En 2025 hizo ruido una noticia en la Primera Nacional: un pibe de 18 años que estaba luciéndose con goles y gambetas en Racing de Córdoba, saltó directamente al Toulouse de la Ligue 1 de Francia, una de las cinco ligas top de Europa. Así como le pasó a Paulo Dybala partir de Instituto al Palermo de la Serie A de Italia en 2012, fue el turno en este caso de Julián Vignolo, un extremo de Arroyito que, pese a que ya estaba en la órbita de varios clubes de la Primera División del fútbol argentino, incluido un grande como Racing, despegó directamente a Europa, donde ya lleva dos partidos como titular en este arranque de temporada.
“Tuve la posibilidad de hablar con (Diego) Milito en su tiempo, con Gustavo Costas también que me demostraron interés, obviamente después fue decisión mía qué camino quería, porque tenía a un equipo de los más grandes de Argentina, donde tenés que llegar y rendir, porque es un club que requiere eso; y por otro lado estaba Toulouse, que es un equipo de la Ligue 1, en un fútbol muy distinto al que uno está acostumbrado. El tiempo me dirá si quizás fue lo mejor o quizás no”, le cuenta Julián a Olé, desde una Francia en la que, agradece, bajaron las altas temperaturas y empezó a ponerse “más fresco”.
Haberse decantado por la oferta europea, menciona, tampoco fue una decisión sencilla. Requería abandonar, con todo lo que eso implica para un pibe que se presentó en Toulouse cantando Q Tal del Wacho Damián, su querida provincia de Córdoba para sumergirse de lleno en una cultura completamente diferente. “Dejar gran parte de tu vida atrás”, explica. Y para que el desarraigo fuera más ameno, su mamá, su hermano y su pareja se fueron a vivir con él a Francia. Todos menos su papá, que se quedó en Arroyito, donde trabaja como profesor de educación física y como preceptor en un colegio, pero que lo visita cuando tiene vacaciones.
Desde entonces, con una rutina bien marcada, entrena incansablemente en un Toulouse que finalizó noveno en la Ligue 1 la temporada pasada y que no pudo encontrar su primera victoria en estas cuatro fechas de la presente, pero que buscará hacerlo el sábado ante Le Havre (15:45 hora argentina). Y con el que desea enfrentar al PSG, “un sueño” para Julián, que observó desde el banco las dos derrotas que tuvieron contra los de Luis Enrique en la campaña anterior pero que espera sumar minutos contra ellos cuando los enfrenten en diciembre (5/12).
En el mientras, el extremo de 1,85 metros y 19 años sueña con vestir la camiseta de la Selección Argentina, su deseo más grande. Uno que no estaba cerca ni de imaginar cuando un frustrado paso por las juveniles de Talleres, y una pérdida importante en su ambición de ser futbolista en las épocas de pandemia, lo encontraban solo jugando en el club El Trébol de El Tío, un pueblo cercano a Arroyito, hasta que su papá se movió por todos lados para buscarle pruebas en clubes y terminar en un Racing de Córdoba que le permitió volver a soñar porque “nunca hay que bajar los brazos” y porque “el fútbol es el deporte que menos lógica tiene”.
Abajo, la entrevista completa con Julián; o Dima, como le decía un joven de su pueblo en la adolescencia comparándolo con Ángel Di María; o Pollo, como le dicen en toda Córdoba, un apodo que le pusieron de chico por llevar el mismo apellido que el reconocido periodista Sebastián Pollo Vignolo.
La entrevista de Julián Vignolo con Olé
La vida de Julián en Francia
-¿Cómo la estás llevando en Toulouse?
-Toulouse es una ciudad muy tranquila, entonces por esa parte es bastante cómodo para vivir y dentro del club también, que es donde paso la mayor parte del día. Estoy desde las 08:30 hasta las 14:30/15, el club también muy cómodo, un club que brinda todo también para que te puedas sentir así. Y acá estoy con mi familia, mi mamá, mi pareja y mi hermano. Vivimos todos juntos en una casa, así que eso hace no sentirse tan lejos de Argentina.
-¿Qué hacés en tus tiempos libres allá?
-La mayoría de los días estoy acá en mi casa tomando mate y mirando fútbol, acá los horarios de los partidos son más a la tarde/noche. Aprovecho para jugar a la play o lo que sea, tomar mates y por ahí alguna salida con mi pareja a comer o a pasear por la ciudad que gracias a Dios es una linda ciudad, entonces tenés planes para hacer.
