La recta decisiva de la Primera Nacional ingresó en su punto máximo de ebullición y desde la AFA tomaron nota. En medio de semanas turbulentas por fuertes polémicas arbitrales, declaraciones cruzadas y comunicados oficiales, desde el ente máximo resolvieron bajar a dos jueces habituales de la Liga Profesional para conducir dos partidos de la divisional que podrían marcar a fuego la definición.
Una final por no perderle pisada al líder
El primer foco estará puesto en el choque entre Temperley y Gimnasia de Jujuy, donde Fernando Echenique será el encargado de impartir justicia en el Sur. El Lobo marcha como escolta inmediato del líder Tristán Suárez con 54 unidades, mientras que el Gasolero se ubica en el tercer escalón con 53.
Con el Lechero liderando el grupo con 57, el cruce entre jujeños y Celestes se presenta como una auténtica final para no perderle pisada al puntero y soñar con alcanzar ese codiciado primer lugar de cara a la definición por el ascenso frente al ganador de la Zona A.
En cuanto a los antecedentes del juez dirigiendo a ambos clubes, el que más registros acumula es el Gasolero: Echenique cuenta con siete presentaciones, con un saldo de apenas una victoria, tres igualdades y tres derrotas. Por el lado de Gimnasia, los números resultan esquivos: el Lobo nunca pudo ganar con este árbitro en cuatro partidos oficiales, cosechando dos empates y dos caídas.
Duelo muy picante por la permanencia
El dramatismo absoluto se trasladará al enfrentamiento entre Chacarita y Patronato. El encargado de arbitrar será Pablo Dóvalo, en un encuentro donde la lucha por no descender estará en juego en cada pelota dividida. La situación para el Funebrero es límite: se ubica en la zona roja con 30 puntos. El Patrón, por su parte, respira apenas unos escalones más arriba con 34 unidades.
Un traspié dejaría a Chacarita prácticamente condenado al abismo, por lo que el margen de error en San Martín es inexistente. Para el Funebrero, teniendo en cuenta su historial, no parecieran ser buenas noticias: lo dirigió en ocho oportunidades y el equipo nunca ganó, acumulando dos empates y seis derrotas.
En la vereda opuesta, el registro sonríe ampliamente a Patronato, que bajo su arbitraje obtuvo cinco triunfos, una igualdad y solo dos tropiezos en ocho compromisos disputados. Con este panorama cargado de presión, la terna arbitral saltará al campo con la responsabilidad de impartir justicia sin fisuras, en medio de un clima caldeado por las recientes polémicas.

Mirá también












