“Yo sufrí un montón de consecuencias que, si pasaran hoy, sería de otra manera. Hoy todo está mucho más avanzado que en su momento, cuando me pasaron las situaciones, las cosas. Pero bueno, es fútbol, es deporte y va a seguir pasando. Como sucedió conmigo, con otros tantos jugadores. Así que esto no se corta nunca. Y así también llegan muchos jugadores que uno a veces no pensaba o no confiaba que iban a llegar. Y lo hicieron con mucho mérito y fueron grandes jugadores”. Así arranca Livio Prieto cuando comienza a repasar su historia en Pintaba para cracks, pero…. Hace un breve balance de una carrera en la que hubo de todo: el comienzo que ilusionó, los distintos rumbos que tomó, los aciertos y desaciertos, las lesiones que lo condicionaron y aquellas situaciones que terminaron marcando su recorrido.
Volante o extremo por izquierda, rapidito, lo descubrió José Pekerman en Córdoba, debutó con 16 años en Deportivo Español, pasó rápidamente a Independiente, con altas expectativas, muy elogiado por Ricardo Bochini. ¿Y luego? Se perdió el Mundial Juvenil Sub 20 2001 por una lesión increíble, fue reemplazado por un tal Andrés D’Alessandro, se marchó al fútbol griego en una época donde pocos iban a destinos así y luego, el cordobés anduvo de aquí para allá, con experiencias para todos los gustos, aunque su rastro por momentos se perdió a pesar de lo que había prometido en sus inicios . Jugó en Brasil, Túnez, Ecuador y Portugal. Y hasta estuvo cerquita de desembarcar en el fútbol de Australia. Colgó los botines en Camioneros después de pasar por Sportivo Italiano y se metió a dar una mano en diferentes categorías del hoy club de la B Metro. Es más, llegó a ser entrenador interino de Primera en 2022 y tras ello se desvinculó después de más de una década .
A los 45 años, se encuentra trabajando en la escuela formativa D on Joaquín en Canning desde hace cuatro años y está también a cargo del deporte de SETIA (Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines de la República Argentina) en Ezeiza. A continuación, el mano a mano con Olé.
Sus inicios: el descubrimiento de Pekerman
-Estabas en Córdoba con 15 años, jugabas para el Club Bella Vista y te descubre José Pekerman haciendo scouting para juveniles, ¿cómo fue eso?
-J ugábamos la Liga Cordobesa. Sí, Pekerman empieza a seguir jugadores en Córdoba. Se hace un selectivo en la cancha de Instituto, van justamente a la categoría ’80,’ 81, ’82, que estaba mirando. Y bueno, fueron los mejores equipos dentro de todo a jugar ahí. Ahí fue a ver. Ahí nos trajo acá a Buenos Aires, que éramos 18 cordobeses, en edad de 15 años, 16 años. Y bueno, ahí llegué a Buenos Aires y ya me quedé. Me quedé con Pekerman. La verdad que fue una experiencia espectacular, porque yo tenía en su momento 15 años y estuve hasta los 20 en el seleccionado.
-¿Vos antes te habías ido a probar antes a otro equipo grande de Córdoba o Buenos Aires?
-Me habían traído a Buenos Aires, a River, y justamente esa semana llovió mucho. Y nos hicieron entrenar en el parque de ahí, de River, y después ya nos volvimos. No pudimos hacer ni pruebas, nada.
-Tuviste tu revancha, ¿cómo fue que terminás en Español, que en ese momento en los 90 estaba en Primera?
-:Sí, Español en su momento era un club, la verdad, espectacular, magnífico, sinceramente. Arranqué porque, bueno, justo había una gente inversora, fue y me compró en Córdoba, y se ve que había contacto justo en Español y fui directamente.
