“Todos los históricos que tengan la predisposición de estar, bienvenidos serán…”. En un momento adverso en Núñez, la unión es la base para salir adelante y Leonardo Ponzio, con tantas batallas en su espalda, lo tiene claro. Aceptó el desafío por su amor a River, agarró un fierro caliente y si bien comenzó con el pie derecho en el banco de suplentes, el proceso recién comienza. Con Marcelo Escudero y Cristian Manfredi como laderos, el León le abrió la puerta a ex jugadores consagrados que quieran sumar su granito de arena y Carlos Sánchez ya se puso a disposición del DT.
El uruguayo jugó cuatro años en River (2011-2015), fue clave en el primer equipo del Muñeco y pasó a la historia por sus goles a Boca (metió el 1-0 en la ida de octavos) y a Tigres (hizo el segundo en la final) en la histórica conquista de la Copa Libertadores 2015. A sus 41 años, con la chapa de campeón de América, el actual jugador de Rentistas se entusiasmó con que el ciclo de Ponzio vaya más allá de un interinato.
“A mí me gustaría verlo. Uno fue compañero de él, lo conoce como persona y me gustaría verlo que siga en River. A uno lo pone contento que le vaya bien a un amigo y ojalá que le siga yendo bien y que pueda seguir”, expresó el volante en una entrevista con Guardia Alta.
Ponzio lo tiene claro. El tiempo tendrá la última palabra y su futuro será la consecuencia de los siguientes partidos. Si los números empiezan a cerrar, habrá mucho más tiempo para buscar el sucesor ideal para Eduardo Coudet, con el mismísimo Leo al menos hasta diciembre. Mientras tanto, las puertas están abiertas para considerar el apoyo de algún histórico y el Negro se postuló: “Que me llame, estoy a la órdenes”, aseguró.
Evaluando la sucesión
“La palabra fue ‘interinato’ y hay que respetarla”. Ponzio se encargó, después de su primera victoria como técnico de River, de aclarar que su estadía al mando del plantel es temporaria. Al menos, eso fue lo planeado por una Comisión Directiva que se propuso estudiar cada una de las carpetas que tiene sobre el escritorio para el cargo de entrenador. Cada una, con sus pros y contras, muchos de ellos ligados a cuestiones contractuales que ofician como firewall a eventuales contrataciones…
Del gusto de la directiva que encabeza Stefano Di Carlo -y que tiene a Enzo Francescoli como cabeza del fútbol- están Pablo Aimar, Matías Almeyda y Hernán Crespo (todos ellos, talentos formados en Núñez), además de un Eduardo Domínguez que gusta por estilo de conducción, pero que carece de cuna en River. Ahora bien: cada caso cuenta con obstáculos.
El Payasito tiene contrato con AFA y estará ligado hasta diciembre a la conducción de la Selección Mayor; si Lionel Scaloni renueva su vínculo (eso intentarán desde Viamonte) todo dependerá de la voluntad de Pablito de dejar de trabajar como ladero en el ciclo más exitoso de la historia de la Argentina para volver a River. Difícil.
Tan complicado como traer rápidamente a Almeyda, otro de los candidatos que mayor consenso generaban, o a Crespo: el Pelado tiene vínculo con Rayados de Monterrey (marcha 9° en México y está en la final de la Leagues Cup), mientras que Valdanito lo tiene con Atlas (4° en la misma liga). ¿Acaso alguna cláusula puede favorecer a que HC se desligue en 2027? Por lo pronto, tenerlo ahora es demasiado improbable.
¿Y el Barba?
En semis de Copa de Brasil, en cuartos de la Sudamericana (jugará ante Santos) y 8° en el Brasileirao, en busca de una clasificación a la próxima Libertadores, su vinculación con Atlético Mineiro está firmada hasta diciembre del año que viene: el Galo lo contrató para encarar un proyecto largoplacista. Interrumpirlo no parece, al menos desde la teoría, una opción. ¿Y Ramón Díaz? Pese a los mensajes que el riojano dejó, hoy no es opción en River.













