Marruecos no se conforma con ser una de las sedes del Mundial 2030. Su gran objetivo es quedarse con la final, y para eso avanza a toda velocidad con la construcción del Gran Estadio Hassan II, en Benslimane, a unos 40 kilómetros de Casablanca. Con capacidad para 115.000 espectadores, el recinto apunta a convertirse en el estadio de fútbol más grande del planeta y en el principal rival del Santiago Bernabéu en la carrera por albergar el partido más importante del torneo.
La última apuesta del proyecto es la incorporación de una innovadora pantalla circular de doble cara desarrollada por la firma alemana PFEIFER Structures. El sistema será visible tanto desde el interior como desde el exterior del estadio, una solución tecnológica que busca transformar la experiencia de los hinchas y reforzar la candidatura marroquí para la final mundialista.
El Hassan II fue concebido desde cero para responder a las exigencias de la FIFA. Además de su capacidad récord, incluirá hoteles, áreas comerciales, espacios verdes, un centro internacional de prensa y conexión con el tren de alta velocidad, que tendrá una estación en las inmediaciones del complejo. La idea es que funcione como una verdadera mini ciudad alrededor del fútbol. Todo acompañado por el Reino de Marruecos y la visión del Rey Mohammed VI, en trabajo junto a la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF), presidida por Fouzi Lekjaa.
Diseñado por los estudios Oualalou + Choi y Populous, el estadio se inspira en el tradicional moussem, la histórica carpa marroquí utilizada en celebraciones culturales. Su enorme cubierta de aluminio buscará combinar identidad local con infraestructura de última generación, en una obra que representa una de las mayores inversiones deportivas del país.
Mientras España impulsa la candidatura del renovado Bernabéu, Marruecos confía en el impacto de un estadio completamente nuevo, con mayor capacidad y preparado específicamente para los estándares del siglo XXI. La decisión final dependerá de la FIFA, pero en Casablanca ya tienen claro el objetivo: que la final del Mundial 2030 se juegue bajo el techo del futuro coloso Hassan II.
Una pantalla acorde con el estadio: inédita y récord
La apuesta tecnológica va más allá de una simple pantalla. El Gran Estadio Hassan II contará con un videomarcador circular de doble cara desarrollado por la empresa alemana PFEIFER Structures, una solución inédita en el mundo del fútbol. A diferencia de los sistemas tradicionales, podrá ser visualizado tanto desde el interior como desde el exterior del recinto, transformando al estadio en una enorme plataforma interactiva visible incluso desde distintos puntos de la ciudad.
El objetivo es superar las referencias actuales de la industria del entretenimiento deportivo. Con una capacidad prevista para 115.000 espectadores y una infraestructura concebida para eventos de escala global, Marruecos busca que el Hassan II no solo sea el estadio de fútbol más grande del mundo, sino también uno de los más avanzados en materia de experiencia audiovisual. La incorporación de esta pantalla de última generación refuerza la candidatura marroquí para albergar la final del Mundial 2030 y diferenciarse de sus competidores europeos.
La comparación inevitable es con el SoFi Stadium de Los Ángeles, considerado hasta ahora una referencia global en materia de tecnología para espectáculos deportivos gracias a su famoso Infinity Screen, un videomarcador de doble cara con más de 6.500 metros cuadrados de superficie y cerca de 80 millones de píxeles. Sin embargo, el proyecto del Hassan II busca ir un paso más allá: su pantalla circular no solo estará suspendida sobre el campo de juego, sino que también podrá verse desde el exterior del estadio, una característica inédita que apunta a convertir al recinto marroquí en un nuevo estándar para los grandes eventos deportivos.