-¿Cómo es jugar en la Ligue 1
-Es una liga donde ahora están jugando muchos jóvenes. Que eso es muy importante también. Porque es una liga que exporta muchos defensores también sobre todo a la Premier League. La Ligue 1 es muy agresiva, muy intensa, donde para los delanteros se hace un poco más complicado porque todos los defensores acá son fuertes y rápidos. Es muy distinta a lo que es las otras cuatro (España, Inglaterra, Alemania e Italia). Siento que acá se corre mucho, por esa parte hacemos un esfuerzo muy grande y los equipos más grandes son los que más te ayudan a sumar experiencia, que verdaderamente son la prueba para ver dónde estás parado.
-En Italia también está sucediendo esto de los equipos jóvenes, pareciera ser una búsqueda general…
-En Italia estamos viendo equipos muchos más jóvenes y en todas las ligas ya se está haciendo como recurrente que los equipos sean más jóvenes. Eso en cierta parte está bueno porque podés motivar tal vez a muchos chicos que están con 15 o 16 años que ya piensen, que vean que de verdad hay chicos de su edad jugando, compitiendo, y que sea una motivación a no tener que esperar a tener 24 o 25 años para poder asentarse en un equipo y jugar. Creo que el fútbol está avanzando mucho en eso y para mí es algo muy positivo.
-PSG con Luis Enrique también con jugadores jóvenes… ¿deseás jugar contra ellos? No pudiste jugar la temporada anterior.
-Formaron un equipo con grandísimos jugadores que quizás la gente no tenía tan en cuenta, y eso quizás motiva a otros equipos, como fue el Lens la temporada pasada, que armó un equipo que nombre por nombre eran conocidos pero quizás la gente no sabía bien quiénes eran y terminan siendo segundos y peleando hasta último momento con el PSG. No me tocó estar contra el PSG, pero esos partidos prácticamente se sueñan, que quizás tener la oportunidad tenerlo jugar una vez en la vida y siempre es una motivación medirte contra los campeones de Europa. Creo que esos partidos uno siempre los quiere jugar. Si bien te morís de nervios o lo que sea, es una experiencia única para los jugadores, que espero que se de en diciembre la primera oportunidad de medirme ante ellos.
-Y siendo extremo hay que ir a jugarle a los aviones esos, Hakimi y Nuno Mendes…
-Jaja, claro. Pero creo que va a ser una linda oportunidad sobre todo para demostrar el carácter que puede tener un jugador para jugar ante esos equipos y jugadores.
-¿Cómo fue la adaptación de saltar de Córdoba a Francia? También está Santi Hidalgo en el equipo…
-En cuanto a lo cultural y como país fue un cambio muy grande. En Córdoba yo ya me sentía seguro pero acá la vida es muy tranquila, pasa más por la tranquilidad y la seguridad que uno encuentra acá, de sentirse protegido por lo menos en la vida cotidiana. Y con respecto a lo futbolístico fue un salto muy grande, incluso más que lo cultural. Porque si bien yo nunca había presenciado lo que era un entrenamiento acá, me encontré con una diferencia muy grande en cuanto a nivel, a intensidad que quizás me la esperaba. Porque lo ves como que estás no lejos pero que sí que hay una diferencia medianamente grande entre Argentina y Europa, más allá de que yo vengo de Segunda, que eso hace que sea aún mayor. Hablo con Santi y me dice ‘es increíble la diferencia. Yo lo noté de Independiente acá, no me quiero imaginar vos de la B Nacional a Europa’. Él llega dos semanas antes que yo y entonces psaamos por el mismo proceso de adaptación, pero la verdad que por lo menos juntándose, comiendo algo, haciendo algún que otro asado, tratando de no estar solo… No sentir que uno está solo, fue fundamental para por lo menos los primeros seis meses tratar de mejorar en la parte futbolística sin que afecte lo fuera de la cancha, que siempre también es duro.
-¿Cómo la llevas con el idioma?
-Los primeros meses nos costó mucho. Después hicimos clases de inglés diez meses. Porque el club se maneja en inglés, los dirigentes, técnicos y mucha gente que trabaja adentro habla inglés así que aprendimos el inglés. Y ahora comenzamos las clases de francés ya para que por lo menos la vida fuera del fútbol sea un poco más fácil. Que puedas ir al supermercado y no sufrir porque no entendés, o porque alguien te habla. Eso también va a ser algo muy importante en nuestra carrera; aprender el idioma donde vivimos va a ser fundamental.
-Esta pica que se generó entre Argentina y Francia por la final del Mundial y demás, ¿se siente allá en el día a día o es algo más de las redes sociales?
