El arquero adelantado: la historia de Álvaro Montero, que cambió cuestionamientos por aplausos en Boca :: Olé

El arquero adelantado: la historia de Álvaro Montero, que cambió cuestionamientos por aplausos en Boca :: Olé


“Intento trabajar y prepararme de la mejor manera. Obviamente cuando no te acompañan los resultados todo el mundo habla desde su punto de vista. Pero de mi perspectiva he intentado acomodarme lo más rápido al club. No nos olvidemos que apenas llevo 40 días en el club y pocos partidos, entonces en esa línea de crecimiento hay que aparecer cuando hay que aparecer”, le dijo Álvaro Montero a la transmisión oficial apenas consumada la clasificación de Boca 4-3 en los penales sobre Vélez, por los octavos de final de la Copa Argentina.

Fueron 63 palabras en las que el colombiano sintetizó décadas de una realidad en el puesto más ingrato del fútbol. Porque al delantero que hizo una gambeta de más cuando la jugada pedía pase o el cambio de frente que ejecuta un volante sin destino, lo termina salvando ‘el tiempo de adaptación’, el tener ‘una mala tarde’ o incluso lo rescata otro compañero en la siguiente jugada. Pero en el arco el margen de error es minúsculo y al flamante refuerzo del Xeneize, de entrada lo recibieron en la Ribera con las exigencias altísimas y una fuerte crítica que, con el correr de los últimos partidos, de a poco los transforma en aplausos. El arquero adelantado del momento.

Montero llegó a la inmensa área de Boca con 31 años, después de una carrera bastante menos lineal de lo que podría suponerse observándolo con su buzo celeste. Desde sus primeros pasos en La Guajira, Atlético Nacional y Millonarios, pasando a su incursión como profesional en Brasil, San Lorenzo, Cúcuta, Tolima, Vélez y finalmente la Bombonera. Camino sinuoso hasta la actualidad, que lo tiene cada vez más afianzado en el Estadio Alberto J. Armando y tanto con la Sudamericana como con el Clausura entre ceja y ceja.

De entrada, en la Ribera no pasó desapercibido: sus 2,01 metros de altura lo volvieron histórico al tratarse del arquero más alto que vistió la camiseta de Boca. Y resulta curioso como diferentes personalidades del fútbol argentino aparecen atravesando su trayectoria. Franco Armani (de los ídolos máximos que tiene River en el puesto) le obsequió guantes cuando no podía comprarlos, Mario Yepes (otro que pasó por la Banda) lo ayudó en su adaptación con San Lorenzo, Óscar Córdoba lo recomendó hace varios años para reforzar al CABJ y Guillermo Barros Schelotto le dio continuidad y lo potenció en Liniers. Cada aporte indirecto sirvió para que el guajiro sea reivindicado hoy y brille en cada tanda de penales con la azul y oro.

¿Casualidad? Nada pasa por casualidad. Si el Fortín no lo ganó en los 90′ en Córdoba fue porque Montero no titubeó y -sobre la hora- le impidió la definición a Simón Escobar. Su presencia obligó a que Dilan Godoy buscara esquinar un remate que dio en el poste y, ya en la tanda, el cafetero se quedó con las ejecuciones de Elías Gómez y Thiago Silvero. Héroe, que pasó de algunas dudas y cuestionamientos (sobre todo en el 3-0 adverso vs Riestra) a los satisfactorios aplausos que dejaron sus recientes actuaciones consecutivas ante Recoleta, Racing, Lanús y Vélez (apenas un gol recibido en esos 360 minutos de juego). Más firme en los envíos aéreos, puntilloso a la hora de reponer el juego y rápido a la hora de atorar, demuestra que con tiempo y confianza, el colombiano va…

Álvaro Montero y el apoyo de Román en Boca.

Sus comienzos y el bicitaxi, un factor clave que lo destaca al sacar

Entre varias virtudes que mostró en Vélez y que de a poco el hincha de Boca comienza a destacarle, se nota la capacidad de contragolpe que tiene Montero. Antes de lanzar una pelota y dejar corriendo a un delantero casi en mitad de cancha, Álvaro utilizaba esas piernas y brazos para otra cosa. Tenía que trabajar. Salía de estudiar, se subía a un bicitaxi (vehículo de tres ruedas impulsado por pedaleo) y pedaleaba durante horas en su Colombia natal para juntar unos pocos pesos que después llevaba a su casa.

Muchos años más tarde diría, entre risas y no tanto, que de ahí había salido parte de la potencia que convirtió en su marca registrada. En diálogo con Millonarios Inside, contó que cobraba unos 500 pesos colombianos por viaje y juntaba alrededor de 4500 al día, en una franja de 14 a 18 que realizaba al salir de la escuela. Una alternativa de movilidad económica y flexible, eso era lo que hacía Montero en su infancia.

Esa fuerza muscular también era parte de la garra que le puso en sus inicios. Álvaro David Montero Perales nació el 29 de marzo de 1995 en El Molino, un pequeño municipio del departamento de La Guajira, Colombia. De familia humilde, en varias entrevistas recordó haber vendido arroz, ron y organizado campeonatos de fútbol entre otras labores previas a vivir de la pelota.

