No venía siendo titular. Tampoco había tenido demasiadas oportunidades durante los últimos meses. Pero después de tanto buscarlo, Lautaro Millán encontró su momento justo cuando Independiente más lo necesitaba. El volante ofensivo convirtió un doblete, fue la gran figura en la victoria por 3-1 ante Lanús en la Fortaleza y se sacó de encima varias sensaciones negativas que venía arrastrando.
Millán brilló con un doblete
“Estoy muy feliz porque me lo merezco. Trabajé mucho para que llegara este momento, pasé unos meses muy duros porque no me salían las cosas”, confesó el futbolista de 21 años después de una actuación que puede marcar un antes y un después en su semestre.
El triunfo llegó luego del duro golpe que significó la eliminación de la Copa Argentina frente a Atlético Tucumán. En ese contexto, Carlos Matheu decidió darle confianza a Millán y lo puso como titular por primera vez en este semestre. El juvenil, que había sumado pocos minutos bajo la conducción de Gustavo Quinteros, respondió de la mejor manera posible.
El agradecimiento y sus números
“ A Charly le quiero agradecer porque nos hizo sentir muy cómodos. En lo personal también porque desde el primer día me respaldó para ir desde el inicio. Quería devolver la confianza”, explicó Millán, quien además está nacionalizado chileno.
Con sus dos goles frente al Granate, el mediocampista llegó a siete tantos con la camiseta de Independiente en 57 partidos. Una cifra que ahora adquiere otro significado después de una tarde en la que pudo recuperar protagonismo y confianza.
Millán incluso estuvo cerca de terminar con una preocupación mayor. Durante el primer tiempo sufrió un pisotón que le provocó molestias en su mano izquierda y debió finalizar el encuentro con hielo en la zona. “Seguro me haré estudios”, contó luego de la victoria.
La actuación ante Lanús no solo le permitió a Independiente conseguir un triunfo necesario para empezar a recuperarse después del golpe de la Copa Argentina. También le dio a Millán la oportunidad de demostrar que está listo para volver a ser protagonista.











