El gesto de la familia de Di María con un vendedor ambulante de Rosario Central que sufrió un robo :: Olé

El gesto de la familia de Di María con un vendedor ambulante de Rosario Central que sufrió un robo :: Olé


Un vendedor ambulante de Rosario Central sufrió un violento robo en la previa del clásico rosarino. Un grupo de hinchas de Newell’s le sustrajo gran parte de la mercadería que tenía para vender y, un día después, recibió un inesperado gesto de solidaridad. Jorgelina Cardoso, esposa de Ángel Di María, se acercó hasta el puesto ubicado en la zona de Rondeau y Olivé, a metros del Gigante de Arroyito, y le llevó un regalo muy especial: una camiseta de Rosario Central con la número 11 firmada por el propio Fideo.

El detalle llegó después de que las imágenes del asalto se viralizaran y generaran una fuerte repercusión. El vendedor se encontraba trabajando junto a su hijo de nueve años cuando un grupo de jóvenes identificados con La Lepra le robó gran parte de la mercadería que tenía preparada para vender. Entre las cosas que perdió había más de 50 camisetas, además de banderas, toallones y otros productos.

“Me dieron la camiseta de Di María firmada. Cuando llegué a mi casa la voy a colgar en la pared, en mi pieza, estoy muy feliz”, contó el menor de edad después de recibir la camiseta.

(Video: El Tres – Rosario 3)

El robo que generó indignación en Rosario

El episodio ocurrió este domingo, durante la previa del clásico entre Central y Newell’s, que horas más tarde terminó 1-1. El puesto estaba ubicado en bulevar Rondeau y Olivé, una zona cercana al estadio canalla donde el vendedor ofrecía indumentaria deportiva.

Según la denuncia, un grupo de jóvenes llegó al lugar en varias motos y, durante un corte de semáforo, descendió de los vehículos para llevarse parte de los productos. El ataque fue registrado en imágenes que posteriormente circularon por las redes sociales.

El comerciante estaba acompañado por su hijo y contó que su principal preocupación durante esos segundos fue proteger al niño. En ese momento se encontraba haciendo malabares con machetes y, al ver que los jóvenes se acercaban, se colocó delante de su hijo con los brazos abiertos.

“Yo estaba laburando y me quedé en un momento como paralizado. Decía: ‘Estoy laburando, hermano’”, relató en diálogo con Cadena 3 Rosario.

(Video: Cadena 3 Rosario)

El hombre explicó que no tomó los machetes para defender la mercadería, sino para evitar que los agresores pudieran lastimar al menor. Finalmente, los agresores escaparon con una parte importante de lo que tenía para vender.

El robo terminó con dos detenidos. Tras el aviso, la Policía identificó a dos jóvenes que circulaban en una moto negra sin patente y vestían ropa de Newell’s. Al intentar detenerlos en avenida Sabin y Génova, escaparon y se inició una persecución que terminó en el viaducto Avellaneda al 480, donde chocaron contra el patrullero y cayeron.

Uno, de 27 años, fue trasladado al Hospital Provincial por distintas lesiones, mientras que el otro, de 17, sufrió heridas leves y fue atendido en el lugar. Ambos quedaron detenidos y la moto fue secuestrada.

Quién es el vendedor y qué perdió

El protagonista del episodio es Nicolás Marín, un vendedor ambulante que desde hace seis años trabaja en la zona de Rondeau y Olivé. Su puesto incluye camisetas, banderas y distintos productos relacionados con el fútbol, una actividad que se convirtió en su principal fuente de ingresos.

Según contó, el grupo se llevó cerca del 85% de la mercadería. Fueron más de 50 camisetas, además de otros artículos. La pérdida económica fue importante, pero el problema fue todavía mayor porque el dinero que había invertido formaba parte de un proyecto familiar.

Nicolás tenía ahorros destinados a comprar un vehículo para dejar el trabajo ambulante y comenzar a trabajar con una aplicación. Su objetivo era cambiar de actividad, tener una mayor estabilidad y, especialmente, dejar de llevar a su hijo todos los días a los semáforos. “Ahora es retroceder unos 100 escalones, volver a reinvertir nuevamente y a recomenzar de cero”, lamentó.

A sus 35 años, explicó que ya estaba cansado de esa forma de ganarse la vida y que llevaba tiempo intentando reunir el dinero necesario para comprar un auto. “Yo tengo 35 años, ya estoy cansado de esto”, contó. Su intención era comenzar una nueva etapa laboral y construir una rutina diferente junto a su esposa y sus hijos.

El vendedor junto a su hijo.