Cuando los campeonatos empiezan a entrar en épocas de definición, cada partido se juega como una final. Y si esos encuentros son claves para la lucha del descenso, los equipos los viven con el cuchillo entre los dientes. Este martes, Claypole y Muñiz, dos comprometidos con los puestos de abajo en la Primera C, jugaban sus interzonales, contra Mercedes y ante Juventud Unida respectivamente. El Tambero ganó y se aireó; el Rayo Rojo lo perdió en la última y está en el fondo de la tabla, en solitario.
Se hizo fuerte en Don Orione
La jornada 16 había sido la última en la que Claypole festejó. Tuvieron que pasar siete fechas, cinco caídas y dos igualdades para que los de Zona Sur se hicieran con los tres puntos. De ahí llegó el desahogo cuando Elías Viglione entonó el pitazo final. Abrazos y jugadores en el suelo. El desarrollo de los 90 minutos no fue un trámite ni mucho menos. Costó y por eso el valor del triunfo se acrecentó.
El Tambo no se lució, pero tampoco era lo que necesitaba. Lo que le urgía al conjunto de Santiago Fleitas era ganar, dejar atrás esa pésima racha de un triunfo en 14 partidos. Alejo Genez fue quien, de manera solitaria, estampó su nombre en el marcador. Fue a los 26 minutos, cuando tras un tiro de esquina, el volante enganchó una carambola en el área, se llenó el pie de fútbol y la mandó a guardar.
Tras ese tanto, se defendió con y sin la pelota. Pero tarde o temprano, ese repliegue le pasó factura. El Blanquinegro se hizo protagonista y Dante Díaz, quien entró desde el banco, se convirtió en el arma de ataque de los mercedinos. El #17 se infiltró en el área y forzó a que le cometieran un penal. Sánchez Olmos se hizo cargo de la pena máxima. El punta abrió el pie y Lisandro Cabrera sostuvo la ventaja con un atajadón. Claypole festejó con su gente después de un largo rato…
Muñiz no aguantó
En el fútbol nunca hay que relajarse. Ni en el minuto uno, ni en el 90. Al Rayo Rojo le pasó una de las peores cosas que tiene el deporte: los cachetazos en la última. Cuando se le cerraba la persiana al interzonal (minuto 50 del segundo tiempo) frente a Juventud Unida, Franco Cardozo conectó un centro bombeado en el segundo palo, se tiró de palomita y sentenció el resultado final. Lo que podría haber sido un puntito de oro para los de Alberto Insaurralde terminó en un golpazo en la lucha por la permanencia.














