La Supercopa Internacional terminó empañada por el arbitraje y la pelea del final entre los jugadores de Central y Estudiantes. El partido, con victoria 3-1 para el Canalla, se fue calentando de a poco y tuvo el peor desenlace. Además de la bronca de Verón contra el árbitro Herrera, uno de los más calientes fue Tomás Palacios, que vivió unos cuantos minutos de furia.
Instantes antes del gol de Julián Fernández que definió el partido, el lateral del Pincha fue protagonista en una de las polémicas del encuentro. Ya en tiempo agregado, se internó en el área y reclamó penal luego de ser tocado por Franco Ibarra. Una acción leve que, teniendo en cuenta el penal que le habían cobrado más temprano a González Pírez sobre Copetti, bien podría haber sido revisada. Herrera no pitó y tampoco hubo llamado del VAR.
Casi al toque llegó el 3-1 de Central, cuando Muslera había ido a buscar el empate heroico al arco rival. Ya en los festejos se agarraron los jugadores de ambos equipos y Palacios lo fue a encarar directamente a Jorge Almirón, técnico canalla, que quería meterse en la cancha a celebrar. Con el dedo en alto, le recriminó abiertamente.
Pero la cosa no quedó ahí, porque Palacios fue uno de los que protagonizó los tumultos en el túnel rumbo a los vestuarios, del que participaron jugadores, cuerpo técnico y colaboradores.