Y existe una anécdota que explica hasta qué punto el recurso formaba parte de su juego. En noviembre de 2024, después de que un saque de Montero terminara en asistencia para Leonardo Castro contra Santa Fe, el arquero contó: “Lo que pasa es que Gamero (el DT) no me deja hacer esos pases tan seguidos. Pero cuando se presenta la oportunidad, trato de aprovecharla”. No es una improvisación ni una rareza que apareció con la camiseta de Boca. El cafetero lleva años utilizando su capacidad para lanzar desde el arco como una herramienta más de ataque (acumula 4 asistencias) A veces con el pie, otras con la mano.

Montero en el Mundial 2026 con Colombia.Montero en el Mundial 2026 con Colombia.

La vez que Franco Armani le regaló guantes y botines

Todavía lejana parecía la posibilidad de ser profesional, cuando Franco Armani apareció en la vida de Álvaro. Montero pasó por las divisiones juveniles de Atlético Nacional y posteriormente también tuvo una etapa en las inferiores de Millonarios. Y en el cuadro verdolaga, a sus 15 años contaba con botines y guantes muy gastados, lo que complicaba su desempeño en entrenamientos por la difícil situación económica que atravesaba para cambiarlos.

Armani, ya consolidado en Primera, advirtió la situación y le regaló un par de cada elemento. El guajiro lo mencionó tiempo después y dijo que nunca olvidó aquel gesto. Y cuando Millonarios enfrentó a River en un amistoso en Estados Unidos (en enero del 2023, en Fort Lauderdale) se acercó a Armani para recordárselo con un sentido abrazo e intercambio de camisetas.

Armani en Atlético Nacional, le regaló sus guantes y botines a Montero.Armani en Atlético Nacional, le regaló sus guantes y botines a Montero.

Debut en Brasil, la Selección y el fútbol argentino hasta llegar a Boca

Curiosamente, las primeras indicaciones debajo de los tres palos las dio en portuñol. Porque sin lugar en el fútbol colombiano, se la jugó para buscar rodaje fuera y su primer contrato profesional llegó en 2013 y con la camiseta del São Caetano.

Montero se transformó en arquero de la Selección Colombia Sub 20 y fue titular en el Sudamericano de la categoría en 2015, en el que finalizó en la segunda posición, y luego disputó el Mundial Sub 20 de Nueva Zelanda. Sin lugar a dudas el momento que lo puso en el mapa por ser la vidriera que a la actualidad lo caracteriza: el impacto físico. San Lorenzo prestó atención a eso y lo contrató en julio de ese año.

Montero cuando pasó por San Lorenzo.Montero cuando pasó por San Lorenzo.

Argentina antes de Argentina para el imponente arquero. Con apenas 20 años, Iván Ramiro Córdoba lo había recomendado y Yepes lo apadrinó en un Ciclón que llegó a contar con Leo Franco, Sebastián Torrico y José Devecchi por aquel entonces en el puesto. Aunque atajó en Reserva, el colombiano se marchó sin sumar minutos en Primera con CASLA.

Montero cuando pasó por San Lorenzo.Montero cuando pasó por San Lorenzo.

“Mi historia volvió a empezar en Colombia, me dieron esa moral y ahora me acompañan en la victoria…”, dice un fragmento de la canción ‘El ganador’ de Nicky Jam. Y tal cual le sucedió al Uno de Boca. El nacido en El Molino pasó por Cúcuta y Deportes Tolima, donde ganó dos títulos y le valió su regreso al Millonarios (otras tres vueltas olímpicas). Para tomar dimensión: Tolima solamente había conseguido una liga en más de seis décadas antes de esa etapa y, con Montero en el arco, sumó dos campeonatos en cuatro años. “Jefe, si quiere salir campeón allá, me va a tener que llevar”, le llegó a decir el Uno al DT Gamero, quien se lo llevó para el Albiazul.

Ya en julio del 2025, volvió a territorio argentino para ser gigante y la descoció en Vélez. Aunque en un principio le costó tener regularidad, le ganó la pulseada a Tomás Marchiori y, con titularidad indiscutida con Guillermo como entrenador, se metió una Supercopa Argentina en el bolsillo. “Soy un arquero al que es muy difícil meterle un gol”, advirtió durante su etapa en el Fortín, antes de ser transferido al Xeneize por casi 4 millones de dólares en julio del corriente 2026. En el medio, 11 presencias con el seleccionado colombiano y la convocatoria al pasado Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.

Montero fue un pedido puntual de Rodolfo Arruabarrena. Con nombre y apellido. El Vasco quería al colombiano para su segundo ciclo y Boca fue a buscarlo. Por eso, su frase después de eliminar a Vélez al iniciar el corriente mes de septiembre tuvo también un significado especial: “Después, la cuota de suerte que tenemos que tener y un arquero que en esos momentos se agranda más grande de lo que es. Pateamos bien y pasamos”. Antes había apelado a la mística: “Penales es tranquilidad, paciencia y tenemos una historia y esa historia muchas veces se repite”.

Y vaya si el Xeneize tiene historia: Óscar Córdoba, Roberto Abbondanzieri, Agustín Orion, Agustín Rossi y Sergio Romero son algunos de los arqueros que construyeron una relación especial desde los 12 pasos. Esta novela recién comienza, promete buenos capítulos y solamente pedía más tiempo al aire…

Montero en Boca.Montero en Boca.