-Debutaste en Primera con apenas 16 años (Clausura 1998 vs. Lanús), algo totalmente inusual y más en esa época…
– Hoy tal vez es un poco más común, pero en ese momento tener 16 años era bastante llamativo, debutar en Primera con esa edad tan corta. Obviamente uno tiene las ganas, pero no me sentía preparado. En realidad, yo había debutado antes con 15, je, no oficialmente, contra el Santiago de Compostela en una gira amistosa por España. Pero bueno, uno después se da cuenta de los cambios físicos o la preparación física que existe hoy, no es la que existía antes. Hoy hay un montón de herramientas que al jugador lo hacen llegar bien a Primera. Vos imaginate, en Córdoba nosotros entrenábamos dos o tres veces por semana. Después lo que se hacía era todo en la calle. No venía con una formación de categorías infantiles, que quieras o no, los chicos entrenan todos los días hoy en día.
-Antes de pasar a Independiente, te aparto un momento para volver a Pekerman. ¿Una palabra sagrada por lo que ya representaba en juveniles y por lo que terminó siendo?
-José la verdad, magnífico. Tenía una forma de hablar, una forma de llegar que, bueno, y el respeto que él tenía. No levantaba la voz jamás, sabía llegar. Tenía un cuerpo técnico magnífico, sinceramente, con Tocalli y Salorio, Urtasun. Había un montón de profes que la verdad que acompañaban y, bueno, fue el crecimiento y es el reflejo del legado que dejó hoy en día. Pasaron muchísimos jugadores. Miraban a jugadores de todo el país. Todas las semanas. Había de Buenos Aires, Rosario, Santa Fe, Mendoza, Salta, Chaco, etc. Y muchos llegaron a Primera División.
Independiente y la llegada a Primera
-De Español pasás rápido a Independiente, ¿qué significó para vos? ¿Te pesaron los elogios de Bochini en tu arribo?
-No, no es que pesó. Lo que pasa es que nosotros a veces no miramos ni dimensionamos las palabras del Bocha, sinceramente. Nosotros íbamos y queríamos jugar, nada más. Yo cuando llegué a Independiente, voy a Reserva con Cayetano Rodríguez. En su momento estaba el Flaco Menotti en Primera. Bueno, entrenaba ahí, jugaba en Reserva, jugaba en la Quinta y después, al año siguiente, me subió Trossero a Primera, pero debuté después en 2000 con Osvaldo Piazza.
-Un Independiente que empezaba ya a necesitar de títulos, ¿no? Tenían igual nombres importantes ya como Dani Garnero, el Cucho Cambiasso, Forlán…
-Sí, había buenos jugadores. Bueno, con Matías Vuoso, debutamos juntos. Estaban Leo Pekarnik, el Toti Ríos. Bueno, éramos ese grupo. Debutamos juntos. Había muchos grandes jugadores con mucha experiencia. Gabi Milito, que compartí Selección y era un año mayor que yo, ya tenía una experiencia que era increíble. Pero bueno, ya había muchos problemas en Independiente, como hace mucho tiempo. Había que acomodarse.
-Y en esos primeros partidos, el famoso caño a Seba Battaglia de Boca que termina rompiéndose la rodilla, ¿lo hablaste después con él? Una jugada totalmente desafortunada, sin intención.
-Sí, hablamos, lo entendió y yo siempre le dije que si uno sabe que va a pasar eso, no lo hace. Pero bueno, aparte yo no era nunca de tirar caños, no sé por qué en ese partido sí. Ese partido se tendría que haber jugado un domingo antes de la final del mundo de Boca ( ndr: Intercontinental contra Real Madrid, 28 de noviembre de 2000). Y se suspendió por lluvia. Yo ese partido no jugaba, iba al banco. Y después se terminó jugando un miércoles a la noche (6 de diciembre). Y ahí sí jugué. Pero bueno, viste, son esas cosas que tiene el destino, qué sé yo.
La lesión que lo dejó afuera del Mundial Sub 20 de 2001
-Hablando de lesiones, justo en la previa al Mundial Sub 20, jugás un partido con Newell’s y te lastimás el isquiotibial, quedando fuera de la competencia. ¿Venías con problemas, cómo se dio?
