Dario Franco, el conductor de Gimnasia de Mendoza: la influencia de Bielsa, su paso por la Selección y el sueño de la Libertadores :: Olé

Dario Franco, el conductor de Gimnasia de Mendoza: la influencia de Bielsa, su paso por la Selección y el sueño de la Libertadores :: Olé


“Quiero que Gimnasia de Mendoza sea intenso, protagonista y competitivo”. Cuando Darío Franco pronunció esas palabras algunos meses atrás en su llegada al Lobo mendocino, ser competitivo podía interpretarse como la necesidad de sumar puntos y afianzarse en una categoría que el club recién comenzaba a transitar. Por ese entonces, después del histórico ascenso conseguido en 2025, el equipo todavía buscaba hacer pie en Primera División. Pero el presente del conjunto mendocino terminó superando toda expectativa: hoy es un claro animador del Torneo Clausura, pelea por lo más alto de su zona y pareciera no tener techo.

Mucho, muchísimo de ese presente tiene que ver con la llegada del entrenador cordobés, quien logró cambiarle el rostro al equipo, plasmar una idea de juego clara y convencer a sus jugadores de que podían mirar más arriba. Aquel “intenso, protagonista y competitivo” que planteó como objetivo en su arribo, hoy empieza a ser una descripción del Gimnasia que conduce.

De la escuela de Marcelo Bielsa, a quien define como alguien que “le cambió la vida”, a ídolo en México y protagonista de grandes campañas en el Ascenso, Franco construyó una extensa carrera como entrenador. Técnico de aquel recordado Instituto en el que debutó un joven Paulo Dybala y que le dio pelea a River en la vieja B Nacional, y, después de atravesar distintos desafíos y reconstruirse tras la pandemia, encontró en Mendoza un lugar para hacer historia.

Tercer partido para Darío Franco en Gimasia.

Sus inicios en Newell’s de la mano de Bielsa

A veces el destino pone en el camino a personas que terminan marcando una carrera. Para Darío Franco, esa persona fue nada menos que Marcelo Bielsa. Nacido en Cruz Alta, Córdoba, comenzó a jugar a los siete años en el club Newerton de su pueblo y allí permaneció hasta los 14. Pero en 1984, su historia comenzó a cambiar: su equipo participó de un torneo en Santa Fe en el que el Loco estaba como entrenador de Newell’s y allí se produjo el primer encuentro entre ambos.

Fue en ese contexto que, junto a Eduardo Berizzo, compañero en aquel equipo, Franco fue invitado a probarse en las Inferiores de la Lepra. Aquella oportunidad fue un punto de inflexión: ambos quedaron seleccionados para entrenarse bajo la mirada de Bielsa y Jorge Griffa. A partir de entonces, Rosario se convirtió en su nuevo hogar.

Bielsa con, de izquierda a derecha, Darío Franco, Ariel Boldrini, Fernando Gamboa, Mauricio Pochettino, Cristian Ruffini, Eduardo Berizzo y Julio Saldaña. (Foto: internet).Bielsa con, de izquierda a derecha, Darío Franco, Ariel Boldrini, Fernando Gamboa, Mauricio Pochettino, Cristian Ruffini, Eduardo Berizzo y Julio Saldaña. (Foto: internet).

Desempeñándose como volante, en 1988, después de que la Lepra consiguiera el campeonato de la temporada 87-88, llegó su primera citación en Primera de una manera inesperada: su debut se dio en la Copa Libertadores. A raíz de un cuadro viral que sufrió Juan José Rossi, José Yudica tuvo que recurrir a un joven Franco en un plantel plagado de figuras, como el Tata Martino y el Gringo Scoponi, por mencionar algunas. Así, casi sin previo aviso, tuvo su primera oportunidad en el máximo escenario continental.

Un tiempo después, Bielsa volvió a aparecer en el camino de Franco. Después de la dolorosa final de Libertadores perdida en 1988, Yudica dejó su cargo y el Loco tomó el mando. El entrenador volvió a apostar por aquellos jóvenes que había dirigido en las inferiores: “Se apoyó mucho en los chicos que él había tenido en las formativas, y le dijo a los mayores que iban a tener que adaptarse a los pibes, a contramano de lo que ocurrió siempre. Y en ese torneo (Apertura 1990) nos consagramos contra San Lorenzo, recordó Franco años después.

Darío Franco, Newell's.Darío Franco, Newell’s.

