únicamente en términos deportivos o ideológicos: para muchas asociaciones, la distribución de recursos es parte central de la relación con la FIFA, incluso de titulares de Estado.

De los otros continentes, hay dos en los que Infantino supo enfrentar el estallido. Primero, Concacaf, cuyo presidente, Victor Montagliani, aparece como uno de los nombres que se mencionaron en el escenario político de la FIFA. Rápido de reacción para contraatacar, Gianni pegó fuerte al visitar el 22 de agosto a República Dominicana en un viaje que ya estaba previsto, pese a que su rival Montagliani le había pedido que no fuera. Tuvo apoyo explícito de las autoridades en medio de la tormenta y hasta se ganó la foto con todos, incluido Montagliani sonriente. Estratégicamente, además, decidió un cambio en el manejo de las relaciones con las federaciones del Caribe: a principios de septiembre nombró a Gelson Fernandes, director adjunto de la División de Federaciones Miembro de la FIFA, para gestionar el vínculo con las 21 asociaciones caribeñas, además de las africanas. Una movida que puede leerse como un intento de separar ese bloque de Concacaf, integrada por 41 federaciones, de las cuales 35 tienen derecho a voto. Con Gelson, nacido en Cabo Verde y con pasado como jugador de la selección de Suiza, Infantino estuvo en la Confederación Africana, donde conserva un respaldo muy amplio. Y Gelson mantiene el lazo con el Caribe, que tiene a muchos países con tradiciones africanas. De esta forma, el argentino Jair Bertoni quedó a cargo de la relación con los países de Conmebol y el resto de Concacaf: Centroamérica, México, Canadá y Estados Unidos, que igualmente no es poco.

Asia también está dividida, más allá de su rechazo inicial y fuerte con un comunicado al proyecto posterior al Mundial. De hecho, varios países árabes, incluidos Emiratos Árabes Unidos y Qatar, donde vivió Infantino, salieron a respaldar su gestión. La semana pasada, además, el presidente de la FIFA estuvo presente en la Copa ASEAN, organizada por la FIFA en el sudeste asiático entre el 24 de septiembre y el 5 de octubre. La primera edición reunió a 14 selecciones: los 11 miembros de la ASEAN —Brunéi Darussalam, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia, Timor-Leste y Vietnam— y tres invitados: Bangladesh, Hong Kong, China, y Pakistán. El torneo se disputó en dos categorías, con Indonesia y Hong Kong, China, como anfitriones. La competencia fue otra oportunidad para que Infantino reforzara su presencia en una región con un enorme potencial demográfico y comercial, pero también con numerosas federaciones cuyo vínculo económico con la FIFA resulta fundamental.

Falta mucho para la elección de 2027, en marzo, pero menos para la presentación de candidatos. Por ahora, el único que anunció su intención de competir es Infantino, y habrá que ver si aparece alguien del otro lado antes del límite del 18 de noviembre. ¿Será Montagliani, curiosamente el dirigente al que Infantino le concedió la organización del Congreso de la FIFA de este año en abril, en Vancouver? ¿O alguna de las mujeres que encabezan federaciones europeas, como las de Noruega o Bélgica? También sonó el nombre de Nasser Al-Khelaïfi, presidente del PSG y titular de European Football Clubs (EFC), la organización que representa a los clubes europeos. Pero el propio dirigente descartó esa posibilidad públicamente: aseguró que no tiene interés ni ambición de presidir la FIFA. Qatar, país que forma parte del entramado dirigencial y gubernamental, está alineado con Infantino y, además, organizará el Mundial masculino Sub-17 hasta 2029.

Todo conduce a la reelección de Infantino, más allá de que el mapa político será diferente porque hoy tiene más oposición explícita y no es lo mismo gobernar con viento a favor que con enemigos declarados. Europa es poderosa por la cantidad de federaciones y por el peso económico de sus clubes y competiciones. Sin embargo, Infantino supo torcerle el brazo para impulsar, por ejemplo, el Mundial de Clubes, un torneo que generó resistencia entre los europeos por la sobrecarga de su calendario. Impuso el Mundial de 48 equipos y quién sabe si va por los 64 en 2030…

Aún no hay rival de Infantino y, para vencerlo, hay que conseguir más de la mitad de los 211 votos. No es que se haya terminado el río revuelto. Pero el actual presidente, en el cargo desde 2016, cuando fue elegido por 207 federaciones, domó la tormenta y hoy vuelve a aparecer en escena con mucha confianza y certeza de que tendrá otro período. Incluso eso es lo que se respira en las sedes de FIFA, tanto Zurich como Miami y Rabat. En marzo de 2027 habrá elecciones, con esos 211 votos disponibles, de los cuales ya Infantino ya tiene unos cuantos en el bolsillo. Todos valen igual, ya sea el de una federación del Caribe, un desconocido de Oceanía, el de un campeón del mundo o el de una potencia. Y el sufragio es secreto, con lo cual el entretejido de fondo resulta clave. Infantino tiene su telaraña de apoyos, parece, y aún no hay un rival directo a la vista. Aunque, claro está, esto es fútbol y queda mucho por jugarse.

Continente por continente:

Conmebol, pro Infantino a full. Africa, en el mismo lugar, encabezado por Marruecos. UEFA en contra, salvo Azerbaiyán, Letonia y alguna mas. Asia está dividida, con países árabes a favor. Concacaf lideró la contra con UEFA pero los países del Caribe y México apoyan a Infantino. Y Oceanía, salvo Nueva Zelanda, estaría apoyando.