-No, no es que venía teniendo problemas. Obviamente que veníamos jugando mucho. Veníamos preparándonos con el Sub 20. Esa semana previa habíamos viajado a Salta, habíamos inaugurado el estadio Martearena un lunes. Nosotros con Independiente íbamos a jugar otro lunes y nos pusieron un viernes a la noche. Viajé a Rosario y uno quería jugar. Y sí, me termino rompiendo, me termino desgarrando el isquio, la inserción. Y después se me termina rompiendo, esperé un tiempo, pero no me operé. Después sí. Y bueno, ya fueron pasando cosas. Años más tarde, me rompí el tendón de Aquiles dos veces de la misma pierna izquierda. Hoy las recuperaciones son otras. Hoy a los 20 días ya estás caminando por ejemplo, yo estuve tres o cuatro meses sin pisar…
-Y el Mundial en lo personal, ¿cómo lo viviste o cómo lo sentiste al verlo desde afuera? Entró D’Alessandro que la terminó rompiendo. Era un equipazo con Saviola, Ponzio, Maxi Rodríguez, Coloccini, Burdisso, entre otros.
– Sí, obviamente. Andrés estuvo todo el proceso con nosotros en el juvenil. No es que nunca estuvo, estuvo, jugó los amistosos, participó en la mayoría. Después fue una decisión de José (Pekerman) de dejarlo afuera. Cuando yo me rompo, vino él, pero ya conocía todo. Obviamente lo seguí, participé. Un equipazo. Los chicos, los compañeros me hicieron sentir parte. Pero bueno, obviamente que uno siente la frustración de no haber podido estar. Y la tristeza de haber quedado afuera estando concentrado. Me hicieron todos los estudios para ver si podía quedarme. Creo que estaba Julio Arca con una situación similar. Solamente que él tenía un desgarrito pequeño y bueno, lo mío era más grave.
-Justo este año se cumplieron 25 años, ¿mantienen el contacto?
-A veces cruzo a alguno cuando voy a la cancha o juego en el senior de Independiente. Con compañeros, jugadores. Sí tenemos un grupo de sub-17. Se habla poco, pero bueno, el grupo está, eso es bueno.
La salida de Independiente y su estadía en Grecia
-¿Por qué te fuiste de Independiente en 2002?
-Antes no era como ahora, que ahora te hacen contrato de jugadores jóvenes. A mí me terminan mandando el telegrama para hacer contrato al cumplir 16 partidos. Cuando llego a 16 partidos había una cláusula. Ni era mía, era de la gente que a mí me había comprado, que me había acercado al club. Había una cláusula que, si yo pasaba los 15 partidos, Independiente tenía que pagarle al grupo empresario cierto dinero. Y bueno, cuando llego a los 15 partidos, Independiente me cuelga, porque no llega a tener un acuerdo con los representantes. Ahí me colgaron, me mandaron a Reserva, me bajaron de la pretemporada, yo jugando, participando. Después vuelvo a jugar, me mandan el telegrama para hacer contrato y nunca pudimos hacerlo, sinceramente. Y los últimos seis meses, en 2002, quedo colgado. Ahí termino yéndome a Grecia como jugador libre. No hubo acuerdo.
-Pasás al AEK de Atenas, tuviste una temporada. Jugaste la Champions contra el Real Madrid de los Galácticos (Zidane, Raúl, Ronaldo, Figo, Roberto Carlos)…
-Era terrible el equipo cuando nos enfrentamos. Y eso que no terminó saliendo campeón ese año. Adelante eran Raúl, Ronaldo y Figo. Después jugaba Zidane, estaban Makelele, Cambiasso, que lo hizo muy bien, Roberto Carlos, Hierro, Helguera, Michel Salgado. Yo con Cambiasso había jugado en Independiente. Ese equipo la verdad que era magnífico. Me sorprendió mucho los controles, la velocidad. Yo, de ver otro fútbol, sinceramente, al verlo personalmente, bueno, era abismal la diferencia.
