Verlo a Racing penúltimo en su zona (sólo por delante de Aldosivi) y a 10 puntos del último ingreso a la Copa Sudamericana vía tabla anual, claro que sorprende. Un club que por más de una década jugó copas internacionales ininterrumpidamente, y que hace menos de un año le jugó de igual a igual al Flamengo una semifinal de Copa Libertadores, hoy está a años de luz de encontrar competitividad. Y la derrota 3-1 ante Independiente Rivadavia en Mendoza, por la fecha 7 del Clausura, profundizó esta situación.
Lo refleja la estadística y también el valor de sus jugadores. Un plantel que perdió tanta jerarquía como partidos y que hoy solamente se aferra a la Copa Argentina como la ilusión para no terminar el peor año en mucho tiempo.
La visita a Mendoza fue un nuevo recordatorio de que con ideas y sin materia prima todo se vuelve muy complicado. La efímera primavera que significó el triunfo 1-0 ante Belgrano por la Copa Argentina y el empate en el clásico contra Boca desapareció. A Avellaneda volvieron los nubarrones, el malestar y una semana en la que seguramente regresarán las críticas a la dirigencia. Un mercado de pases fuera de tiempo y forma. Siete fechas donde Vojvoda todavía no pudo plasmar el 11 ideal que tiene en mente y una temporada que se va terminando con un Racing sin forma.
Llegó a la tierra del vino para jugar ante un Independiente Rivadavia que, sin estar en su momento pico, sigue siendo de lo mejor del fútbol argentin o. Llegó con una dupla central Sub 20, campeona en Reserva pero que apenas está dando sus primeros pasos. Un lateral izquierdo de 34 años que arribó libre del Rayo Vallecano y que, fuera de forma, la corrida final de Álex Arce lo dejó muy expuesto. Y una delantera, con Maravilla Martínez como estandarte, que hoy no lastima.
El 9, como hace largo rato, está de capa caída. Es la sombra de lo que alguna vez fue. Y el argumento de que no le llega la pelota no corre. Viene teniendo pocas, pero claras. Y las falla. Una tras otra. Ayer definió muy mal un mano a mano de derecha y cabeceó solito dentro del área chica a las manos del arquero. Ambas fueron en el primer tiempo. En el segundo desapareció como casi todo el andamiaje defensivo.
Si Racing arrancó ganando fue porque Cambeses atajó un penal antes de los 10 minutos y a los 20’ Miljevic -el más claro- metió un lindo derechazo pegadito a un palo. Pero la Acadé se fue pinchando. Lo empató el bueno de Ríos tras un mal rechazo de Escudero y en el segundo tiempo, de tanto poner la pelota en el área, el local lo terminó ganando merecidamente. Racing es lo que se ve. Un equipo sin jerarquía, en proceso de construcción y con poca materia para protagonizar.
Video: lo mejor del triunfo de Independiente Rivadavia ante Racing

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