Cada vez es más habitual que los partidos del fútbol argentino se jueguen con ambas hinchadas. Lo que hace algunos años era casi impensado, hoy en día ya es moneda corriente en muchísimos partidos de Primera y cada vez es más normal en el Ascenso, siempre hablando de encuentros fuera de Capital Federal, claro. Y en la Primera B habrá un partido clásico que contará con ambas parcialidades: el Ituzaingó–Deportivo Merlo.
Los clubes no solo encuentran en la parcialidad visitante un espectáculo todos los fines de semana, sino un rédito económico difícil de igualar sin ese condimento. Es que el precio que se fija para la otra hinchada suele ser muy superior al de una entrada para los socios locales y, si la visita llena las localidades que se le entregan, las cifras terminan siendo muy beneficiosas. Además, la presencia de los dos públicos genera un clima diferente alrededor del encuentro, especialmente cuando se trata de un clásico con historia y rivalidad como el que protagonizarán el Verde y el Charro.
Ituzaingó inició gestiones tanto con la AFA como con APreViDe para que ambos públicos pudieran ingresar al partido y el fallo le dio el visto bueno al Verde. De esta manera, el encuentro tendrá un condimento especial desde las tribunas y los hinchas de Deportivo Merlo podrán acompañar a su equipo en el Carlos Sacaan. Será una de esas jornadas en las que el marco también puede convertirse en protagonista.
Cómo llegan ambos
El León atraviesa un presente que no resulta auspicioso desde lo deportivo. Último en la tabla y muy lejos del penúltimo, el equipo de Diego Ayoroa buscará este próximo sábado imponerse ante un marco que tendrá presente a ambas hinchadas y empezar a remontar el mal momento con una victoria en el clásico. La situación obliga a Ituzaingó a sumar de a tres y qué mejor oportunidad que hacerlo ante su rival de toda la vida, con su gente y con la posibilidad de regalarle una alegría en medio de una temporada que viene siendo complicada.
Del otro lado estará un Merlo que también tendrá la posibilidad de aprovechar el contexto para llevarse un triunfo que valga mucho más que tres puntos. En un clásico, las estadísticas y los momentos previos muchas veces quedan de lado: la motivación es diferente, la presión también y cada pelota se disputa como si fuera la última. Por eso, con las dos hinchadas en las tribunas, el Ituzaingó-Merlo promete tener todos los condimentos de una verdadera fiesta del Ascenso.