-¿No te animaste a pedir alguna camiseta?
-Yo cambié con Cuchu Cambiasso y con el Indiecito Solari, que también estaba e hizo un muy buen campeonato. Y el Cuchu era un jugador súper inteligente, jugaba bien de todo.
-También enfrentaste a la Roma de Batistuta…
-Sí, Bati, Samuel y Kuffour. Ahí cambié con otro jugador. Participábamos de esa zona de grupos, pero no clasificamos y nos fuimos a la vieja Europa League contra un equipo de Israel, Maccabi Haifa, que había otro argentino: Guillermo Israelevich, que había salido de Unión. Y no pudimos jugar en Israel, porque había una guerra, y jugamos en Turquía. Fue una experiencia linda. Teníamos un muy buen equipo. Fue la base campeona de la Euro 2004 que le gana la final a Portugal. Había equipos muy fuertes en Grecia como Olympiacos y Panathinaikos.
-Por la historia, sus paisajes naturales, hermoso para vivir…
-Un país hermoso, pero el griego es complicado.
-Y es medio calentón, estacionan mal, manejan fuerte. Tienen muchas cosas. Nosotros decimos que somos parecidos a los gallegos, somos más parecidos a los griegos. Y la hinchada… Un clásico con Olympiacos estaba trabada la autopista, no llegábamos. Autos dados vueltas, prendidos fuego y se terminó jugando el partido, ja. Yo decía que no se iba a jugar. Y después en la cancha las bengalas. Yo no lo podía creer, el riesgo de que pudiera morir alguien incendiado. Pero bueno, es lindo para jugar.
Regreso a Argentina para jugar en Nueva Chicago y Belgrano más fútbol brasileño
-¿Y por qué volviste al año a Argentina?
-Porque no tenía pasaporte comunitario. En su momento ocupaba cupo. Estaba esperando y, en su momento, bueno, me lo iban a hacer. Pero bueno, fue la época que salieron la cantidad de pasaportes truchos. Y los que estaban gestionando el mío eran de procedencia extraña, ja. Entonces, bueno, no hubo posibilidad. Yo tenía un contrato de cuatro años, así que por eso se hizo complicado. Volví a Argentina, pero creo que no era el momento. Con el diario del lunes, tomaría otras decisiones. Capaz que me la tendría que haber aguantado, quedarme y, bueno, qué sé yo. A veces uno toma esas decisiones capaz de joven, de pibe, que hoy uno se arrepiente.
-Decidís relanzar tu carrera en Nueva Chicago, que se fue al descenso en ese 2004, y estuviste un tiempito luego en Belgrano, justo en tu Córdoba natal…
-Chicago t iene una cantidad de gente, hermoso club. Pero después no teníamos instalaciones, no teníamos lugar donde entrenar, a veces faltaba la ropa, había un montón de cosas. Después en algunas cosas estaba muy ordenado. Pero bueno, ya venía de muchos años peleando ahí con el tema de la Promoción, el descenso. Como club me gustaba. Y Belgrano, ¿sabés lo que era cuando fuimos nosotros? Recién arrancaba un gerenciamiento con Luis Manzanares. Estaba complicado, pero era vidriera porque era un club grande de Córdoba.
-Y al toque te vas a Brasil en 2005, al Mineiro. No era tampoco común en ese momento. Había pocos argentinos, Carlos Tevez, Seba Domínguez. Luego Javier Mascherano, también en Corinthians…
-Vinieron a ver a Andrés Ríos desde Mineiro y me vieron también a mí y me llevaron, imaginate. En Belgrano jugué poquito, cuatro meses. La verdad Mineiro es un club espectacular, ejemplar. Hermoso. En infraestructura, hinchada. Es un equipo que compite y está muy bueno.
-Ahí se da que sos dirigido por Tite, que años después dirigió a la selección de Brasil en dos Mundiales. ¿Qué recordás?
