La derrota en el clásico desnudó la crisis de San Lorenzo :: Olé

La derrota en el clásico desnudó la crisis de San Lorenzo :: Olé


Ya cuando salió el fixture se sabía que la fecha 4, la del clásico con Huracán, sería determinante para San Lorenzo. Para bien o para mal. Podía ser una caricia en tiempos difíciles o una piña de KO, más después de lo que fue el arranque del semestre: la inesperada salida de Gustavo Álvarez, las dos semanas de pretemporada perdidas, la llegada de Pipo Gorosito más por necesidad que por elección y un plantel con menos material que en la primera mitad del año. Para colmo, el inicio con eliminación en Copa Argentina y la derrota con Lanús en el debut del Apertura, no hicieron más que aumentar el desánimo.

Todo eso se resumió en lo que se vio en la tarde del domingo en el Pedro Bidegain. En la cancha dos equipos flojos que poco hicieron por el espectáculo, pero con la gran diferencia de que uno jugó una final y al otro le faltó alma. Y eso no se lo perdonó la gente, por eso apenas Caicedo metió el segundo gol y el campo de juego parecía un ring de MMA que una cancha de fútbol, desde los cuatro costados el mensaje bajó claro. “A ver si ponen huevo, que no juegan con nadie”. Un punto final del que es difícil saber si podrá tener nuevos capítulos en el futuro.

San Lorenzo no solo perdió un clásico, manchó la historia porque hasta acá el Globo solo le había ganado una vez en el Bidegain, por eso el enojó de la gente fue aún mayor que en cualquier otra circunstancia. Gorosito no se salva tampoco, pese a sus años de jugador que lo condecoraron en los libros azulgranas, hoy es mirado de reojo y no le será fácil aguantar la presión si el equipo sigue sin sacar resultados y sin mostrar nada, como ocurrió hasta acá. Es que solo ganó un partido, de local ante Gimnasia de Mendoza y sin brillar.

El “jugadores la c… de su madre”, volvió a sonar sobre el final del partido y ya no hay refuerzos por debutar que puedan sembrar algo de ilusión. Pipo habló de tiempo y posiblemente tenga razón, pero eso escasea en San Lorenzo porque el mal presente viene de arrastre. Hoy San Lorenzo es lo que se ve, tiene los jugadores que tiene, con superpoblación de pibes y termina haciendo lo que puede. Y a la vista está que no alcanza…

La dirigencia, señalada en otros momentos como fue la salida imprevista de Álvarez, por el golpazo contra Huracán quedó al margen. Los apuntados fueron los jugadores, porque el equipo no contagió y ese fue el principal reproche. Sin embargo, a mediano plazo, los malos resultados futbolísticos siempre decantan en críticas a los dirigentes y ahí no importará el poco tiempo que lleven al frente del club, ni el pasado reciente que generó está situación de crisis, ni los informes financieros que detallen el descalabro que se hizo antes de su llegada. Más allá de Gorosito o los jugadores, todo San Lorenzo necesita pegar un volantazo y reinventarse.