Las dos caras de la moneda. Por un lado, la inconmensurable alegría de ganar un partido en uno de los últimos minutos. Pocos goles se gritan más que uno que se hace sobre el pitazo del árbitro. Por el otro, la desazón de que se escape un punto importantísimo en la lucha por el descenso. Por el contrario, pocos tantos duelen más que uno que se reciba pasados los 90 minutos. Flandria y Dock Sud protagonizaron un verdadero choque de realidades y de contrastes.
Uno festejó lejos de su casa. El otro se lamentó frente a su gente. El presente del Docke es muy positivo y más si se tiene en cuenta desde dónde partía el equipo. De verse pintado de rojo a principios de temporada, a estar Inundado de ilusión de cara a los últimos encuentros de la fase regular de la Primera B. El triunfo en Jáuregui no hace más que confirmar que el equipo de Avellaneda re contra va. El Canario es la contraparte, no levanta cabeza y por eso está como está: comprometido con el descenso.
La figura, bajo los tres palos
Si hubo una figura en la tarde del Oeste, esa fue Joaquín Tello. El gran culpable de que el Darsenero haya llegado buscando cobre y haya regresado con oro. En el primer tiempo, el arquero de la visita sacó todo lo que le patearon. Sostuvo a los suyos en los momentos de mayor fragilidad y mantuvo vivo el empate. Una igualdad que se rompería de la mano de Agustín Arias, pero que tuvo como autor intelectual a Miguel Elía.
Uno de los grandes protagonistas de Dock Sud en el año. Y como no podía ser de otra manera, también lo sigue siendo cuando las papas queman. El técnico miró al banco, mandó a sacarse el buzo al #19 y el jugador respondió. Sebastián Vivas bajó un cascote que caía del cielo, lo convirtió en pelota y asistió a Arias, que la mandó a guardar en la primera que tocó.
A pesar de la derrota parcial, el Canario siguió intentando. Pero esas chances eran inmediatamente neutralizadas por el 1 del Docke. Ojo igual, tampoco es Superman y llegó un momento en que ya no pudo resistir más: Martín López pescó una pelota en el área chica después de un córner y lo fusiló para poner tablas en el tanteador.
Desahogo agónico y sueño de Reducido
Y cuando parecía que el encuentro moría en igualdad y que los equipos iban a repartir puntos, el autor del primer tanto recibió con espacio para correr por la derecha, se metió al área, puso el cuerpo, zafó de la marca y le dejó el gol servido en bandeja a Arriola para que el visitante se meta en el bolsillo tres puntos de oro que lo dejan soñando con entrar al Reducido por la ventana (está a siete de Comu, el último en puestos de mata-mata). Flandria perdió la chance de sumar un poroto que lo aleje de UAI Urquiza y ahora quedó a seis del descenso con 15 puntos en juego.
Dock Sud, Inundado de ilusión.

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