-Y mirá yo había sido ya sparring de Marcelo Bielsa, imaginate. Y cuando llegamos con Tite, la verdad fue algo magnífico. Obviamente, mucha información, muchísima, que tal vez el jugador en su momento no estaba acostumbrado a tanto video, Power Point. Después ellos analizaban al rival, te daban un CD para que vos vieras por dónde podías atacar, la parte débil o fuerte del rival. Jugábamos miércoles, domingo, miércoles, domingo. Mucho viaje. Pero bueno, es lindo. Estuvo poco Tite con nosotros. Había venido de Corinthians, que luego agarró Daniel Passarella.
-Mencionaste a Bielsa de tu paso como sparring del Seleccionado, ¿otra locura hermosa, no?
-Sí, fueron los primeros meses que estuvimos. Tuvimos la suerte de viajar. El primer partido amistoso que juega Argentina lo hace en Holanda (1999), que hace el gol Batistuta. Después viajamos a Estados Unidos, una gira, que juega con México y Estados Unidos. Bueno, estuvimos por Córdoba también. Obviamente que entrenamos bastante. Fuimos aprendiendo mucho, porque obviamente teníamos que hacer todo y tenías que hacerlo bien. Si no, se recalentaba el Loco, ja. Se aprendía el nombre de todos. Y vimos cagadas a pedos a jugadores que sí había tenido antes, ja.
Experiencias en Túnez, Portugal, Ecuador y la vuelta a Brasil
-Volviendo a tu carrera, después de Brasil, te mudaste a Túnez (Sfaxien). Un destino que no estaba a priori en los planes…
-Me lleva un técnico brasileño que había tenido. En realidad, era para ir a Emiratos Árabes. Estaba todo organizado y cuando viajamos, cambiaron los planes. Él se terminó yendo a Túnez y, para no dejarme sin nada, me llevó. Fueron seis meses. Lindo lugar, pero no era mi intención ir ahí. A veces uno apuesta a lo económico y, bueno, deja de lado lo deportivo.
-Al toque llegás a Portugal. De Túnez a Santa Clara (2006-2007). También jugaste en el Pacos de Ferreira (2008-09) luego de tu paso por Emelec de Ecuador…
-Sí, ahí en Santa Clara estuve un año y pico. Hoy en día también está en la A. Como Portugal tenía abierto el cupo para los jugadores que provenían de lugares que habían sido colonias portuguesas, había por ejemplo 12 brasileños, de Cabo Verde, angoleños. Santa Clara es una isla, que queda en un archipiélago (Azores). Estábamos más cerca de Canadá que de Portugal, ja. Pero era hermoso para vivir, para jugar. Mi señora me dice siempre, ‘¿por qué no nos quedamos a vivir ahí?’. En Santa Clara llegamos a pelear un campeonato. Después con Pacos de Ferreira, que volví porque había un técnico que me quería mucho como Paulo Sergio, perdemos la final de la Copa de Portugal con el Porto de Lucho y Mariano González, el Licha López, Tomas Costa, el Tecla Farías. Estaba el uruguayo Fucile, los portugueses de la selección, el brasileño Hulk. Tenía un equipo de la puta madre, je. E hice amistades con los brasileños.
-¿Y en Emelec? Un grande de Ecuador junto a Barcelona y Liga…
-Fui apostando otras cosas. Ahí de Guayaquil tenés Barcelona y Emelec, que son equipos grandes. Barcelona, obviamente, económicamente mucho más fuerte. Después tenés Liga de Quito. Y hoy en día tenés Independiente del Valle, que lo agarró un tipo muy poderoso y lo acomodó. Pero bueno, sí, el fútbol es competitivo. Nosotros vivíamos en el llano y cada 15 días íbamos a la altura. Sinceramente, sí se siente. A los equipos del llano a veces los hacen jugar a las tres de la tarde, te riegan la cancha en pleno sol y, sinceramente, no se puede respirar. Pero, bueno, lleva un tiempo acomodarse. Fue lindo, jugué bastante. Recuerdo que estaban ahí Trapito Vega, Cristian Grabinski, Gonzalo Ludueña (hermano del Hachita), Marcelo Elizaga, que llevaba muchos años y jugaba en la selección de Ecuador.