-Nunca tuve un problema o yo sentí que me hayan tratado diferente por ser argentino. Ya después con el tiempo la gente te empieza a conocer y ya pasa que vas a un lugar y te reconocen y te tratan por jugador de fútbol y no por tu nacionalidad. Si yo no fuera jugador quizás hay un trato diferente. Pero tengo acá amigos argentinos que tienen un bodegón argentino y siempre está lleno de franceses. Si bien creo que hubo una rivalidad, las personas acá creo que no le dan tanta importancia y eso está bueno.
Su llegada a Racing de Córdoba y las expectativas de jugar al fútbol que había llegado a perder
-¿Cómo fueron tus comienzos en el fútbol?
-Jugaba baby fútbol en la liga regional de San Francisco, para El Trébol de El Tío, que es un club cerca de Arroyito, ahí jugué muchos años, más de siete u ocho. Y ahí fue donde crecí, jugando en el baby hasta después tener un paso por Talleres de Córdoba donde lamentablemente no me fue como yo esperaba o como yo quería. Fueron dos años donde fui a entrenar dos veces por semana, era complicado porque no teníamos edad para pensión entonces teníamos que viajar o vivir con alguien en Córdoba, por muchas cuestiones tuve que dejar de ir y volví a El Trébol de El Tío, que fue el club donde arrancó todo. Ahí jugué un año y medio post pandemia, hasta que surge una prueba en Racing de Córdoba. Me llamó un coordinador que estaba en Talleres y me dijo que me venga a probar. Me fui a probar y él se va del club apenas llego. Y quedó otro coordinador que me dijo que vaya en un mes. Me fui a probar y no había podido sentirme cómodo, entonces volví la otra semana y ya ahí pude mostrar lo que podía hacer. Fui un viernes y me dice ‘no, venite a la pensión cuanto antes que te queremos’. Y a los seis o siete meses comencé a entrenar con el plantel profesional.
-Hay una nota que das antes de irte a Francia donde decís que Racing te permitió volver a tener expectativas en el fútbol…
-El problema fue que yo estuve dos años en Talleres y me quedo sin club y llega la pandemia. Esos dos años de pandemia donde fueron mis 14/15 años, fue, no sé si duro, pero era una edad que se podía haber aprovechado para entrar en un equipo de AFA. Formarte, porque no había tenido Inferiores en un club de Segunda o Primera División, solo esos dos años en Talleres, y me agarró con 15 años, donde ya muchos están asentados en un equipo de Primera, de Segunda, ya jugando.
-Hay como esa presión, ese ruido por la edad…
-Claro, que ya tenés 15 años… Pero la realidad es que estaba lejos de todo. Yo la verdad ni me había enterado, pero vino mi papá que se puso a buscar pruebas para clubes de Primera, Racing mismo, que en ese entonces en Federal A. Él finalmente contacta a este coordinador y ahí se da todo. Yo estaba en mi casa, terminando el secundario, y por ahí entrenaba en el club del pueblo sin saber lo que iba a pasar, porque ya a esa edad por ahí dejan de hacer pruebas para esa y era algo como que estaba lejos, pero gracias a Dios se pudo dar todo como se dio, respetando todos los procesos que me tocó pasar, tanto lo bueno como lo malo, y ahora estamos acá, así que creo valió todo la pena. La vida también te prepara para eso, para que cuando te toque la oportunidad aprovecharla y también de eso se trata el fútbol: no siempre está todo mal. O cuando está todo mal siempre puede llegar algo bueno. Y tampoco bajar los brazos nunca, porque el fútbol es el deporte que menos lógica tiene.
-¿Cómo fue el debut en la Primera de Racing de Córdoba?
-Jugaba en Quinta División de liga cordobesa, y después de estar un año en Quinta estuve un año en Reserva y Primera local, que se le llama a las divisiones de liga cordobesa mayores. Jugué seis meses en Reserva, seis meses en Primera local, y después tuve el debut contra Agropecuario como profesional (2024). El día que debuté estaba haciendo la entrada en calor y de la nada empiezo a escuchar ‘Juli, Juli’ y esa corrida al banco donde se te pasa todo por la cabeza porque tenés años de trabajo, los mismos nervios del partido… Se te junta todo y es algo que yo por lo menos no me olvido todavía. Pasaron tres o cuatro años y todavía no me olvido de la corrida para sacarme la pechera y ponerme la remera.
-¿Cómo es jugar en la Primera Nacional?
