Un partido de los más decisivos de la Primera Nacional. No solo porque se enfrentan dos clubes históricos como lo son Ferro y All Boys, sino porque es trascendental para las aspiraciones que tienen ambos. Pero, nuevamente y como ya es moneda corriente en el fútbol argentino, los árbitros vuelven a ser igual de protagonistas que los jugadores. Esta vez fue Daniel Zamora el que se metió en el ojo de la tormenta.
El Verdolaga dominaba y hacía pesar la localía, pero el encuentro era más bien disputado. Sin muchas ocasiones por lado, salvo por algunas jugadas aisladas, el partido se fue al entretiempo sin goles. Pero el encuentro se empezó a calentar cuando, a los cinco minutos del complemento, Mateo Benegas, que había ingresado por el lesionado Parisi, fue a disputar una pelota en mitad de cancha, dejó la pierna arriba y el juez consideró que era merecedor de una tarjeta roja.
Cuando el delantero se retiraba de la cancha, se fue insultando al aire, visiblemente molesto con la decisión que el referí tomó. Un par de minutos después, llegó la gran polémica de la noche. A Sebastián Corda le quedó una pelota boyando afuera del área y el remate al arco fue bloqueado por Alejo Tabares.
El polémico penal
Daniel Zamora consideró que la pelota había pegado en el brazo del lateral izquierdo y apuntó al manchón penal. Pero claro, la repetición fue clara: la bocha había dado en la costilla del defensor y la mano abierta no había ni siquiera rozado el esférico. Los jugadores del Albo se le fueron al humo al colegiado, pero al no haber VAR en la Primera Nacional, no se pudo revertir la decisión.
El tiro desde los 12 pasos fue ejecutado por Emanuel Dening, a quien no le pesó el contexto, cruzó el remate, Carrizo se lanzó para el otro lado y todo Caballito festejó el tanto.