-Antes de volver a Argentina (Sportivo Italiano en 2010 y Camioneros, desde 2012, donde se retiró), recalás en Brasil competís en un equipo no tan conocido como Caxias, ¿qué experiencia te dejó?
-Era el campeonato carioca, que jugabas con Flamengo, Fluminense, Vasco da Gama, era terrible. Y la verdad que un club que tenía una cantidad de gente que vos no lo podías creer. A veces entrenábamos muy temprano por el calor, a las siete u ocho de la mañana, y la cantidad de gente que iba a ver los entrenamientos. No es que eran equipos de barrio, pero sí eran equipos de ciudades, de pueblitos, de estados chiquitos. Y la verdad muy lindo todo. Me encantó. Los estaduales son torneos que cualquiera le gana a cualquiera. Hermoso. Duró tres meses el estadual y después me terminé quedando a jugar el Brasileirao B. Pero ya venía sufriendo con mi tendón de Aquiles, con una segunda operación. Ocho meses me dejó afuera la primera, años antes.
Su rol actual y el Senior de Independiente
-Con los problemas físicos, ¿cuándo te empezó a picar el bichito de entrenador o formador?
-No, nunca. En realidad, a mí me agarró cuando jugué en Camioneros, que se estaba armando el fútbol, me ofrecieron si quería quedarme a ayudar. Y como yo tenía un baby en Lugano y llevaba chicos de ahí, me preguntaron si me quería quedar. Empecé a meterle. Nunca lo había pensado y no es que tenga ganas como DT principal, más allá de haber hecho un interinato en el primer equipo de Camioneros, donde estuve once años. Vi el crecimiento del club, que no tiene techo. Es un club espectacular.
-¿Y por qué no interesa ser DT o ayudante en el Ascenso o Primera, por ejemplo?
-Lo que estoy haciendo, tengo un montón de chicas y chicos. Tengo un montón de categorías, podemos laburar y es lindo para nosotros. A ver, si alguien me dice de ir a algún lugar, al tener ya algo armado y estable, tiene que ser muy bueno. Porque a veces uno piensa en lo económico, pero en el Ascenso, ¿cuánto duran los técnicos? Dos o tres meses. Si existe la posibilidad, se puede analizar, pero mientras tanto, estoy donde me gusta y soy feliz, estoy tranquilo. Son dos lugares (escuela formativa en Canning y SATIA de Ezeiza) especiales para mí. En uno crecimos mucho y el otro soy el que lo armó y viendo hasta dónde llegamos. Eso es lo lindo.
-Tuviste en el medio la experiencia de dirigir en el fútbol femenino de San Lorenzo, en 2023, en un club complicado desde lo institucional…
-Sí, estuve un año. Llegamos con un presidente, de repente llegó otro. Y sabemos lo que pasó con ese ( ndr: Marcelo Moretti). Sinceramente, es insostenible cuando no se le cumple a las jugadoras. Las jugadoras, de haber tenido cancha para entrenar, de haber tenido ropa, de haber tenido un montón de situaciones, pasaron a no tener cancha para entrenar, a no tener lugar donde haber hecho una pretemporada. Igual, es un hermoso club.
-Para cerrar, volviste a Independiente. En el Senior, ¿nostálgico, no?
-Ahí soy feliz los jueves. Empecé en el Senior más 35, ahora juego en el más 45, ya no se puede competir con 10 años más con chicos más jóvenes, ja. Jugamos, comemos. Y mis hijos son todos del Rojo. Cuando juega Independiente vamos a la cancha siempre a alentar.



















