Hubo una jugada polémica en el primer tiempo del partido entre Boca y Lanús, en la Bombonera, por la séptima fecha del Clausura. Sasha Marcich, del visitante, lanzó un pase largo desde la izquierda de la defensa y Leonel Flores, del Xeneize, le estampó los tapones del botín derecho en la pierna izquierda, cerca de la rodilla. El jugador del Granate cayó al piso y el referí Pablo Dóvalo amonestó al infractor. No hubo convocatoria del VAR, a cargo de Germán Delfino, para el juez central.
La ausencia del pedido de revisión genera la certeza de que desde la cabina de Ezeiza interpretaron que no había una situación “clara, obvia y manifiesta” de tarjeta roja, lo que indica el protocolo en estos casos. ¿Fue correcta esa valoración? El punto de impacto expone la seguridad de que por parte de Flores hubo por lo menos temeridad. Se debe evaluar si ese planchazo tuvo la fuerza e intensidad de riesgo físico sobre el adversario para sentenciar que correspondía una expulsión.
Es una jugada de interpretación en la cual, en caso de roja, Dóvalo hubiese tenido claros argumentos para sostenerse fácilmente en su determinación.
Mirá el planchazo de Flores
Leonel le pegó a Marcich y Pablo Dóvalo solo lo amonestó. Fuente: TNT Sports.
Son muy pocos los casos en los que la Dirección Nacional de Arbitraje, a cargo de Federico Beligoy, expone los audios de los diálogos de los referís del VAR con el juez central. De difundirse, en este caso, habría un poco de claridad para saber cuál fue el criterio de Delfino para no llamar a Dóvalo.