-Es una liga que, salvando las diferencias, la liga francesa tiene también ciertas cosas parecidas. Porque es una liga que se mete mucho, se juega a ganar. Cualquier equipo que jugábamos era duro. Todos los equipos te querían ganar. Te metían. Pero disfruté mucho también ese fútbol. Aprendí mucho porque si bien me tocó la parte buena que fue hacer goles, tener buenos partidos, también hubo errores, goles errados, hubo partidos mal jugados, y todo eso te ayuda a crecer. Si bien la B todo el mundo te pinta que es una categoría que solo se mete y no hay juego, a mí me tocó enfrentarme con grandísimos jugadores que tenían una calidad enorme. Y la recuerdo como una liga muy dura, que costaba incluso controlar la pelota porque sentías esa presión de que te estaban comiendo la espalda, la gente también… Me tocó hacer un gol en San Martín de Tucumán y claro: yo me iba a festejar al corner y empecé a ver todo el hielo que caía, las botellas, y pegué la vuelta, jaja.
La propuesta de Racing de Avellaneda, el deseo de jugar en algún momento en la Primera División del fútbol argentino y el sueño de la Selección
-Después de tus buenos rendimientos se empieza a hablar de tu nombre y que había interés de Newell’s, Talleres, Belgrano, Barracas e incluso de que Gustavo Costas te quería para Racing…
-Con gente de Newell’s nunca llegué a hablar, quizás fueron contactos de club a club o con agente, pero sí fue verdad que lo más cerca fue Racing de Avellaneda. Lo de Racing si bien llegó yo nunca vi una oferta hacia al club ni tuve tiempo de arreglar mis cosas junto con ellos, sí tuve la posibilidad de hablar con Milito y Costas. Con gente de Belgrano y Talleres hablaron tengo entendido de club a club, jamás hubo contacto conmigo y si eso pasó se agradece porque son dos clubes muy grandes y muy pasionales también. Si me hubiera tocado decidir por alguno hubiera sido difícil.
-Hubo una propuesta del Pisa de Italia que se cayó y ahí apareció Toulouse, ¿no?
-Tuve mucho contacto con la gente del Pisa, mis agentes también estuvieron mucho tiempo hablando, y al final no se termina dando por una cuestión de pagos. Acá les gusta pagar en dos o tres años, y los clubes argentinos que por ahí requieren más dinero o necesitan más no se pueden permitir la espera. Si fueran millones se entiende, pero quizás en una suma de dinero que no es tan alta para las cifras que se manejan hoy en día creo que era algo medio injusto querer pagar en tres o cuatro años a un club que realmente necesitaba en ese entonces ingresos. Toulouse se dio muy rápido. Yo estaba haciendo fútbol un viernes para jugar de visitante y me sacó el técnico y me dice ‘andá a hablar con el presidente’ y digo ‘uh, no me van a querer hacer jugar por si se da algo’. Y llegué y me dijo ‘mirá está todo arreglado con el Toulouse, quieren sacar pasajes para mañana, tus padres están avisados, todos están avisados’, y fue muy rápido. Creo que en una semana se definió todo.
-No se dio en Racing, ¿pero te gustaría en un futuro jugar en algún grande del fútbol argentino? ¿Boca, River u otro?
-Sí, jugar en la Primera de mi país, sabiendo como se vive el fútbol en Argentina, siempre. Si Argentina puede dar un paso adelante como país y acomodar un poco los problemas que está teniendo, creo que el fútbol argentino puede llegar a ser top mundial porque jugadores argentinos hay en todos lados y son muy pedidos. ¿Por qué nuestra liga no podría llegar a ser una de las mejores?
-Si hay llamado de Boca o River, ¿hay preferencias?
-No, tengo familiares de ambos lados. Son los dos clubes más grandes de América, es la realidad: no hay clubes que se acerquen a lo que transmiten Boca y River. Si alguna vez se da, sería algo muy importante en mi carrera.
-Habías mencionado en alguna entrevista que era tu sueño jugar en Europa, en una liga top como la de Francia. Ahora, ¿tu próximo sueño es la Selección?
-Sí, siempre que se da una lista Sub 20 o lo que sea, uno se imagina estando ahí, poder vestir la camiseta argentina, porque yo también tengo pasaporte italiano, pero sinceramente nunca me imagino con un llamado de otra selección que no sea la Argentina. Quiero primero que nada disfrutar el día a día, entrenar bien todos los días, partido a partido, y quizás en un futuro, como la vida me trajo hasta acá en un año sin esperarme nada, quizás haciendo las cosas bien y disfrutando del fútbol, en unos años puedo cumplir el sueño de representar a mi país en lo que sea.