Los títulos con la Selección Argentina, su lesión y la ausencia en USA 94’

“Fue algo totalmente inesperado”. Así definió Darío Franco su primera convocatoria a la Selección Argentina, cuando comenzó una etapa que el volante definiría años después como “los mejores momentos de mi carrera”. Fue campeón con Newell’s, le marcó un gol de cabeza a Inglaterra en Wembley y, meses después, ganó la Copa América de Chile 1991, donde convirtió dos tantos ante Brasil. “ Ser campeón con la camiseta argentina es un orgullo inmenso”, recordó.

Pero cuando vivía la que él recuerda como su mejor época, una lesión le puso un freno inesperado. En el debut de la Copa América 1993 sufrió una fractura de tibia y peroné que lo alejó de las canchas y le costó su lugar en la Albiceleste y en Zaragoza. La lesión, además, puso en riesgo su gran anhelo: ir al Mundial. Ya recuperado, Coco Basile volvió a citarlo para los últimos amistosos antes de Estados Unidos 1994 pero finalmente quedó afuera de la nómina: “El día que daban la lista fui a la habitación del DT y me comunicó que me quedaba afuera. Me largué a llorar y salí destruido”.

Darío Franco en la Selección Argentina.Darío Franco en la Selección Argentina.

Tras su paso por Zaragoza y Atlas, Franco encontró en Morelia su “segunda casa”: se convirtió en ídolo y fue campeón del único título de Liga que tiene el club mexicano, que decidió retirar la camiseta #58 en su honor. Y fue también ahí donde comenzó su carrera como entrenador dirigiendo las Divisiones Inferiores.

Sus inicios como DT, su paso por Instituto y el debut de Dybala

En Morelia, Franco comenzó a construir su camino como DT. Unos años después, en 2011, llegó a Instituto y rápidamente lo convirtió en un protagonista inesperado de una B Nacional llena de equipos de peso: River, Rosario Central, Quilmes, Gimnasia y Huracán, además de otros rivales duros como Defensa y Aldosivi.

Darío Franco en Instituto.Darío Franco en Instituto.

Con una idea de juego clara, Franco logró darle identidad a un plantel que, en los papeles, no aparecía entre los candidatos. En medio de esa búsqueda apareció un nombre que revolucionó al fútbol argentino: Paulo Dybala, de apenas 17 años. “Miguel Fernández iba a ser el 9 titular pero estaba suspendido, ahí jugó Paulo y no salió más”, contó.

La Gloria supo ocupar el primer puesto durante 17 fechas y el segundo en otras 11, pero cuando el ascenso parecía cada vez más cerca, el equipo perdió fuerza en el tramo decisivo: la caída 3-0 ante Ferro en la última fecha obligó a Instituto a disputar la Promoción ante San Lorenzo. El Ciclón ganó 2-0 en Córdoba y, tras el 1-1 en Boedo, dejó a Instituto sin ascenso. Pese a la frustración, Franco nunca consideró aquella campaña un fracaso: “Para nada fue un fracaso no ascender. Para mí no existe esa palabra”.

Darío Franco junto a Paulo Dybala tras quedarse sin ascenso.Darío Franco junto a Paulo Dybala tras quedarse sin ascenso.

Aquella temporada terminó siendo un punto de inflexión en su carrera como entrenador. Tras la campaña con Instituto, continuó su recorrido en Universidad de Chile y consiguió su primer título como entrenador, la Copa Chile. Luego pasó por Aldosivi, Defensa y Colón, además de experiencias en México, Chile, Ecuador y Perú. En 2023 tuvo uno de sus últimos grandes desafíos en el fútbol argentino: llevó a Almirante Brown a disputar la final por el ascenso. Tras pasos por Quilmes y Arsenal, e n 2026 asumió en Gimnasia de Mendoza.

El presente en el Lobo y el sueño de las copas internacionales

El presente del Lobo ya excede largamente la pelea por la permanencia. Gimnasia suma 15 puntos en el Clausura, es líder de la Zona A y, después del histórico 3-0 ante Independiente, alcanzó los 34 puntos en la Tabla Anual y se metió de lleno en la pelea por las copas internacionales de 2027. Lo que meses atrás era una lucha por quedarse en Primera ahora se transformó en la posibilidad de pelear por meterse en la Sudamericana y, por qué no, a la Libertadores.

Darío Franco.Darío Franco.

Hay algo que parece haber acompañado a Darío Franco durante toda su carrera: no bajar los brazos e ir siempre hacia adelante, sin importar quién esté enfrente. Y hoy, en Gimnasia de Mendoza, esa filosofía se refleja en su equipo. Con Boca como próximo desafío, buscará sostener una campaña que ya sorprendió a todos. El objetivo cambió: de luchar por la permanencia a disputar un lugar entre los mejores. Y con Franco a la cabeza, el Lobo se permite soñar en grande.